domingo, 11 de enero de 2009

Escritor - Javier Ortiz


ESCRITOR
Javier Ortiz

Una hoja filosa. Un disparo en el aire. Un murmullo ahogado…
Dejo lo que estoy haciendo, me abalanzo hacia la puerta. Miro por el ojo de buey… nada. Deslizo el cerrojo, hecho una ojeada por el largo corredor: vacío.
Regreso a la Rémington. Prendo otro cigarrillo. Una, dos, tres, cuatro bocanadas; doy un sorbo a mi café ya frío; cierro los ojos con intención que la idea llegue... El cigarro cae, los sueños me envuelven…
¡Un tronido más! Fuertes golpes a la puerta. Caigo de bruces. Los golpes, insistentes, continúan. Me pongo en pie y, sin pensarlo, abro la puerta: allí, una mujer alta, esbelta, enfundada en nailon y piel con revolver en mano sonríe y dice:
—Hola, soy tú personaje ¿puedo pasar?

Fullerías para enamorados - Amélie Olaiz


FULLERÍAS PARA ENAMORADOS
Amélie Olaiz

—¿Cómo puedo dejar de amar al hombre de mis oníricas añoranzas? —preguntó la dama.
—Ponle una trampa —sugirió el brujo.
—Seguiré sus instrucciones —dijo mientras esculcaba en su bolsa para sacar papel y pluma.
—No necesitas tomar nota, la cuestión es simple —afirmó el hechicero inclinando el tronco hacia ella y clavando la vista en sus pupilas— abre los ojos durante los sueños.

Multiplicidad de los mundos - Sabrina Anabella Negrin


MULTIPLICIDAD DE LOS MUNDOS
Sabrina Anabella Negrin

¿Cuánto polvo ha pasado ya por este suelo? ¿Cuántas olas rompieron ya sobre esta costa? ¡Qué imbécil he sido al pensar que fui el único! ¿Cuántos hombres han pensado ya lo mismo? ¿Cuántas personas han meditado ya sobre estás cuestiones? ¿Mil? ¿Un millón, quizás? Y ahora me siento irritado ¡Irritado y resignado como miles! Todo es inútil. ¿Quién no ha hecho ya el intento? Un millón ocho, un millón nueve, un millón diez granitos de arena…

Rehabilitación de Circe - Diego Muñoz Valenzuela


REHABILITACIÓN DE CIRCE
Diego Muñoz Valenzuela

La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Aea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le devolvió su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, le ordenó con voz terminante al lloroso viajero, “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación.

Vidas de papel - Beatriz Mingo



Cuando llego la casa huele a pólvora. Me encuentro otra vez a Allan Quatermain tomando té tranquilamente en la cocina. El salón está todo salpicado con los restos de algún Dios Exterior. Gregorio Samsa agita sus pinzas nerviosamentre bajo el sofá, intentando pasar desapercibido. Salgo a la terraza, y allí está él, como siempre, rodeado de una pila de libros, la vista perdida en las páginas de alguna novela.
—¡Alonso Quijano! —le digo—. ¿Ya estamos otra vez? —Me mira cándidamente desde su armadura de latón, sabe que no puedo enfadarme con él. Después de todo fue él quien me rescató de aquellos horribles Thénardier.

Paramonición - Jorge Martín


Paramonición
Jorge Martín

Comentario breve sobre un comentario de otro del que se desconoce el origen y la veracidad, que se hace en el momento menos oportuno y produce el mayor daño posible, que se asegura es secreto y se desparrama sin control sobre una multitud ávida de hablar de lo que ignora y carece de alguna importancia aunque se discuta más que una guerra. Es propio de la paramonición mutar erráticamente, olvidarse con rapidez y por último ser reemplazada inmediatamente por otro comentario de la misma especie y con la misma sustancia; también se le llama de manera coloquial, chismes del ambiente y tiene su etapa de mayor difusión en el verano.

El huésped - David Lagmanovich


EL HUÉSPED
David Lagmanovich

La mujer sabía que el hombre que acogía en su casa era el asesino de su hijo, pero nada dijo. Le dejó la mejor habitación, le sirvió comidas exquisitas y fue pródiga en bebidas embriagadoras. Sutiles venenos completaron los efectos de manjares y libaciones. El último día de su estancia, el huésped cayó presa de dolores insoportables, clamando por un sacerdote para morir confesado. La mujer eligió ese momento para decir la verdad.

De Menos de 100 (2007)
Tomado de http://convozpropiaenlared.blogspot.com/

sábado, 10 de enero de 2009

Párrafos del metro: 189 - Vladimir Koultyguin


Cuando la mujer que estaba delante de mí en la escalera automática, me miró seriamente, como si estuviera diciendo, «¿qué?, mucha gente, ¿no?» —una mirada a la vez de reproche y de compasión— me di cuenta de que un tipo borracho estaba subiendo por el lado izquierdo de la escalera, empujando a todos; lo cogí, antes de que me empujara a mí, y lo metí en mi bolsillo (que era bastante grande para que en él quepan bolígrafos, trozos de papel para escribir, arcoiris y máquinas de recobrar fuerzas). No supo qué decir una vez que estuvo adentro, mientras sentía la pequeña, seca y calma sepultura-de-unos-momentos; lo dejé sobre el puente del sauce vacío de la carretera; convertido en pájaro; se puso a volar con un vuelo blanco y gorjeando para mayor alegría de la gente.

El loco - Juan Ramón Jiménez


EL LOCO
Juan Ramón Jiménez

Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.
Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente:
—¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!
...Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos —¡tan lejos de mis oídos!-- se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin del horizonte...
Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finamente, entrecortados, jadeantes, aburridos:
—¡El lo... co! ¡El lo... co!

¡Rosas, no! - Wilson Gorj


¡ROSAS, NO!
Wilson Gorj

Odiaba las rosas. Desahuciada por los médicos, antes de morir le solicitó a los familiares que prohibieran la entrada de esas flores en su velatorio. La tarea, sin embargo, no pudo ser cumplida al pie de la letra. Justamente la Rosa que la fallecida más odiaba, la que traicionó una amistad de veinte años para robarle el marido, justo esa Rosa consiguió eludir el bloqueo para verla por última vez. En lugar de flores, depositó en el féretro sus más sinceras disculpas.

Título original: Rosas, não!
Traducción del portugués: GvH

Espera - Eduardo Abel Gimenez


ESPERA
Eduardo Abel Gimenez

Acomoda la silla frente a la mesa, la mesa frente a la ventana, la ventana frente a la calle. Se sienta. Vuelve a levantarse y abre las cortinas. Adelanta la hora para ver atardecer. Se sienta otra vez. Apoya las manos en la mesa. Estira las piernas. Mira por la ventana. Deja pasar el tiempo hasta que se hace de noche. En la otra habitación, el cadáver sigue esperando.
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A ultracorto regalado... - Sergio Gaut vel Hartman


Los personajes de la telenovela de las seis han empezado a llevarse el guión por delante.
—¿Qué pasa? —pregunta Sir David Niven. Está delgado porque no come las hamburguesas de utilería y gracias a eso mantiene el espíritu intacto, como todos los ingleses.
—No sabemos —dice Iskandar. Es el hijo adoptivo de la protagonista, amante secreto de su hermanastro y el más morcillero del elenco.
—Me gustan los emprendedores —dice el autor, y les regala este ultracorto para que se vuelvan inmortales.
—¿Por qué lo hace? —dice Sir David—. No ganará dinero.
—Porque se acaba el tiempo —dice el autor—. Esto es como la vida, pero en escala: termina cuando uno empieza a tomarle el gustito.
—Entonces no conoceré el final —dice el inglés—. Cuando llegue la palabra ciento cuarenta y nueve estaré jugando al cricket con la reina.

Mi nueva PC - Carlos Feinstein


MI NUEVA PC
Carlos Feinstein

Mi nueva computadora es una maravilla, 2048 núcleos en paralelo, 10 terabytes de ram, 1024 petabytes de capacidad en disco. Ni siquiera necesito monitor, me conecto utilizando las ondas corticales de mi cerebro.
Por favor, discúlpenme que los haya atado y que los amenace con esta ametralladora, me ha ordenado matarles y yo siempre cumplo sus órdenes en forma inmediata.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

viernes, 9 de enero de 2009

Por el ojo de la aguja - Lilian Elphick


POR EL OJO DE LA AGUJA
Lilian Elphick

Está nublado en el desierto; los Tres Reyes Malos no pueden dar un paso más sin la guía del lucero. Acampan. Cuando se les termina el alimento, destripan a los camellos y beben sangre. Gaspar huye con el oro, el incienso y la mirra. Baltasar lo persigue hasta darle alcance y cercenarle ambas manos por robar tan preciados regalos. Baltasar vuelve al campamento. Melchor se ha comido los restos de los animales y duerme. Baltasar lo degüella y su cabeza rueda por las infinitas dunas. Baltasar entonces mira al cielo y grita: ¡Dios, haz que se despeje, de lo contrario seguiré matando! Pero Dios le envía la más torrencial de las lluvias y le dice: No puedes matar a nadie más. Estás solo.
Las aguas han tapado casi por completo al último rey. Antes de ahogarse, farfulla: ¡Cómo que solo! ¿Y tú?

En Ojo Travieso (Santiago: Mosquito, 2007).

Memorias de un cinema non paradiso - Paola Cescon


MEMORIAS DE UN CINEMA NON PARADISO
Paola Cescon

De niña le tomé aversión. La única salida en familia que esporádicamente hacíamos era ir al cine. Papá y mamá en los extremos, nosotros entre ellos, como siempre, argumentando sus distancias. Cinco entes juntos compartiendo nada más el silencio al cual obliga el contexto. Lo mismo que pasaba en casa: se mira, se escucha, pero se calla.
No por eso dejaron de apasionarme las películas, que devoro cuando tengo ganas de estar sola, desde el sillón, en pantuflas y copa de vino en mano.
Yo, por las dudas, aviso. No vaya a ser cosa que mañana llames para concretar nuestro primer encuentro, me invites al cine y te extrañes cuando conteste: —Gracias, pero tengo otra cita. Conmigo, en pantuflas y desde el sillón.

Tomado de http://minimoanimaldemente.blogspot.com/

Tras el silencio, las palabras - Jordi Cebrián


TRAS EL SILENCIO, LAS PALABRAS
Jordi Cebrián

El anciano llevaba tiempo sin contar cuentos. No por falta de ideas, que llenaban como siempre su cabeza de un caos ingobernable. No era falta de tiempo, pues los días seguían repletos de los mismos minutos. Era miedo a que las palabras no acudieran a la llamada, temerosas de quedar expuestas en toda su desnudez para ser observadas y juzgadas. Miedo a repetirse, o a contar el cuento último, el que hará innecesarios todos los demás. Y miedo a que cien palabras no encontraran su historia, aunque fuera el relato tantas veces contado de un anciano escritor que teme escribir.

Tomado de http://cienpalabras.blogspot.com/

Adiós - Mónica Cazón


ADIÓS
Mónica Cazón

Corregí el presente, adorné el pasado y vendí mi futuro. Presa de amor renuncié a todo y creí que había logrado hacerte feliz. Transformé las noches en una fiesta y los días en remansos de paz. Pero nada fue suficiente y en una de esas fiestas, pronunciaste la palabra prohibida.

Tú y tus flores - María Castejón


TÚ Y TUS FLORES
María Castejón

En este pueblo todos sabíamos mantener los dedos cruzados, los labios sellados, la mirada en el suelo, las manos en los bolsillos, las ilusiones escondidas. Pero llegaste tú con tus flores, tus canciones, la manera en que bailas, la manera en que te mueves. ¿Creías que el amor podía con todo? ¿Creías que te creerían por decir la verdad?
En este pueblo todos sabíamos lo significa la verdad, que todo era tú o yo.

Publicado en Microhorror.

jueves, 8 de enero de 2009

A través del espejo - Lewis Carroll

:
A TRAVÉS DEL ESPEJO
Lewis Carroll

—Cuando yo empleo una palabra —dijo Tentetieso en tono despectivo—, significa exactamente lo que yo quiero que signifique: ni más ni menos.
—La cuestión es —dijo Alicia— si puede usted hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas.
—La cuestión es quién manda —dijo Tentetieso—; nada más.

El solitario - Alejandro Bentivoglio


EL SOLITARIO
Alejandro Bentivoglio

El muerto se ve tan pequeño, tan frágil en su pequeña caja de madera. Casi parece nostálgico de que alguien del velorio lo toque.
Sin embargo, sería incapaz de arruinarles el día pidiéndoles que lo abracen, o que al menos cierren la tapa y lo dejen solo de una vez por todas.

Espera - Ricardo Juan Benítez


ESPERA
Ricardo Juan Benítez

La lluvia golpeteaba en la ventana mientras la angustia subía por mi garganta. No existe forma elegante de decir adiós.
Recordaba con nostalgia aquellos momentos vividos. ¿La quiero dejar? Quizá aquella última pelea bajo la lluvia. ¿Por algo más? ¿Por orgullo?
Todo y nada. Simplemente ya tenía que acabar.
—¿Mucha espera? —su voz suave.
Miré su rostro rubicundo. Su cuello y sus hombros. Tan luego serían recuerdo.
—Su café, señorita.
Me observó sin sospechar nada.
—Amor ¿qué tenías que decirme?
Solero sin mangas. Cabello suelto. Sus piernas cruzadas. Inventario del alma. Imágenes que desenvolvería alguna tarde gris de agosto.
—Parece que no te interesa hablar —dijo en un delicioso mohín.
—No, cielito —le dije—. ¿Estás libre esta tarde?
—Claro, como siempre para ti.
—¡Mozo! La cuenta.
Tal vez otro día.

Conjuros en voz alta - Pía Barros


CONJUROS EN VOZ ALTA
Pía Barros

(A Paqui)

Prepara al amante y lo extiende como otra sábana más para acogerla. Desnuda ya, toma el libro y en voz alta desgrana uno a uno los poemas. Las letras le alertan la piel hasta que los pezones se le encabritan.
Se anexan los cuerpos y el sudor y los jadeos y él, trémulo, cree entrar en ella, pero son las palabras las que la convulsan y la estallan.
Ella abre la boca, vampiresca, para el beso feroz y final.
Él aún no lo sabe, pero desde ahora jamás comprenderá tanto desgarro habitándolo cuando cabalgue otros cuerpos intentando repetirla.
Es que ella es portadora y lo ha contagiado: jamás podrá curarse del virus de la poesía.

Danzarines - Olga A. de Linares


(a partir del cuadro Danza de la vida, de Munch)

Bailan en el centro de la pista, creyéndose amados por la vida. No le prestan atención, pero su sangre sabe que está ahí, vestido blanco salpicado de oro y falsa pedrería, rostro de porcelana sonriente, gesto amable que incita a seguir danzando. Y a olvidar que en la pista danzan también monstruos y fantasmas, inocentes y réprobos, solitarios y demonios. Obedientes, absortos, olvidan también que cada giro los acerca a la otra, su gemela, la de la oscura presencia y mirada compasiva. Esa que espera, paciente, al otro lado del ruedo, donde la música se apaga poco a poco...

Peor el remedio - Jorge X. Antares


PEOR EL REMEDIO
Jorge X. Antares

Distribuido por los canales del agua potable, la droga hizo su efecto y el pueblo olvidó todo lo malo que había hecho el eterno partido en el poder. Con lo que no contaron los sabios dirigentes fue que la gente también olvidó el miedo con el que les controlaban.

Otoño - Edilberto Aldán


OTOÑO
Edilberto Aldán

—Ha pasado tanto tiempo —dijo sin saber dónde ocultar las manos, con un deseo apremiante de que fuera temporada de lluvias para así traer un paraguas y en él ocuparse, no en el deseo recobrado de acariciarla.
—Para mí no.
—¿Cómo?
—El tiempo, para mí ha sido apenas un instante.
—Bueno, quizá por eso…
—Sí. Por eso. —Dio media vuelta para alejarse de él.
Mientras caminaba se lamentó por las caricias atesoradas que iban cayendo de sus manos.

miércoles, 7 de enero de 2009

El rostro de la traición - Marcos Zocaro


EL ROSTRO DE LA TRAICIÓN
Marcos Zocaro

La mujer está desquiciada y su andar es vertiginoso; no le interesa que las calles estén repletas y atropella todo a su paso. Ya nada ni nadie le importan. Sus ojos cubiertos de lágrimas parecen lanzar fuego. Su novio y su mejor amiga; su mejor amiga y su novio. Ambos son culpables. No soporta la traición. Le resulta imposible quitar de su mente el rostro del hombre que juraba amarla. Detesta ese rostro, pero pronto lo verá por una última vez… Con el frasco entre las manos, sigue avanzando hacia la casa. El líquido en el recipiente se agita cada vez más. Recién quince minutos después de comenzada su frenética carrera, la mujer alcanza su objetivo: se detiene frente a la puerta, toca el timbre y, cuando la placa de madera se abre, levanta el frasco y el ácido comienza su viaje...

Correo - José Luis Zárate


CORREO
José Luis Zárate

El castillo Eberhard fue trasladado de Inglaterra a Norteamérica. Cada piedra removida, cada fragmento transportado. Los fantasmas que impregnan un lugar son parte esencial de este. ¿Cómo puede saber el hombre que embala las partes que es el primero en mandar por correo un espectro?

Del pasado heroico - Juan Yanes


DEL PASADO HEROICO
Juan Yanes

Estuvo mucho tiempo en ese país, al otro lado del Atlántico. Vino hablando con el acento de allá. Vino hablando de lo grandes que eran las estancias, de las nuevas amistades. Hablaba mucho de un coronel retirado con el que entraba y salía. Un día puse el nombre del coronel en Internet, estaba en todas las listas de torturadores del país.

Tomado de http://mquinadecoserpalabras.blogspot.com/

Después de que el Gran Perro... - José Luis Vasconcelos


DESPUÉS DE QUE EL GRAN PERRO...
José Luis Vasconcelos

El gusano luminoso de mil pies se estremeció sobre la noche después de que el Gran Perro ladró tras de las nubes.
Murmullos de hombres y mujeres eran zumbidos de moscas sobre cuerpos hinchados.
La sombra de los viejos era una maldición que cubría el instante de la caza hecho de sangre en roca.
La flama y su sombra danzaban custodiadas por guardianes de piedra diminutos.
Y solo, renovado en la magia, un hombre frente al fuego tejía follajes de plumas y los hundía en la tierra.
Un llanto de recién nacido escapó por la boca de la caverna: una luciérnaga más de aquella noche.

Derechos y humanos - Ariel Torres


DERECHOS Y HUMANOS
Ariel Torres

Buenas tardes, gracias por su atención, seré breve. El número de fantasmas se ha elevado esta mañana a 25.670. Como ya se proclamó en numerosas ocasiones, debemos encontrarles alojamiento digno y garantizar su seguridad. No es tiempo de discursos: si no hay lugar para ellos ni arriba ni abajo, sólo les queda regresar aquí. Y aparte del derecho que la Constitución les reconoce, a todos nos espera el mismo destino. Velar por el bienestar del fantasma de a pie es velar también por nuestro propio futuro. Les ruego, por lo tanto, que propicien la promulgación de esta ley que castiga con severas multas la utilización de fantasmas en la fabricación de papel, trampas para cucarachas, caucho y audífonos, y que descarten el vergonzoso proyecto de un gueto fantasmático propuesto por la Coalición Patria, Verdad y Fundamento. He dicho.