lunes, 29 de diciembre de 2008

El retiro del maestro 5 - José Vicente Ortuño


EL RETIRO DEL MAESTRO 5
José Vicente Ortuño

Maese Rasputila, buscando tranquilidad que inspirase su creatividad literaria, llegó a la ciudad. Se instaló en un céntrico ático con vistas al centro neurálgico de la metrópoli.
Se sentó ante un flamante ordenador portátil y… consultó el correo, atrasado tras su larga ausencia. Borró ochocientos mensajes basura. Comenzó a leer y a responder. Una semana después sólo había respondido correos y no había adelantado nada su novela. Decidió dejarse de tonterías y ponerse a trabajar. Entonces vio la invitación de un amigo a Facebook. Sintió curiosidad, aceptó, se registró y…
Tres meses después tenía 15.786 amigos, estaba anotado a 9.854 causes, 7658 grupos, 254 juegos, su muro tenía 33.654 mensajes y… su libro no había avanzado ni siquiera una línea.
Dejó el ático con vistas, le regaló el portátil a una vendedora de castañas y se marchó con rumbo desconocido.

Ilustración: Salvador Dalí

Nochebuena en Niemoeller - Iván Olmedo


NOCHEBUENA EN NIEMOELLER
Iván Olmedo

Primero vinieron a buscar a las uvas, y yo no hablé, porque no era una uva.
Luego vinieron a por las nueces y las castañas, y no hablé porque no era ni lo uno ni lo otro.
Luego vinieron por el pavo, y tampoco hablé porque no era un pavo.
Luego vinieron por mí, pero ya no quedaba nadie que pudiera hablar.
Pues todos tenían la boca llena.

Ilustración: Salvador Dalí

El arcángel de la escalinata 2 - Amélie Olaiz


EL ARCÁNGEL DE LA ESCALINATA 2
Amélie Olaiz

La neblina avanzaba abrazando los edificios viejos. Yo cubrí mi cuello con la solapa del abrigo negro y caminé de prisa hacía la sacristía. Poca gente circulaba en la calle. Sobre las escaleras de mi parroquia creí ver una figura que desplegaba sus alas blancas. Parecía haberse helado durante el ascenso. Las nubes se rendían a sus pies. El viento, cómplice musical, jugaba con su túnica y su melena. Un suave aroma a caramelo se desprendía de sus plumas. Los milagros dejaban de ser primores del pasado. Gracias Señor, al fin escuchaste mis oraciones, murmuré mientras lo observaba arrobado. Una mujer pasó junto a él, metió la mano en su bolsa, sacó una moneda y sin verlo siquiera la dejó caer a sus pies. El mimo se quitó las alas, bajó la escalinata y se fue de ahí.

Ilustración: Salvador Dalí

Wakefield, apenas entra - Cristian Mitelman



WAKEFIELD, APENAS ENTRA
Cristian Mitelman

Mi mujer se queda observándome como si fuera un extraño. Es cierto que un día me fui de casa y desde entonces pasaron veinte años. Pero, ¿cómo explicarle que de haber estado junto a ella cada día de esos veinte años también sería un extraño, una pálida presencia exiliada de sí?

Ilustración: Salvador Dalí

Causalidad - Beatriz Mingo


CAUSALIDAD
Beatriz Mingo

El niño lloraba desconsoladamente. ¡Deseaba tanto haber hecho bien aquel examen! Lo deseó con tanta fuerza que, gracias a las leyes de la mecánica cuántica, esa ínfima probabilidad fue de pronto una certeza. El hecho de que dos y dos súbitamente sumasen cinco no tuvo grandes consecuencias. El cambio en la tercera cifra decimal de pi hizo explotar el Universo.

Ilustración: Salvador Dalí

Artículos determinativos - Sarko Medina Hinojosa


ARTÍCULOS DETERMINATIVOS
Sarko Medina Hinojosa

El lobo estaba en la punta del iceberg lamiendo la luna, la muchacha traía un pañuelo color muerte, su sombra comió de los restos del pulmón, tu conciencia retomó la lectura de la Biblia, los paráclitos se acostumbraron al hedor, él se asomó al filo de la navaja, ella trató de animal al forúnculo, yo sabía que la Tierra era plural, ellos intentaron amar a las cucarachas por su feminidad, esos liberaron su poder para hacer Dientes de León del asma, ese manipuló la onda del espacio e hizo unos macarrones de lujo, eso se liberó de las leyes de la gramática para convertir la irrealidad en una sopa Campbell, nosotros acabamos de sacarnos la piel vieja, ustedes morirán si leen la partícula de polvo, todos se pueden ir a la menopausia de la tabla del dos he dicho…

Ilustración: Salvador Dalí

domingo, 28 de diciembre de 2008

Ella - Adriana Med


ELLA
Adriana Med

Trescientas toneladas de tristeza caen sobre su cabeza. No se mueve, se queda. Las recibe con los brazos abiertos y se tira en la cama, revolcándose de dolor. Se mira al espejo, se sienta, lee, piensa, se tira en la cama de nuevo. Las sonrisas fingidas, las lágrimas reprimidas, las caminatas vacías.
Y entonces regresan, siempre regresan, cada noche. Se despierta en la madrugada. Bañada en sudor, se levanta. Confundida, desesperada. Hace frío. No hay nadie.
Lo único que le gusta de las pesadillas es que, al despertar, le hacen amar la realidad.

Ilustración: Salvador Dalí

Pizza al mordisco - Jorge Martín


PIZZA AL MORDISCO
Jorge Martín

Para la velocidad de la vida actual y el exigente ritmo de trabajo y actividades una pujante empresa y sus creativos han implementado un servicio de pizza delivery ultraveloz. El empleado saca una porción por la ventanilla de una cabina y el consumidor pasa con el auto en movimiento, consumiendo lo que pueda apresar en un único y certero mordisco. Sólo hubo que lamentar un accidente: uno de los empleados del establecimiento perdió dos dedos. No hubo quejas de parte del cliente.

Ilustración: Salvador Dalí

Gritan las visitas - Guillermo Marín


GRITAN LAS VISITAS
Guillermo Marín

Te decía que ya no duermo, que los que me visitan de un tiempo a esta parte han aumentado los reclamos; gritan todos juntos. Lo cierto es que, mientras te tragás un helado de limón, me pedís el número de la obra social. “18092666-03, Plan Platino”, te digo; “y no lo pierdas, llamá en cuanto puedas, los turnos están complicados; pero insistí, insistí porque hace mucho que Manuel, Laura, Santiago, Bárbara, Julia, Daniel, Ezequiel, Mariano, Lucía, Andrés, Adriana, Mabel, Miriam, Susana, Gabriela, Cristina, Clara, Joaquín, Elsa, Hilda, Ernesto, Noemí, Roberto, Eduardo, Sheila, Natalia, Pablo, Ariel, y Walter, me piden vacaciones y en mi cabeza no venden pasajes hacia ninguna parte”.

Ilustración: Salvador Dalí

Vidas imaginarias - David Lagmanovich


VIDAS IMAGINARIAS
David Lagmanovich

Al revisar los anaqueles de la biblioteca, en la sección de literatura francesa, encontró un título que le llamó la atención: Vidas imaginarias, de Marcel Schwob. El nombre del libro le arrancó una sonrisa. “¡Pero si toda vida humana es imaginaria! ¿Acaso no se puede comprobar eso en cualquier momento? Ahora mismo, por ejemplo”, se dijo. Para probar su argumento hizo desaparecer primero a la bibliotecaria, luego a los demás lectores, y finalmente se desvaneció él mismo, atravesando estanterías y muros hasta convertirse en un puntito que se perdía en el horizonte.

Ilustración: Salvador Dalí

El tigre - Franz Kafka


EL TIGRE
Franz Kafka

En cierta ocasión, al célebre domador Burson le llevaron un tigre, para que ofreciera su opinión sobre la posibilidad de domesticar al animal. La pequeña jaula en que venía el tigre fue introducida en la jaula de domesticación, que tenía las dimensiones de un salón: se hallaba en un barrio de barracas a buena distancia de la ciudad. Los asistentes se fueron: Burson siempre quería estar completamente a solas con un animal en su primer encuentro con éste. El tigre se echó muy tranquilamente; hacía un momento había sido espléndidamente alimentado. Bostezó un par de veces, echó unas miradas cansinas a su flamante alrededor, e inmediatamente se durmió.

Ilustración: Salvador Dalí

El último Adán - Gareth D. Jones


EL ÚLTIMO ADÁN
Gareth D. Jones

El último hombre sobre la tierra trabajaba en silencio, grabando con sumo cuidado un nombre en una placa de madera. Una vez que hubo terminado, la colocó en la parte superior de la última de una serie aparentemente interminable de tumbas, que había sido más y más duro cavar a medida que había menos y menos gente.
Se sentó y observó su trabajo. No era sólo el último hombre sobre la tierra. Ahora era también el último ser humano.
La placa simplemente decía: 'Eva'.

Tomado de http://www.edicionesefimeras.com/
Ilustración: Salvador Dalí

Superpoderes: pensamiento - Bruno Henríquez


SUPERPODERES: PENSAMIENTO
Bruno Henríquez

Ella quería leer el pensamiento de los demás y alimentar su mente con la energía de las ideas de los otros. Y lo logró, después de desarrollar una voluntad de hierro, de renunciar a todas las emociones, al amor, a la piedad, al conformismo, pasando por encima de todos. Desarrollo entonces el poder que le permitía leer la mente de los otros nutrirse de la información íntima y secreta de cualquier persona, de la fuerza vital que movía las mentes y los sueños. Y encontró lo que buscaba, el pensamiento más profundo y arraigado en quienes la rodeaban, en todos el mismo, un odio profundo hacia ella, un desprecio absoluto a su persona y esto no da energía sino tristeza y un pesar que consume los deseos de vivir, borra cualquier otro recuerdo y produce, claro está, la muerte.

Ilustración: Salvador Dalí

sábado, 27 de diciembre de 2008

Mentira histórica - Eduardo Gotthelf


MENTIRA HISTÓRICA
Eduardo Gotthelf

En batalla singular, un ejército gigantesco fue vencido por el valor de un solo iluminado. Su resentido biógrafo, mutilado de guerra él mismo, en lugar de mencionar gigantes, consignó molinos.

(De Principio de incertidumbres, inédito)
Ilustración: Salvador Dalí

Desafinados - Wilson Gorj


DESAFINADOS
Wilson Gorj

El maestro le dio a cada hijo el nombre de una nota musical: Do-ris, Re-gis, Mi-rian, Fá-tima, Sol-ange, Lá-zaro y Si-mone. Sólo que no pudo darles la armonía de un hogar. En su casa, ninguno tenía afinidad con el otro.

Título original: Desafinados
Traducción del portugués: GvH
Ilustración: Salvador Dalí

De noche - Eduardo Abel Gimenez


Pone las llaves a hervir. Piensa en comprar más candados. Toma el café de la palma de la mano. Encuentra que la ley de gravedad vale menos que el vuelto del kiosco. Se suena la nariz con la sombra de un pie. Admira esa cara que aparece en el televisor. No sabe cómo apagarse. Es de noche: si no sería otra historia.

Tomado de http://ximenez2.blogspot.com/
Ilustración: Salvador Dalí

Fulleros - Sergio Gaut vel Hartman



—¿Usted es aficionado a los juegos de palabras? —dijo Ludus.
—¡Por supuesto! Y me gusta apostar fuerte. —Spieler se sentó y puso los codos sobre el tapete verde—. ¿Jugamos?
—Juguemos.
Ludus sacó el palabrario, mezcló, Spieler cortó y Ludus repartió. Por el gesto, fue evidente que a Spieler le había tocado una mano de mierda: papel, toalla, servicio, cañería y olor. En cambio Ludus chasqueó la lengua: sus palabras eran puras maravillas: mujer, sueño, color, mar y aceituna. Spieler arrojó las palabras sobre el tapete.
—¡Usted hace trampas! Juega con las palabras marcadas.
Ludus se mostró genuinamente sorprendido. —¿Qué esperaba? Las palabras sin marcar sólo sirven para jugar solitarios.

Ilustración: Salvador Dalí

¿Nueva vida? - Aleida Galmiche


¿NUEVA VIDA?
Aleida Galmiche

Como cada día, M. Moliner salió apresurado de casa, entró al metro y esperó pacientemente la secuencia de estaciones que lo llevaría al trabajo. Por la noche abandonó la oficina con una sola idea, jamás repetir de nuevo el itinerario que lo sumergió en el tedio hasta convertirlo en un muerto ambulante. Sin embargo, entró al metro, lo abordó pero en dirección contraria a su casa, sin rumbo fijo, sólo por alejarse y cambiar un poco. Quería revivir.
Al tercer día de tomada la decisión de cambio, M. Moliner se arrancaba jirones de ropa y puñados de cabello. La rutina lo abandonó. Lo estrecharon los brazos del azar. Abordó el último tren sin destino ni tiempo que solo e imparable surca las entrañas de cualquier ciudad.

Ilustración: Salvador Dalí

Soy una mesa - Francisco Estrada Rodríguez


SOY UNA MESA
Francisco Estrada Rodríguez

En más de medio siglo de existencia, nunca había reparado en este hecho singular: soy una mesa. Ignoro si ya existía esa condición previa o si la palabra pronunciada por esa mujer, como una maldición poderosa, provocó la transformación. Desde ese momento fui un mueble más, sin voz ni presencia. Cuando me dirijo a quienes me rodean, soy ignorado, y supongo que hacen bien, pues ¿quien en su sano juicio habla con un mueble? Así que, en bien de su cordura, fingen no oírme y siguen de largo.
—Hay una mesa que debes atender —dijo una mesera a otra, refiriéndose a mí, pues habían pasado más de veinte minutos sin ser atendido en ese restaurante. Y así supe la verdad. ¿Por eso les llamarán meseras, por atender a mesas como yo?

Ilustración: Salvador Dalí

Doble personalidad - Lilian Elphick


DOBLE PERSONALIDAD
Lilian Elphick

—Dime Sancho, ¿quién es Don Miguel de Cervantes y Saavedra?
—El autor de vuestras aventuras, mi señor.
—¡El autor de mis aventuras soy yo! ¡Dónde está ese hombre para
acusarlo!
—En la cárcel, mi buen señor.
—¿Qué? ¿Ya ha sido condenado por plagio?
—No, mi señor.
—Entonces, ¿por qué? ¡Vamos, habla hombre, que no tengo todo el día!
—Pues, por falsificación de identidad. Dice ser Don Quijote de la Mancha.
—Qué confusión me has creado, Sancho. Te prohíbo que hables más del
tema.
—Sí, Don Miguel.

Ilustración: Salvador Dalí

Libre albedrío - José Manuel Dorrego Sáenz


LIBRE ALBEDRÍO
José Manuel Dorrego Sáenz

Serían las doce de la noche cuando inicié el viaje astral, así que calculo que llevo más de quince horas de itinerario hacia ninguna parte. Lo cierto es que acá arriba todos parecen estar atentos a mi persona, cuidándome, satisfaciendo hasta la más inaudita de mis necesidades; pero me abruma pensar que quizás no haya retorno de este destino que ni siquiera elegí. Hubiese preferido que me consultaran: —¿Quiere usted hacer un viaje astral? —Probablemente lo habría consentido, casi siempre digo que sí a todo. Sin embargo, sólo fue cerrar los ojos y aparecer aquí.
Cada tanto, miro un momento para abajo y me veo tumbado sobre la cama, ajeno a cualquier cosa, incluso a mí mismo, con esa maldita inconsciencia de viajar, alegremente, sin el billete de vuelta.

Ilustración: Salvador Dalí

Inocencia - Carmen Courtaux


INOCENCIA
Carmen Courtaux

Karina y Mariela conversan en el sillón mientras toman el té y untan tostadas con mermelada. Un gatito, rescatado de una caja encontrada al lado del río, corretea alrededor de ellas.
—¿Viste cómo se percibe la ausencia de maldad en los animalitos?
—Sí, son un encanto.

Krix y Mlax llegaron a la Tierra desde algún punto del universo y están sujetos a una camilla en el Centro de Investigaciones de la NASA. Treinta científicos se mueven a su alrededor midiendo y anotando mientras aprestan sus herramientas.
Sin mirarse, los extraterrestres conversan telepáticamente.
—¿Has notado cómo se percibe la ausencia de maldad en estos seres?
—Sí, son un encanto.

Ilustración: Salvador Dalí

viernes, 26 de diciembre de 2008

Combate de naturaleza musical - Paola Cescon


COMBATE DE NATURALEZA MUSICAL
Paola Cescon

El armadillo llora, llora con acordes de instrumento; el clamor repiquetea a charango. Sus ojitos lacrimosos se posan en el ser alado que está frente a él, muestra sus garras y dice: —Discúlpame, te lo ruego, no puedo evitarlo. Está en mi naturaleza.
El ángel llora. Pero este llanto es de arpa, de lira. Eleva su mirada cándida al cielo. Luego, como poseso, la clava en el animal y dice: —Yo tampoco puedo evitarlo. También está en mi naturaleza.
Se desvanece la escena. Alguien comienza la cuenta regresiva y grita: — “Knok out”—Suena un Réquiem.
No sabemos si en el mundo hay un charango más, o un arpa menos.

Publicado en http://minimoanimaldemente.blogspot.com/
Ilustración: Salvador Dalí

Ingeniería financiera - Jordi Cebrián


INGENIERÍA FINANCIERA
Jordi Cebrián

Dicen que hubo un hombre que hizo una gran fortuna. Le aconsejaron recurrir a la ingeniería financiera, así que puso su dinero en paraísos offshore, a través de sociedades interpuestas y mediante seguros de prima única, débitos de interés diferido y ponderables de alto valor a nombre de terceros. Lo transfirió todo a una cuenta numerada que, a su vez, vinculaba los valores con los índices promediados de los fondos opacos. Cuando necesitó dinero, intentó recordar cómo era todo, pero se hizo un lío. Aún sigue la fortuna perdida en el laberinto financiero, y cómo me lo contaron lo cuento.

Publicado en Cien Palabras: http://cienpalabras.blogspot.com
Ilustración: Salvador Dalí

IV - Mónica Cazón


IV
Mónica Cazón

La celebración ya había comenzado. Hacía un largo tiempo que nuestra familia no se reunía, por lo que me sentí sumamente halagada y agradecí en voz alta. Mi prolongada soltería estaba por terminar con este esperado compromiso. Padres, primos y abuelos hablaban de mi traje de novia y de mis futuros embarazos, cuando apareció Candela. Entonces dije fuerte y claro:
—Les presento a mi novia.

Ilustración: Salvador Dalí

Bus - María Castejón


BUS
María Castejón

Mi padre no entiende por qué me enfado tanto cuando no viene a recogerme tras los entrenamientos de hurling, y es porque no quiero tener que coger el autobús tan tarde. Me da miedo. A veces sube un hombre de la edad de mi padre, con traje y un maletín. Se sienta en el piso de arriba, siempre al lado de alguna chica de mi edad, que vuelve como yo, del colegio sola. Entonces le dice algo, ella ríe, él le enseña algo del maletín y se bajan en silencio en la parada siguiente.
A las chicas que se han ido con él no las he vuelto a ver; pero no me daría tanto miedo si las niñas no se fueran con él con los ojos en blanco.

Publicado en Microhorror.
Ilustración: Salvador Dalí

El funeral de Don Sebas - Pavel Brito


EL FUNERAL DE DON SEBAS
Pavel Brito

Has muerto. Tus manos manchadas de mierda se cierran entre las mías. El pellejo se te pega en los huesos como si los forrara una tela traslúcida y apergaminada. La luz de tus pupilas desciende a la trémula llama que es tu alma. Ochenta y ocho años pasan en un tren bala que se descarrila en el precipicio del espacio-tiempo. El gameto que fuiste se arrastra en el limbo, buscando un útero fresco que lo devuelva al mundo. Mientras tanto, mis feroces lágrimas escurren sobre tu rostro.

Ilustración: Salvador Dalí

The speed of light - Alejandro Bentivoglio


THE SPEED OF LIGHT
Alejandro Bentivoglio

Todo en su sitio. La botella abierta y el humo delator, el genio fuera, y él pidiendo todos los deseos. Quiero esto y quiero aquello. La mirada perdida del genio, que luego comienza a caminar y él que, corriendo, exige su parte, pero el genio ya no responde nada porque ¿cuál sería su poder si no pudiese escapar de un tipo absurdo que sólo conoce lo que puede tocar?

Ilustración: Salvador Dalí

Algo de mí - Ricardo Juan Benítez


ALGO DE MÍ
Ricardo Juan Benítez

El tipo pensaba: —¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Dónde es aquí? —Tirado en una cama deshecha. Un vago recuerdo de una mujer muy hermosa. Un par de copas en un lugar con tenue iluminación. —¿Después? ¿Qué pasó después? —seguía con su monólogo mental— después… —Recordaba un lugar con azulejos blancos e iluminación muy brillante. Y ahora: —¿Dónde estoy? —Luego de parpadear cayó en la cuenta que era el dormitorio de su propio departamento. Todo quedó claro cuándo se tocó el costado que le dolía. Las costuras de la sutura aún supuraban.

Ilustración: Salvador Dalí

El trabajo os hará libres - Jorge X. Antares


EL TRABAJO OS HARÁ LIBRES
Jorge X. Antares

Su suegra siempre le había recriminado no tener un trabajo con un buen sueldo. Las burlas sobre su situación eran el pan nuestro de cada día. Pero ahora lo había conseguido y su suegra sería la primera en saberlo. Ser asesino a sueldo tiene sus ventajas.

Ilustración: Salvador Dalí