martes, 1 de julio de 2008

Miserere nobis - Jérôme Charlet


MISERERE NOBIS
Jérôme Charlet

Estoy en la cocina, delante del fregadero; la ventana abierta da al jardín. ¡Qué bella noche! La pierna de cordero estaba deliciosa y las zanahorias, sabrosas.
Hicimos bien de comprar esta casa. ¡Una bicoca!
No obstante, como cada tarde, Bautista se echó a llorar. Sin razón. Él decía haber oído gritos en la casa, los gritos estridentes de un niño. Desde que nos mudamos, cada tarde lo mismo. Se le pasará. Debe ser por todas las historias que escuché en la escuela, sobre nuestra casa y sus presuntos fantasmas.
De repente, el grito de mi mujer. Me precipito fuera. Y la veo inclinada sobre el cuerpo de Bautista, degollado.

Título original: Miserere nobis
Traducción del francés: GvH

Idilio 5 - José Vicente Ortuño


IDILIO 5
José Vicente Ortuño

Una mañana me desperté y encontré a Marilyn Monroe en el lugar de mi esposa.
—¿Qué hace una chica como tú en una cama como esta? —le pregunté excitado.
—El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza —respondió ella.
—¡Tómame, soy todo tuyo! —exclamé mostrándole mi erecto miembro viril.
—¿Sabe? Su pene no sólo es una birria, sino que me da asco —añadió y me vomitó en la entrepierna.

Modos de ser - Sergio Gaut vel Hartman


MODOS DE SER
Sergio Gaut vel Hartman

—En Japón —dijo el Zurdo— están los hikikomori, los jóvenes que se recluyen en sus habitaciones porque no pueden seguir el ritmo de la sociedad nipona. Penan durante años, limitando sus relaciones a las que pueden mantener a través de Internet y un día, hartos, cometen seppuku.
—¡Qué interesante! —En los ojos de Amira brilló una extraña luz—. Y qué raro, ¿no? O sea, que suicidarse por amor, como estamos haciendo nosotros, no se les pasa por la cabeza.
—Y, no. Para eso tendrían que ser capaces de enamorarse. Creo que me está haciendo efecto.
—A mí también, Zurdo. Adiós.

El criptólogo — Jordi Cebrián


EL CRIPTÓLOGO
Jordi Cebrián

Aquel texto cifrado se le resiste. Es experto en criptografía, lingüística y estructuralismo. Ha reventado más claves secretas de las que puede recordar, y sabe combinar intuición y tecnología informática. Pero, tras años de trabajo infructuoso, aquél código se revela más duro que ningún otro. Mentiras que son verdades y certezas vestidas de engaño; metáforas de metáforas; numerología... Todo se combina así para confundir y marear. En ocasiones piensa con temor que tal vez allí no haya nada, pero rechaza la idea de inmediato, y sigue analizando el largo texto: "...el ángel de Yahvé llamó desde lo alto a Abraham..."

Publicado en Cien Palabras
http://cienpalabras.blogspot.com/

Moon Story - William A. Trabacilo


MOON STORY
William A. Trabacilo

El comandante Aldrin asoma la cabeza a la cima de la meseta, luego de escalar trabajosamente. Asombrado, lo primero que nota son los pies de otro astronauta, enfundados en blanco. El sujeto se halla de espaldas a él, con los brazos en jarras; no puede ver la mirada, entre inquisitiva y arrogante, con la que el otro examina el paisaje.
Aldrin termina de subir, y cuando el extraño nota su presencia, gira con rapidez, accionando un disparador de muñeca.
Al recobrar el conocimiento, lo primero que el comandante observa es el rostro del que lo está atendiendo.
—Agradezca que mi arma sólo estaba en modalidad “aturdir”.
—Diablos, tocayo, yo pensé que sólo eras un juguete.

Genealógico — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


GENEALÓGICO
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Preocupado por poblar su árbol, el aristócrata inicia la investigación histórica, ramas y ramas de nobles ascendientes forman los brazos del frondoso arbusto, quiere el linajudo saber de donde proviene el tesoro de su abolengo. En medio del tronco encuentra, perfectamente labrado, un corazón que une el nombre de una puta y un pirata.

Ucronía y misterio 2 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 2
Pablo Contursi

—No sabemos por qué nos encerraron juntos. Yo te conozco: sos un personaje histórico famosísimo. Pero vos no me conocés.
—¿Personaje?
—Perdón, perdón. Pero falleciste antes de que yo naciera.
—Yo afirmo que hoy es 6 de mayo de 1821. No tengo dudas de que soy Napoleón Bonaparte. No tengo dudas de que mi encierro es injusto. Ni tengo dudas de mi odio a los británicos.
—Y yo estoy seguro de que hoy es 12 de marzo de 1972. Me llamo Fredric Brown y soy escritor. Ni Frederick, ni Frederic: ¡Fredric! Escribo cuentos y novelas de misterio policial, por dinero. Y de ciencia ficción, por placer.
—¿Misterio? ¿Ciencia ficción?
—Mientras te voy contando, ¡escapémonos!

Cada cual atiende su juego - Olga A. de Linares


CADA CUAL ATIENDE SU JUEGO...
Olga A. de Linares

Dios, aunque sea para desmentir a Einstein, sí juega a los dados con el Universo. Con algo tiene que entretenerse.
Pero ese no es el problema. El viejo sabe bien cómo tirarlos.
Tampoco hay que preocuparse porque el Otro, (ya saben de quién hablo), sea un excelente jugador de truco, poker y similares.
Porque los puros y temerosos huyen de semejantes vicios. Y los que no, tan tramposos como él, van con las cartas marcadas. Además, si pierden, siempre se puede decir “¡allá ellos!”
El verdadero problema, lo que no nos deja dormir a la noche, es que a la Humanidad le encanta jugar a la ruleta rusa.

Cuervo 2 - Héctor Ranea


CUERVO 2
Héctor Ranea

Se nos acercó en el parque y solicitó con circunspección un refrigerio liviano. Al principio, no habíamos tomado en cuenta su presencia, por lo que se dio a conocer con un gesto casi impúdico de tocarse las alas. Le dimos, al darnos cuenta de su ambiguo enojo, algo de nuestro almuerzo, que pareció, por un momento, satisfacerlo. Ante su nuevo pedido, debimos declarar que no teníamos qué darle. Nos solicitó permiso para acompañarnos a nuestro domicilio. Desde entonces, recita un poema que creo reconocer.

Yo, cuando era chico, escribía pensamientos - Saurio


YO, CUANDO ERA CHICO, ESCRIBÍA PENSAMIENTOS
Saurio

En el cielo las estrellas, en el campo las espinas, y en el medio de mi pecho el esternón, un hueso plano terminado en un apéndice xifoide que se encuentra en la parte anterior del torax y que mantiene unidas a las costillas. Lo que es una ventaja porque si no las costillas no sabrían qué hacer, andarían sueltas por ahí, y ustedes saben lo jodido que puede ser una costilla suelta, ¿no?, que te la agarra Dios, te la transforma en mina y así estamos como estamos, preguntándonos qué haría Adán antes de Eva, porque el tipo quizás no tendría ombligo pero sí tenía pito, manos y un montón de tiempo libre en el Jardín del Edén como para no dedicarse a las "manualidades". Lo que explicaría bastante bien por qué la hoja de parra se le quedaba pegada ahí y no se le caía.

lunes, 30 de junio de 2008

El castaño - Aleida Galmiche


EL CASTAÑO
Aleida Galmiche

Trepé al castaño y observé sin pestañear. Aurora se desnudaba; se asumió sola, ignoraba mi irrupción. Al otro día, como siempre, la vi en la escuela, indiferente e ignorante de mi nuevo conocimiento sobre ella. Llegó la tarde y el castaño me guiñó de nuevo, viejo compañero de juegos que ahora me enseñaba los primeros signos del alfabeto erótico. Aurora no apareció, la casa muda y oscura añoraba su presencia, yo también. Aurora no volvió a mostrarse a mis importunos ojos. El lunes en la escuela supe que murió, tratando de verme por la ventana, trepada en nuestro castaño.

Malus – Sergio Gaut vel Hartman


MALUS
Sergio Gaut vel Hartman

Se produjo un chirrido, como el que hace una puerta que gira sobre bisagras oxidadas; luego un soplido que creció en intensidad y se apagó con rudeza. La niebla azulada que rodeaba la cabeza comenzó a disiparse y la mente más poderosa de todos los tiempos me enfrentó con la misma arrogancia de siempre.
—No te daremos un cuerpo —dije—; serías inmanejable.
—Lo soy, de todos modos. —Me contempló sin parpadear.
—Vamos a destruirte.
—Lo sé.
—¿No previste nada?
Rió sin dejar de mirarme. —¡Por supuesto! Viajé al pasado y sembré la semilla de la destrucción de tu especie. Están liquidados.
—No —repliqué desafiante. Acerqué la manzana a mi boca, y mordí.

Idilio 4 - José Vicente Ortuño


IDILIO 4
José Vicente Ortuño

Una mañana me desperté y encontré a Vincent van Gogh en el lugar de mi esposa.
—¿Oiga, qué hace usted en mi cama? —le pregunté furioso.
—Me he escapado del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence —explicó él.
—¡Pues por mí como si le operan! —exclamé colérico.
—Ya me operé yo —dijo el pintor señalándose la no-oreja derecha.
—¿Sabe? El muñón de su oreja me da asco —añadí y le vomité a la cara.

Consulta improvisada - Jacques Fuentealba


CONSULTA IMPROVISADA
Jacques Fuentealba

—Ya no logro sentirme vivo, doctor. Veo la vida en negro, tengo un gusto a ceniza en la boca…
—No soy psi, gilipollas —tajó el sepultero dando un fuerte palazo en la cabeza del zombi para que se quede tranquilo.

La imposibilidad de ser organizado - Saurio


LA IMPOSIBILIDAD DE SER ORGANIZADO
Saurio

Si hay algo que a mí no me sirve para nada son las agendas. Necesitaría algo que me recordase anotar las cosas en ellas, necesitaría algo que me recordase fijarme con suficiente anticipación en la agenda para que las cosas no se me pasen por alto y necesitaría algo que me recordase hacerle caso a lo que anoté en la agenda. O sea, necesitaría otras tres agendas más, además de la original. Pero cada una de estas agendas suplementarias necesitaría a su vez otras tres agendas suplementarias, y así sucesivamente. Es decir, para un evento que ocurrirá dentro de 24 horas exactas yo necesitaría estar cargando más de doscientos ochenta y dos mil cuatrocientas treinta millones de agendas. Es como un poco mucho, vio, para alguien con tan pocos compromisos como yo.

Y siguen… — Eduardo M. Laens Aguiar


Y SIGUEN...
Eduardo M. Laens Aguiar

Los de la Asociación Misógina de Sodomizadores de Alfalfa estaban de un lado de la plaza, armados con palos, latas y burletes de goma eva. A menos de cien metros, los del Sindicato Híbrido de Choferes de Teleféricos y Afines proferían gritos de guerra mientras convertían baldosas en municiones.
En su sillón de oro, frente al plasma de 42’, el Mago de Oz aguardaba la inminente batalla entre los suyos y la oposición. ¿El enfrentamiento terminaría antes del mediodía? Tenía ganas de jugar al golf.
Como al cabo de unos minutos la cosa no pasaba de insultos y arengas, puso Gran Hermano; le intrigaba saber quién sería el próximo en irse de la casa.

Problema - François Schnebelen


PROBLEMA
François Schnebelen


Hans, el asesino serial, acababa de liquidar a su décima víctima: una mujer misteriosa que había atraído su curiosidad en cuanto la vio. Ya en la bodega, Hans la estranguló y la desvistió antes de empezar la disección y la clasificación de cada órgano sobre las diferentes estanterías.
El cuerpo liso, sin pecho sin ombligo, lo desconcertó. Se dijo que allí había un problema. Un golpe de escalpelo y la extraña disposición interna apareció ante él. Entonces se corrigió: era un gran problema.
Luego, la supuesta muerta abrió los ojos y Hans lo interpretó como un problema enorme.
Pero cuando ella estiró la larga lengua y mostró unos dientes impresionantes, Hans llegó al colmo de sus problemas.

Título original: Problème
Traducción del francés: GvH

Cielo antiguo - Blas Andrés Bigatti


CIELO ANTIGUO
Blas Andrés Bigatti

Cuentan las cosmogonías que Antes el cielo era oscuro y ausente. Hasta el día en que los dioses hubieron de emigrar de la Tierra y aparearse en cualquier lado, manchando las sábanas del firmamento con su pegatina estelar.

Ilustrado por el autor.

Máquina - Héctor Ranea


MÁQUINA
Héctor Ranea

Declaro bajo juramento que el señor Wells dejó su máquina intacta en el apartamento que me renta en East London. También declaro que nadie entró a sus aposentos en los últimos dos años pues nadie más que yo poseía el código secreto para hacerlo. Por lo tanto, sólo me queda conjeturar que el huevo de dinosaurio que hizo eclosión en tal lugar, tiene que ver con las artes ocultas que este señor, en violación a nuestros acuerdos previos, practicaba por esos años. ¿O sigue haciéndolo, válgame el cielo?

Peligros - Olga A. de Linares


PELIGROS
Olga A. de Linares

La gitana le había dicho que debía cuidarse del líquido elemento, que podría resultarle mortal.
Así que toda su vida rehusó acercarse siquiera a ríos, arroyos, lagunas, incluso zanjas y acequias le hacían retroceder, temeroso de quién sabe que eventualidades.
Tampoco quiso volar. ¿Acaso los aviones no pasaban sobre mares y lagos?
¡No, él era un hombre cuidadoso, y no iba a permitir que una distracción lo enfrentara a la acuática amenaza, suspendida sobre él como la famosa espada de Damocles!
Lo único que no fue capaz de evitar ni prever era que terminaría ahogándose en un vaso de agua.

Historia del jazz, volumen 2 - David Vivancos Allepuz


HISTORIA DEL JAZZ, VOLUMEN 2
David Vivancos Allepuz

Leo en un periódico que Jim Morrison vive. El músico posa para el reportaje con uno de sus imposibles trajes blancos de Las Vegas, medio de espaldas, y se aprecia en todo su esplendor el águila de pedrería de la capita. Según informa el rotativo, vive en un destartalado pesquero varado en Almuñécar y declara no añorar para nada la fama. Reconoce, eso sí, haberse animado a interpretar el himno norteamericano tocando la guitarra con los dientes, como solía hacer en los años sesenta, en alguna juerga flamenca organizada por los gitanos en la playa. Ni una mención sobre cómo sobrevivió a los cinco tiros que le descerrajaron frente al edificio Dakota.

El endriago - Lucía Coria


EL ENDRIAGO
Lucía Coria

Sodoma, Gomorra y todos sus descarriados habitantes arden por los cuatro costados. Mientras Lot, su familia y unos pocos justos escapan. Entre éstos, está Marilyn Monroe.
El viejo patriarca, tiene una oreja extra que escucha sus pensamientos y a su vez le introduce ideas en ellos.
—Oh, el endriago viene tras nuestro —dice en voz alta.
—¿Qué es un endriago? —dice su mujer y se vuelve a mirar.
Inmediatamente se transforma en horrible estatua de sal.
Lot abraza a Marilyn agradecido de su oreja extra.

domingo, 29 de junio de 2008

Arcana - Matias Gastaldi


ARCANA
Matias Gastaldi

La nave se posa sobre la superficie. La escotilla se abre para permitir que los tripulantes desciendan una vez más sobre un paisaje desconocido. Buscan huellas del pasado como último ejercicio de la memoria. Caminan entre la vegetación. “Un planeta muerto más…” un pensamiento que suena a resignación.
Entran en la caverna, dejando atrás el cielo apenas celeste. Las luces se encienden abatiendo la oscuridad. Una de las paredes se encuentra saturada de inscripciones.
—Necesitaremos un traductor —comenta alguien mientras registran los extraños signos—. Posiblemente sean rastros de una civilización perdida.
Las imágenes son analizadas, pero sólo revelan signos incoherentes, combinaciones que se repiten hasta llenar toda la pared: 11-S, 11-M, 18-J, 12-D, 21-F, 17-O…

Interrogatorio – Sergio Gaut vel Hartman


INTERROGATORIO
Sergio Gaut vel Hartman

—Medicina “integrativa”, ¿sabe qué es?
—No. ¿Debería? —La Muerte no paraba de hacer preguntas estúpidas.
—¿Vio El ángel exterminador?
Nunca le había gustado Buñuel, pero por lo menos salían de la sanación y el bandolerismo místico. —¡Claro! ¿Cuántas preguntas faltan?
—Setenta —respondió la Muerte con el tono de un empleado de rentas.
—Muchas más de las que soporta esta microficción —se rió Bergman.
—¿Perdón? —El desconcierto arrasó el bello rostro de la Enviada—. ¿De qué habla?
—Esto es una ficción, Señora. No juego nada: menos que vivo, mucho más que muerto.
—¿Se está burlando de mí?
—No, por supuesto, pero es a mí y no a usted a quien el autor está homenajeando, ¿comprende?

El regreso - José Vicente Ortuño


EL REGRESO
José Vicente Ortuño

Valía la pena renunciar a mi familia, mis amigos y mi hogar. Soportar los experimentos y la agonía de separarme de mi cuerpo. Sufrir un dolor insoportable, cuando conectaron mi cerebro al sistema nervioso de una nave estelar de un millón de toneladas. Y padecer la soledad del viaje de cincuenta años hasta Próxima Centauri.
Valió la pena porque estoy de regreso y traigo buenas noticias: encontré un planeta habitable, un paraíso virgen. Sin embargo, al cruzar la órbita de Marte, he contemplado cómo un asteroide errante destruía la Tierra.
Ya no tengo donde regresar. Soy una nave y me resulta imposible llorar, sólo me resta contemplar la belleza del universo, durante toda la eternidad.

Contrarreloj - Liliana Savoia


CONTRARRELOJ
Liliana Savoia

Extraña en el tumulto, rodeada de seres distantes, miraba el entorno como un paisaje desconocido Sobre sus miradas indiferentes divisaba otra realidad, su realidad. La agitación callejera le era por primera vez ajena. Ella, siempre tan apurada, a contrarreloj, consciente de la inconsciencia, sólo viviendo el tiempo, no el que se va sin atrapar, no el del cotidiano devenir. No: el Tiempo. Su verdad profunda y esencial. Su caducidad perecedera, inmutable, aterradora. El tiempo de la vida hacia la muerte. Su mente repetía la noticia sin descanso, Ni las aves, ni los colores, ni los recuerdos. Nada. Sólo el tiempo en su límite, marcada, condenada por la temida noticia: dos meses, a lo sumo tres…

Juegos - Jacques Fuentealba


JUEGOS
Jacques Fuentealba

—Víctor, Alberto —gritó la abuela en su silla de ruedas abajo de la escalera—. ¿Que están haciendo todavía en el sótano?
—Nada, abuelita, estamos jugando —dijo Albert.
—Jugamos —confirmó su hermano.
—¿Crees que va a funcionar? —murmuró Víctor.
—Pues... sí.
—¿Estás seguro?
—Eh... Sí, sí. No veo por qué no.
Empezaron a leer las fórmulas que habían descubierto en ese supuesto libro de brujería, un viejo libro polvoriento en realidad, encontrado entre las antiguallas que su abuela conservaba allí desde la muerte de su marido.
Un instante después, la Tierra se transformó en una bola de fuego incandescente. Por desgracia sólo los escasos ocupantes de las estaciones espaciales pudieron admirar el espectáculo.

El primer día - Southeast Jones


EL PRIMER DÍA
Southeast Jones

—… que después de la creación de un micro agujero negro y la perspectiva de tener en lo sucesivo una fuente de energía inagotable, ¡el experimento “Big Bang” ha sido un éxito!
—Profesor, debería venir a ver; pasa algo.
Lotz depositó sus anteojos sobre la mesa mientras el intrigado comité de científicos interrumpía sus aplausos.
—Soy indispensable —soltó él sonriendo.
Treinta pisos más bajos cundía el pánico.
—¿Qué pasa?
—El objeto no se disipó —señaló un ingeniero—. De esto hace más de dos horas.
—¡Imposible! El más grande existió sólo catorce minutos. ¿Usted lo analizó?
—Podríamos decir que es un universo en miniatura.
—¡Sea más preciso!
—Es un universo y, ¡Dios!, se está expandiendo.

Título original: Le premier jour
Traducción del francés: GvH

Tubinga – Pablo Valle


TUBINGA
Pablo Valle

En sueños, entro a la casa donde Hölderlin vivió sus últimos años. Conozco el exterior sólo por fotos, pero la reconozco como si alguna vez hubiera estado allí. Desde una ventana de la torre, puedo ver el río Neckar. Estoy solo, pero siento en todo momento una presencia. Algo me lleva hacia una grieta en la pared. Rasco con las uñas y enseguida doy con un papel arrugado, amarillento. Por supuesto, se trata de un poema. Yo apenas leo alemán, pero en el sueño entiendo perfectamente lo que dice. Ahora, cuando me creo despierto, sólo recuerdo algo sobre el fin de la primavera y el regreso de los dioses. O quizás (ojalá) sea al revés.

Atesoro mis recuerdos bajo el colchón - Saurio


ATESORO MIS RECUERDOS BAJO EL COLCHÓN
Saurio

Yo en los bancos no confío. En las sillas sí, porque tienen respaldo. Los futones son jodidos, porque en cualquier momento te hacen la cama. Los pufs me hartaron y los almohadones no son ni chicha ni limonada: son almohadones. Algo que hay que tener muy en cuenta, porque tampoco es cuestión de estar acalorado, tener sed, creer que se está sirviendo un vaso de limonada bien helada y resulta que en realidad es un almohadón y uno termina con la goma espuma atragantada en el gañote. Por eso yo siempre digo, mejor culo en mano que asiento volando.