sábado, 24 de agosto de 2013

El oficio de tatuar II - Néstor Sebastián Chilano


No te va a doler, le digo a mi amigo para convencerlo. El hombre de los tatuajes no habla mientras trabaja. Todo dura menos de diez minutos. Cuando mi amigo se despierta le pregunto qué vio. “Una serpiente devorarse a sí misma, renovarse, tener plumas, volar, y convertirse en dragón. Y vi un dragón. Me vi en sus ojos. El dragón me comió. Viví en su vientre y cuando salí yo era un ángel, pero un ángel negro. Y te vi a vos entrar en mi casa, molestar a mis invitados y te tuve que echar y como no te ibas te tuve que pegar, hasta casi matarte”. El hombre de los tatuajes descubre la piel de mi amigo. Lo primero que veo es un tridente. No hace falta que vea más.