domingo, 29 de junio de 2008

Ucronía y misterio 1 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 1
Pablo Contursi

—No es posible que los dos seamos personas reales.
—Y si sólo uno de nosotros es real, ¡el otro es una alucinación!
—Puesto que es imposible que ambos seamos alucinaciones, ¿no?
—De acuerdo. Una alucinación no puede ser causada por una mente imaginaria: debe ser producida por una mente real.
—¿Cómo me dijiste que te llamabas?
—Napoleón Bonaparte. ¿Vos quién sos?
—Fredric Brown. Che, me gustaría saber por qué nos encerraron juntos en este manicomio.
—¿Manicomio? A mí me parece que es una prisión.
—¿Quién nosotros dos es el loco?
—¿Y quién es el inexistente?

El escultor - Adriana Alarco de Zadra


Después de quitar el mármol que sobraba alrededor de la Desesperación y del Pensamiento, Rodin esculpió a Eva y se enamoró de ella. Antes, había deseado a Danaide pero luego descubrió a Eva en la piedra. La abrazó, la acarició y la amó con pasión.
Era arisca pero Rodin se repetía: no hay infidelidad en la belleza sino en los ojos de quien la mira. Y la metió a su cama.
Al día siguiente, el artista estaba inmóvil con los ojos fijos en el vacío.
Eva se levantó, exhausta de su primera noche de vida y, a paso lento, salió de los aposentos y se refugió en lo que quiso llamar, el Paraíso Terrenal.

Sobre la autora: Adriana Alarco de Zadra

Relatividades - Olga A. de Linares


RELATIVIDADES
Olga A. de Linares

Me gusta la noche. Porque, a estas horas, los hombres no interfieren en mis asuntos.
Suelen ser un peligro, casi siempre por culpa de sus mujeres. ¿Por qué ellas son así conmigo? ¡Vaya uno a saber! Solo muy de vez en cuando alguna rompe la tradición y reacciona distinto ¡Raras excepciones!
En estos paseos nocturnos sólo temo encontrarme algún criminal que acabe con mi pobre vida.
Si lo viera venir, sé que podría ponerme a salvo... Soy muy veloz, ¡sobre todo si es para sobrevivir!
Pero a los voladores... ¡es más difícil detectarlos a tiempo! Silenciosos, mortales... Búhos, lechuzas... ¡me aterran!
¿Que temerles es una estupidez?
¡Cómo se ve que usted no es un ratón!

Última noticia inútil - Héctor Ranea


ÚLTIMA NOTICIA INÚTIL
Héctor Ranea

La Iglesia Católica de Roma acaba de comunicar que pagará a los deudos de Bruno por haberlo torturado, denigrado, quemado vivo, por sostener lo que ahora es la doctrina de esta rara Iglesia: de que puedan existir mundos habitados es una necesidad, de lo contrario —dijo el cardenal— se pondría límites a la omnipotencia divina. Que es la frase por la que fuera condenado Giordano a la hoguera. Esa reparación ocurrirá la mañana del 17 de febrero. A la noche, los cardenales pedirán perdón por ése y los demás pecados aún no reconocidos.

Idilio 3 - José Vicente Ortuño


IDILIO 3
José Vicente Ortuño

Una mañana me desperté y encontré un futbolista famoso en lugar de mi esposa.
—¿Oiga, qué hace usted en mi cama? —le pregunté exasperado.
—No me hable así, que soy un “galáctico” —dijo el balompedista.
—¡Pues por mí como si le operan! —exclamé yo.
—No, gracias, ya me operaron —dijo dejando al descubierto sus nalgas, retocadas quirúrgicamente.
—¿Sabe? Su culo me da asco —añadí y le vomité en el trasero.

Una historia casi increíble – Sergio Gaut vel Hartman


UNA HISTORIA CASI INCREÍBLE
Sergio Gaut vel Hartman

Decía tener un oído superlativo, cósmico, absoluto.
—La nínfula del cuarto se peleó con el novio.
—No oigo nada.
—Se toca. Se... autosatisface.
—¡Estamos en el décimo piso!
—Un cartonero acaba de cortarse con un vidrio oculto en la basura. —Y el grito llega desde la calle, reptando por los muros.
—No es posible.
—Llueve en Pergamino.
—Lo dijo la tele.
—¡Oigo la lluvia, imbécil!
—Es un truco —digo, abrumado.
—No, no lo es. Tu corazón acaba de detenerse.
¡Maldición! ¡Es cierto!

Solitaria — Walter D. Böhmer


SOLITARIA
Walter D. Böhmer

Desde que había llegado al convento lo único que hacía era leer.
Desde que había descubierto que era leer, sufría.
Desde que había descubierto el sufrimiento, solo leía.
Apartada de todos, sólo era acompañada por el crujir de las viejas y húmedas maderas, el ulular de las palomas y el silencio de su corazón.
Hasta que descubrió que realmente estaba sola, sin hijos, ni marido, ni amigos, hermanos, ni padres.
Sola.
—No lo estás —dijo una voz entrando por el campanario como un haz de luz.
—¿Y tú quien eres? —dijo María.
—Soy Dios.
María miró el libro que tenía en su regazo, y alzó la vista.
—Sola —dijo, y la luz desapareció.

Esa música – Pablo Contursi


ESA MÚSICA
Pablo Contursi

Invierno en las montañas. Un frío de congelarse. Entre estación y estación, un joven se abre paso en el vagón repleto de personas, gallinas y chanchos. Nos obsequiará una canción típica —pienso—; una música que, hendida durante siglos en el silencio de los valles por la necesidad humana de lo estético, saldrá al encuentro de nuestros oídos como delicado pajarillo blanco que escapase desde una jaula de acero a la luz de la primavera luego de un chubasco tibio que perfumase las praderas y los arroyos con un arco iris de placidez. Pero algo en esos sonidos me inquieta un poco. Y luego entiendo: esa música suena como el orto.

sábado, 28 de junio de 2008

Obsesión - María del Pilar Jorge


OBSESIÓN
María del Pilar Jorge

Celina llega todas las noches. Serena, erguida, atraviesa la habitación con un candelabro en la mano. Luego, se asoma a la ventana y espera. Y yo espero con Celina. Esperamos, en un silencio hecho de murmullos del mar, un mar que avanza y empuja, estremeciendo las rocas. La contemplo, mientras ella permanece ahí, en esa quieta esperanza a la que se aferra. Ilumina la ventana, esperando el regreso de aquél que alguna vez se fue.
Inexorablemente, el primer reflejo del amanecer diluye al fantasma.

Experiencias vivenciales — Jordi Cebrián


EXPERIENCIAS VIVENCIALES
Jordi Cebrián

Recibió una invitación para realizar un curso de etnopsicología aplicada a reestructurar las reverberaciones cognitivas. La tontería era atrayente: pasar un fin de semana en una torre de la montaña, haciendo ejercicios de respiración, comiendo vegetariano, y escuchando disertar sobre experiencias estructurantes y hologénicas, lo que fuera que fuese aquello. La tarde del sábado ya estaban todos medio hipnotizados y con regresiones a la infancia. El domingo por la mañana recitaron mantras y por la tarde la profesora, en plena catarsis liberadora, les confesó entre lágrimas su homosexualidad. Saturado, decidió que el próximo fin de semana lo pasaría en casa.

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Riesgo - Olga A. de Linares


RIESGO
Olga A. de Linares

Nunca jugó, por temor a ensuciarse o lastimarse.
Nunca se enamoró, por temor a que lo hicieran sufrir.
Nunca voló ni navegó, por temor a que el avión cayera o el barco naufragara.
Construyó un caparazón, invisible pero efectivo, para protegerse de todo.
El tiempo acarreó soledad y aburrimiento.
Vio pasar a la Muerte muchas veces. Pero ella nunca se le acercó.
Ya era muy viejo cuando decidió preguntarle si su hora estaba cerca.
Estaba solo, con frío, el cuerpo le dolía por todos los costados, y hacía mucho que nada parecía tener sentido.
La Muerte lo miró con sorpresa.
—No puedo llevarte —dijo—; solo vengo por los vivos...
Y partió, sola.

Celeste Aída - Héctor Ranea


CELESTE AÍDA
Héctor Ranea

Estábamos a orillas del canal recién abierto. Ella personificaría Aída en pocos días, en el estreno. Yo era un joven ingeniero con apenas una ópera escuchada en La Scala. Observaríamos el Sol surgiendo del mar Rojo la mañana siguiente. Esa noche ella cantó sólo para mí. Horas después, cuando apareció Venus en el cielo ya celeste, llegó Francesco Zappa y juntos se fueron, creo, volando.

Idilio 2 - José Vicente Ortuño


IDILIO 2
José Vicente Ortuño

—Doctor Freud, una mañana me desperté y encontré un ornitorrinco en lugar de mi esposa.
—¿Y qué fue de su cónyuge? —preguntó el psiquiatra.
—La semana pasada se fugó con Groucho Marx —respondí hastiado.
—¿Qué hizo usted con el animal? —volvió a preguntar el doctor.
—Fue sencillo, le pregunté insinuante: “¿Qué hace un peluche como tú en una cama como esta?” Él no respondió, pero me miró con ojos tiernos. Desde entonces mantenemos un apasionado idilio.
—Existen dos maneras de ser feliz en esta vida —dijo el psiquiatra—, una es hacerse el idiota y la otra serlo.
—¿Sabe? Su forma de pensar me da asco —añadí y le vomité en las barbas.

Los mejores – Sergio Gaut vel Hartman


LOS MEJORES
Sergio Gaut vel Hartman

—Pero ¿no somos los mejores? —dijo Freud.
—Somos —respondió Woody.
—Es demostrable, claro —terció Einstein.
—Popper diría que es falsable —se quejó Spinoza—: yo no.
—Es un problema material —sentenció Marx—; como tal debe ser resuelto.
—El secreto de la vida —dijo otro Marx, uno que no hacía un culto de la coherencia—, es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.
—¡Mantened la cabeza fría siempre, hermanos! —intervino Moisés, a quien todos respetaban—. No adoremos becerros de oro.
—¿Y eso? —se encrespó Freud, harto del derrotismo del profeta—. Vamos últimos porque no tenemos gol y nuestro arquero es paralítico. ¿Quién habló de becerros?

Caballo imaginando a Dios – Augusto Monterroso


CABALLO IMAGINANDO A DIOS
Augusto Monterroso

A pesar de lo que digan, la idea de un cielo habitado por caballos y presidido por un Dios con figura equina repugna al buen gusto y a la lógica más elemental, razonaba los otros días el Caballo. Todo el mundo sabe —continuaba su razonamiento— que si los caballos fuéramos capaces de imaginar a Dios lo imaginaríamos en forma de jinete.

Extinción - Damián Cés


EXTINCIÓN
Damián Cés

—Tanta esperanza perdida, tanto dejar, para esto —musitaba Genomi, sentado en lo alto del acantilado con la mirada fija en el oscuro mar.
Los dos soles ya se escondían y varias bandadas surcaban los ocres del cielo, mezclando sus graznidos con el rítmico roce de las olas sobre las piedras.
—Esa será mi ultima canción, éste, mi ultimo paisaje —Genomi seguía hablando, aunque no tuviese interlocutor a la vista—. Cuando llegué al sistema solar, en busca del único planeta habitado por humanos, me dije: quedan pocas oportunidades, espero encontrarlos aún con vida. Pero al igual que aquí, hallé solo ruinas.
Genomi cerró los ojos. Acababa de decir sus últimas palabras, la humanidad, a nivel universal, también.

Sorario - Liliana Savoia


SORARIO
Liliana Savoia

El crudo aroma de la tinta fresca me trae a la memoria a Sorario, una ciudad de papel. Un caleidoscopio de letras, frases y metáforas. Un laberinto de páginas delicadamente resistentes. La alcaldesa del lugar vestía de luto de pies a cabeza, con un semblante de viuda joven que conmovía. Para llegar a ella había que atravesar una serpenteante muralla de libros. Cientos, miles de libros rescatados daban forma a las atalayas de Sorario, donde vigilantes, los ciudadanos rotaban por turno para custodiarla de posibles invasores.
Siempre estaban alerta de que pudieran volver los oscuros señores azulados. Esos, que cabalgaban caballos verdes, y cantaban himnos del Norte, porque siempre estaban ávidos de fogatas y de desapariciones

El collar que me compré — Jordi Cebrián


EL COLLAR QUE ME COMPRÉ
Jordi Cebrián

Al volver de vacaciones mis compañeros de trabajo observaron el collar que llevaba y dijeron que estaban de acuerdo conmigo. Yo lo compré porque era bonito, e ignoraba que tuviera significado alguno, así que sonreí estupidamente y al llegar a casa busqué por internet sin encontrar nada. Pero en la calle muchos se cruzan conmigo sonriendo de manera cómplice. Hoy, en el ascensor, una chica vió mi collar y me besó. "Yo también", me dijo, "yo también", y se fue sonriendo. Por la tarde un vecino bigotudo me hizo lo mismo. Estoy por dejar de llevarlo, pero es tan bonito...

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Como peludo de regalo - Olga A. de Linares


COMO PELUDO DE REGALO
Olga A. de Linares

Yo era el taura más mentau del Bajo... A mí, ningún cajetilla me mojaba la oreja, y las percantas ¡se morían por este varón...!
Pero ahora... estoy hecho un calzonudo... Les bato la posta de lo que me anda pasando.
Mi santa viejecita, que velaba por mí desde el cielo, tuvo la pésima idea de volver al rioba...
¡No, qué camelo ni camelo!
¡Y como fantasma, juro por la que me alumbra, la finada está más pesada que nunca!
Todo el día con la persecuta: “¡Nene, no tomaste toda la sopa!”, “Pa’mí, te hace falta una purga”, “Llevate un saquito, por si refresca...”
¡Así no hay guapo que aguante!

La mancha voraz - Héctor Ranea


LA MANCHA VORAZ
Héctor Ranea

La mancha crecía a través de sus colores, devorándolo todo. Esos colores pálidos que la embellecían eran, en verdad, sus venenos. Era una sutil vela del espesor de una molécula empujada por el viento como las medusas gigantes. Se tragó al Pequod, luego al flipper del Capitán Nelson y siguió con ciudades y libros. Nadie entendió. Navegaron por encima de la mancha y, tal vez, sólo los más sensibles sintieron algún escozor en sus narices. De hecho, esta mancha parecía no tener otro efecto que detener un poco el tiempo y dárselos a los envenenados para tener en qué pensar. Lo que sigue es historia conocida: No lo usaron.

Idilio 1 - José Vicente Ortuño


IDILIO 1
José Vicente Ortuño

—Una mañana me desperté y maté un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama —dijo Groucho Marx.
—¿Por qué no inició usted un devaneo amoroso con el paquidermo? —pregunté intrigada.
—Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros —respondió él.
—¡Insensible, podría haberle pedido matrimonio! —añadí furiosa.
—El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución —sentenció Groucho.
—¡Usted es incapaz de sentir amor! —grité exasperada.
—Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado —apostilló él.
Impresionada, mantuve un largo y apasionado idilio con Groucho.

Los perturbadores – Sergio Gaut vel Hartman


LOS PERTURBADORES
Sergio Gaut vel Hartman

Entre 1922 y 1928, a Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges se les ocurrió derrocar a Alvear y tomar el poder. No pensaron en formas directas o frontales, como amotinar a la tropa o envenenar la voluntad del populacho, sino más bien en procedimientos sutiles y elusivos, indirectos, como reemplazar por sal el azúcar de los bares, hacer livianas las cosas grandes y pesadísimas las pequeñas, burlar la expectativa de la gente mediante series de siete domingos y novecientos lunes y cosas por el estilo. Tuvieron éxito, por cierto, pero cuando eso sucedió la realidad estaba tan desquiciada que no servía para nada. Como eran geniales, la tiraron a la basura y construyeron ésta.

Así no era - Norman Mailer


ASÍ NO ERA
Norman Mailer

Al principio ella creyó que podría matarlo en tres días. Y casi lo logró. El corazón de él casi no pudo soportar los elogios de ella. Luego pensó que le llevaría tres semanas. Pero él sobrevivió. Entonces ella revisó sus cálculos, y fijó el plazo en tres meses. Al cabo de tres años, se casaron. Hace ya treinta años que están casados. La gente habla de ellos calurosamente. Se los conoce como el mejor matrimonio de la ciudad. Lo único malo es que se les mueren los hijos.

Convivencia - Mario Levrero


CONVIVENCIA
Mario Levrero

Los frascos da salsa Ketchup vienen con un tapón especial; luego de enroscarlo como cualquier tapón, es preciso hacer un pequeño esfuerzo para conseguir un giro más profundo que lo afirme. Esto es importante, porque el frasco debe sacudirse enérgicamente antes de utilizar la salsa o de lo contrario sólo saldría un líquido chirle en lugar de la salsa consistente. Pues bien, después de usar la salsa Ketchup, ella se limita a colocar el tapón, sin darle siquiera el primer giro normal como a cualquier tapón de rosca. Me pregunto si entre nosotros sería posible la convivencia.

¡Bum! - Patricia Oyola


¡BUM!
Patricia Oyola

“LOS ANGELES INK”.
Las cámaras se encienden. Kat comienza con el trabajo. Entra un hombre alto, delgado, de cierta edad. Se dirige a ella con un acento extraño y sus ojos claros la contemplan con gélida inocencia. Elije un sencillo tatuaje en blanco y negro: un rifle y un año, 1963.
—Una cuestión sentimental —dice lacónicamente. Kat trabaja en silencio y antes de que el hombre se retire, le pregunta su nombre. Al llegar a la puerta, él hace un ademán con los brazos, apunta a la cámara y, con una sonrisa, contesta:
—Lee... Lee Harvey Oswald… —y desaparece calle abajo.

La partida - Franz Kafka


LA PARTIDA
Franz Kafka

Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada ni escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó:
—¿Adónde va el patrón?
—No lo sé —le dije—, simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.
—¿Así que usted conoce su meta? —preguntó.
—Sí —repliqué—, te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta.

Muñecas suicidas - Jordi Cebrián


MUÑECAS SUICIDAS
Jordi Cebrián

Compré una preciosa colección de muñecas de porcelana, con sus vestidos exquisitos, sus originales sombreros, sus rostros únicos. Las puse en fila sobre sus soportes en lo alto de una estantería, y al día siguiente vi que una de ellas había caido, destrozándose. Comprobé que las demás permanecieran estables, pero por la mañana otras dos se habían suicidado. Intenté afianzarlas con alambres, pero fue inútil. Ya sólo me quedan dos. Esta tarde, mientras las aseguraba a sus soportes, capté por un instante la mirada fugaz de una de ellas, y supe, con certeza indemostrable, que no se trataba de suicidios.


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La muñeca es una creación de Marina Bychkova.

Hartazgo - Olga A. de Linares


HARTAZGO
Olga A. de Linares

¿Hasta cuándo este calvario? Muy bonito esto de la magia, muy creativo, sí, ¡pero tiene sus bemoles, no crean! Sobre todo si uno cayó en manos de una narcisista obsesiva como esta... Yo, que podría dar respuestas a todo, estoy obligado a contestar una sola pregunta, siempre la misma, sí, como lo escuchan, todos los días de la semana... ¡No, qué franco ni franco, estamos en el feudalismo todavía, y falta un rato largo para lo de las conquistas sociales...!
Pero esto acaba con la paciencia (y el azogue) de cualquiera...
¿No les dije? ¡Ahí viene la bruja y su famosa preguntita! ¡Sí, sí, ya voy...!
“¡Espejito, dime hoy / si la más hermosa soy!”

Última batalla – Sergio Gaut vel Hartman


ÚLTIMA BATALLA
Sergio Gaut vel Hartman

Como todo el mundo sabe, la primera batalla de la Historia se libró en Megido el 9 de mayo de 1457 a. C. El encuentro terminó con la victoria de Tutmosis III y los cananeos del rey de Kadesh fueron masacrados. No obstante, aunque esa victoria garantizaba la dominación egipcia en Palestina, el horror de la matanza produjo tal impacto en el ánimo del faraón que perdonó y colmó de honores al jefe de la revuelta, desposó a su hija y proclamó que algo como aquello jamás debería volver a ocurrir, que la vida es un don de los dioses y que la mano humana no debe segarla. Y así ha sido desde entonces.

El gesto de la muerte - Jean Cocteau


EL GESTO DE LA MUERTE
Jean Cocteau

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
—Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
—No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.