miércoles, 13 de mayo de 2009

Diseños tribales - Jordi Cebrián


Mi hija me mostró un laberíntico diseño que una amiga le había dibujado en la libreta. -¿Parece hipnótico, verdad? -me preguntó con voz extraña. En efecto, el dibujo era un dédalo de tinta que seducía y mareaba. En mi caso, además, acababan de sacarme una muela y estaba aún medio anestesiado. Conseguí apartar la vista, balbuceé algo y fui a tumbarme en la cama, donde quedé dormido. Soñé con cárceles circulares, con tatuajes de fuego, con pasillos recursivos. Me desperté con un rotulador en la mano, al lado de mi hija, dibujando ambos en la pared, compulsivamente, aquellas espirales inacabables

En la mira - Rolando Revagliatti


Linda mina, lindo tipo de hombre, se sienten cómodos en sus cuerpos flacos, debajo de sus abundantes cabelleras, encima de sus principescos pies.
Señor gordo, calvo, con juanetes, desencantado y empuñando una Magnum 44. Apunta (no sin fastidio).

Crimen con flecha - Cristian Mitelman


Le habían dicho que moriría a causa de una flecha de hierro a la luz del día. Aquellas palabras le parecieron risibles. ¿Dardos en el siglo XX? ¿Crímenes en lugares públicos?
Días después, en la estación solitaria, recibe el empujón de un enemigo. Antes de ser arrollado por la locomotora, comprende el valor de la metáfora.

lunes, 11 de mayo de 2009

La grieta - José Vicente Ortuño


LA GRIETA
José Vicente Ortuño

Sin previo aviso se abrió una grieta en el universo y la realidad comenzó a escaparse por ella. El creador de mundos intentó de arreglar la rotura e hizo todo lo que estuvo a su alcance, probó todo tipo de materiales para sellar la fuga, pero todo fue inútil, el tejido del universo es difícil de manipular sin las herramientas adecuadas.
La grieta se hacía cada vez más grande y la realidad fluía a su través a gran velocidad. Incapaz de arreglar el desperfecto por sí mismo, el creador pensó en solicitar ayuda a un especialista. Era difícil dar con uno que acudiese en día festivo y el creador no pudo hacer nada más que contemplar, impotente, como su obra se escapaba hasta que desaparecer por completo. Entonces maldijo a los fontaneros, porque nunca se encuentran cuando se les necesita.

Invasiones extrañas - Diego Muñoz Valenzuela


INVASIONES EXTRAÑAS
Diego Muñoz Valenzuela

Vinieron de múltiples colores y tamaños, silenciosos y de grandes ojos impasibles, en grupos cada vez más nutridos. Se contorsionaban y agitaban sus aletas para desplazarse por el aire, como si fuesen pájaros y no peces. En tanto los gigantescos cardúmenes se precipitaban por parques y bosques, las personas arrancaban de aquel hecho incomprensible. Pronto ocuparon todo el espacio disponible con sus cuerpos escamosos y la gente comenzó a morir de asfixia.

Tomado de http://www.diegomunozvalenzuela.blogspot.com/

Citrosis - Sergio Patiño Migoya


CIRROSIS
Sergio Patiño Migoya

Ella era su media naranja. Él era su media naranja. Se conocieron en un ascensor. Hablaron del tiempo y de lo caras que estaban las nueces en esa época. ¡Nueces, pobres tontos! Ni modo de sacarles el jugo. Tan fundamental mirarse para reconocer las atracciones cítricas... Pero el protocolo ascensoril anatemiza las miradas, sólo si se estropease podrían. Si funciona, no funciona. Si ascensor, no atracción. Ella se quedó en el quinto y se puso a ver una reposición de "Pretty Woman". Él bajó en el octavo para su cita con una media manzana ocasional. Un leve olor a azahar permaneció flotando unos segundos en el ascensor. Apenas eso y la amargura de un cupido por la ocasión fallida. No de naranja, se entiende, amargura de verde limón.

Tomado de http://breventosybrevesias.blogspot.com/

Misterio - José Luis Zárate


MISTERIO
José Luis Zárate

Acudimos a los bosques más remotos en busca de hadas, bajo árboles que han vivido más que imperios, en la oscuridad vegetal, en páramos donde puede sentirse aún cómo era el mundo antes de que apareciéramos. Ellas nos fascinan porque representan todo lo que no somos.
Por eso muchos cazadores se desconciertan cuando se topan de improviso con ellas en las ciudades, bajo la luz neón.
¿Qué representamos para las hadas, qué vienen a buscar entre nuestros muros?
¿Qué misterio, qué secreto albergamos que ellas no tienen?

Tomado de http://zarate.blogspot.com/

Ahhhh, Kafka - Alejandro Ramírez Giraldo


AHHHH, KAFKA
Alejandro Ramírez Giraldo

Cuando desperté esa mañana descubrí que me había convertido en un monstruoso insecto. Pero me sentí mejor cuando miré a un lado y vi que mi mujer se había convertido en una insignificante cucaracha. Ni nos miramos, cada uno salió a buscar un tranquilo rincón para vivir.

http://cuentominicuento.blogspot.com/

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

sábado, 9 de mayo de 2009

La certeza - Roque Dalton


La Certeza - Roque Dalton

Después de cuatro horas de tortura, el Apache y los otros dos cuilios le echaron un balde de agua al reo para despertarlo y le dijeron: «Manda decir el Coronel que te va a dar una chance de salvar la vida. Si adivinás quién de nosotros tiene un ojo de vidrio, te dejaremos de torturar». Después de pasear su mirada sobre los rostros de sus verdugos, el reo señaló a uno de ellos: «El suyo. Su ojo derecho es de vidrio».
Y los cuilios asombrados dijeron: «¡Te salvaste! Pero ¿cómo has podido adivinarlo? Todos tus cheros fallaron, porque el ojo es americano, es decir, perfecto». «Muy sencillo -dijo el reo, sintiendo que le venía otra vez el desmayo- fue el único ojo que no me miró con odio».

Las noches en la hacienda - Angela Schnoor


Las noches en la hacienda - Angela Schnoor

Los pasillos de la casa eran largos y oscuros pero, al levantarse de madrugada, ella podía ver las puertas de los cuartos entreabiertas, percibir alguna claridad y oír muchos sonidos. Aliviada, hacía mucho que había declinado de sus obligaciones para con el marido. La hija mayor, ya adulta, lo servía ahora. Y, en breve tendría el auxilio de la hermana más joven, ya que estaba adquiriendo el cuerpo y la edad adecuados para aplacar los instintos animales del coronel.

Título original: As noites na fazenda Traducción del portugués: GvH Tomado dettp://microargumentos.blogspot.com/

Redactor - Rolando Revagliatti


Redactor - Rolando Revagliatti

El chico que no habla es el hijo único de su fallecida única hija, y de su también fallecido yerno. Lo crió ella, viuda, al chico que no habla, su nieto. Es el chico que no habla quien redacta el breve texto que se inicia con: “El chico que no habla es el hijo único de su fallecida...”

Los ojos culpables- Ah'med Ech Chiruani


Los ojos culpables- Ah'med Ech Chiruani

Cuentan que un hombre compró una muchacha por cuatro mil denarios. Un día la miró y echó a llorar. La muchacha le preguntó por qué lloraba. Él respondió: "Tienes tan bellos ojos que me olvido de adorar a Dios." Cuando quedó sola, la muchacha se arrancó los ojos. Al verla en ese estado el hombre se afligió y le dijo: "¿Por qué te has maltratado así? Has disminuido tu valor". Ella le respondió: "No quiero que haya nada en mí que te aparte de adorar a Dios." A la noche, el hombre oyó en sueños una voz que le decía: "La muchacha disminuyó su valor para ti, pero lo aumentó para nosotros y te la hemos tomado." Al despertar, encontró cuatro mil denarios bajo la almohada. La muchacha estaba muerta.

Temor de Cólera - Ah'Med el Qalyubi


Temor de cólera - Ah'Med el Qalyubi

En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre le escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió:
-Me escupió en la cara y temí matarlo estando yo enojado. Sólo quiero matar a mis enemigos estando puro ante Dios.

jueves, 7 de mayo de 2009

Historias de carreteras 5- Jordi Cebrián


Sabes que algo irá mal cuando entras en el bar de carretera y te miran de ese modo. No debiste pararte allí, tan lejos de cualquier sitio. Observas sus caras, presuntuosas y despreciativas. Intentas no pensar y te sientas en la barra, sólo querías beber algo, tantos kilómetros desde el anterior bar. Te sirven tu aguardiente, pero sabes que te han dado el peor, porque te odian. Bajas la mirada, escuchas murmuraciones desde cada mesa, deben hablar de ti, probablemente traman tu muerte. Así que te levantas, disparas contra todos, hasta matarlos y te vas a buscar el siguiente bar.

El violin- Héctor Ranea


Vio ese violín en una venta de muebles viejos de su país. Tenía en la caverna una etiqueta que mentía un Luthier famoso. Chancearon con el vendedor sobre eso y lo olvidó. Años después, en una venta de garaje en un pueblo del Lejano Oeste, vuelve a encontrarlo, diez años más viejo, con la misma mentira a cuestas sólo que catorce mil kilómetros más lejos. El dueño descubre su interés y se acerca para decirle que lo ha hecho sonar; si fuera de ese Luthier lo habría hecho en un tiempo de ira. Compra el violín por un precio irrisorio aún para uno falso.
En su casa logra, con paciencia y al cabo de unas horas, despegar la etiqueta que es, en realidad, una carta que al dorso reza: no soy el violín que viste, soy su falso hermano.

Proyecto erróneo- Cristian Mitelman


Conozco a un hombre que se suicidó para causarle remordimientos a una mujer de modo que ésta, tarde o temprano, lo siguiera por los caminos de la eternidad.
Entiendo que el método no funcionó. Un par de meses después la mujer se casó con un próspero comerciante y tuvo dos hijos. Con el tiempo se divorció y volvió a casarse. Ahora dirige un colegio privado de la zona sur.
Un día, al pasar, le hablé del muerto. Lo recordaba —es cierto— tal como se recuerda un expediente, una boleta impaga o las gotas que de noche hay que poner en el oído del perro.

Prohibido tener leones- Jordi Cebrián


Se convocó una reunión de vecinos para prohibir tener leones en las casas. Algunos replicaron que nadie tenía leones ni pensaban tenerlos, pero el presidente argumentó que en estos casos es mejor prevenir que curar y que nunca se sabe. Aprobada la moción, se pidió luego una inspección casa por casa para verificar que, en efecto, no hubiera leones. Muchos alegaron su derecho a la intimidad pero, por prudencia, se autorizaron las inspecciones. Esta tarde el presidente ha de venir a mi casa y he de mostrarle todas las habitaciones, incluso la del fondo, justo hoy que no ha comido.

La última prenda- Jorge X. Antares



Golpeó a la mujer hasta dejarla inconsciente. Incluso después siguió dándole puñetazos entre insultos de rabia largamente contenidos. Ni siquiera notó cuando se la llevaron a la ambulancia. Le habían quitado tanto en la vida y ésta era la gota que colma el vaso. No pudo permitir que le robase ese suéter de angorina en las rebajas.

martes, 5 de mayo de 2009

Mago de Hoz - José Luis Vasconcelos


Mago de Hoz - José Luis Vasconcelos

Cuando el editor rechazó el manuscrito del Mago de Oz porque tenía mucha "paja", Lyman Frank Baum ordenó a Dorothy que empuñara la segadera y arremetiera en contra del Espantapájaros, para darle mayor fluidez a la narración.

Iniciar una nueva vida - Alejandro Ramírez Giraldo


Iniciar una nueva vida – Alejandro Ramírez Giraldo

Escondido detrás de un árbol en el cementerio, veo a todas las personas que han concurrido a mi entierro. Allí están todos mis amigos y mis enemigos (que se muestran falsamente compungidos). Está mi madre, mi esposa y mis hijos (todos lloran aunque no sé si son sinceros). Están todos mis acreedores, ¡que son muchos! (y no pueden ocultar su cara de preocupación).
No ha sido difícil fingir mi muerte. He tenido que sobornar unas cuantas personas, pero todo ha salido bien. A cambio de eso puedo darme el lujo de suprimir toda mi vida anterior y empezar una nueva. A poca distancia de aquí me está esperando una mujer; huiremos tan lejos como podamos y construiremos una nueva existencia. El entierro de ella fue ayer.

Tomado de: http://cuentominicuento.blogspot.com

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

Coincidencia mortal - Jorge X. Antares


Coincidencia mortal - Jorge X. Antares

Encontró el viejo ejemplar del cómic de terror en la mochila de la chica y se dio cuenta que uno de los personajes era él. El lugar, el mismo, detalle a detalle. La puerta, la estantería vetusta, la mesa de tortura y la víctima agonizante. Después de acabar con ella, se lo leería tranquilamente. El trabajo antes que el placer.

Cuarto cerrado - Cristian Mitelman


Cuarto cerrado - Cristian Mitelman

Con el cuchillo en la espalda, el hombre es hallado muerto en una habitación con la puerta cerrada por dentro y los ventanales clausurados.
Los detectives conjeturan posibilidades, pero todas se derrumban. No comprenden (no pueden comprender) que el hombre fue acuchillado antes de entrar en la habitación y que éste, por un último prurito de dignidad, cerró como pudo aquella puerta para embellecer su muerte con el aura del misterio.

domingo, 3 de mayo de 2009

Nuevo look - José Luis Vasconcelos


Muchas veces dejó entrever que su cabellera larga y alborotada merecía un buen arreglo. Pero el Juez era reacio a los cambios, por eso Dalila tuvo que embriagarlo para ejecutar un corte moderno y rejuvenecedor.
Cuando Sansón se vio frente al espejo no soporto el nuevo look y se arrancó los ojos.

El diario de mañana - Sergio Gaut vel Hartman


—Aquí Once. Estamos a todo trapo. Podemos entrar en acción en siete ciclos.
—Perfecto, Once. Ya esparcimos podredumbre en las urbes más populosas del planeta. Cuando Nueve esté en condiciones de soltar sus recursos el enemigo entrará en pánico, las comunicaciones colapsarán y empezarán a matarse unos a otros.
—Aquí Quince. ¿Tiempo estimado de la operación?
—Trescientas unidades. Los efectos del recurso de Siete alcanzarán su clímax al promediar el cuarto ciclo. En ese punto ellos serán altamente vulnerables al recurso de Trece.
—Aquí Nueve. ¿Está demostrada la eficacia de ese recurso? Los tóxicos liberados por el enemigo han producido una mutación imprevista.
—Más que probada. El efecto se ha potenciado. Esta vez los humanos se las van a ver en figurillas para nombrar una enfermedad que es un cóctel de peste bubónica, viruela, cólera, conjuntivitis, hemorroides, escorbuto, psoriasis y sífilis.

Decí Hola - Laurie Anderson


Cierta secta religiosa norteamericana ha estado buscando en qué condiciones estaba el mundo durante el Diluvio. De acuerdo con sus cálculos, durante el Diluvio los vientos, mareas y corrientes iban en su mayoría en dirección sudeste. Esto significa que para que el arca de Noe acabara en el monte Ararat debería haber partido varios miles de millas hacia el oeste. Esto ubicaría a la civilización antediluviana en algún lugar del norte del estado de Nueva York y al jardín del Edén aproximadamente en la ciudad de Nueva York.
Ahora bien, para ir de un lado a otro algo tiene que moverse. Nadie en Nueva York recuerda haberse movido y no hay rastros de historia bíblica en el norte del estado.
Así que esto nos lleva a la única conclusión posible en este rizo temporal: simplemente, el Arca aún no ha partido.

Rutas peligrosas - Héctor Ranea


Sonia tenía Sida cuando murió, pero no lo sabía. Su moto se estrelló a la salida de una curva en la Ruta 43, cerca de la entrada a El Pluma, una madrugada de septiembre. Había atravesado la meseta desde Bajo Caracoles y tenía previsto, como final de la jornada, llegar hasta el Bosque de Las Heras. Ahí, un coleccionista le había ofertado una frutilla y dos pares de mariposas petrificadas, proveniente de ese Bosque. Sonia sabía que esos elementos eran falsos, pero aún así quería tenerlos en su colección de rarezas, como el pedazo de viento congelado de Punta Loyola o la mano disecada de un gambusino muerto en Dungeness. Su cadáver quedó sin descubrir hasta tres inviernos después, cuando una máquina vial lo encontró sin señas de putrefacción. No se sabe nada de su amante.

Criadero - Ana María Shua


De día me ocupan los roperos, de noche se pelean con los mosquitos. Lárguelos, pobres bichos, me dice la portera. Los vecinos se quejan a la administración, Imposible tenerlos en mi departamento: para darse el lujo de criar vampiros se necesita una casa con jardín.

viernes, 1 de mayo de 2009

La Guerra Divina (Ángel Iluso) - Sarko Medina Hinojosa


La Guerra Divina continuaba. Hahaiah estaba buscando a Dios en todos los lugares Santos del Universo. Bien sabía que era ÉL quién se comunicaba con ellos, y aún más, sólo los Serafines tenían permitido hablar con Dios. Pero Hahaiah estaba seguro que ante la situación actual, el Omnipresente lo escucharía y haría algo. Estaba ya a 300 mil pársec de distancia del templo perpetuo de Yamalanam y distinguía las caravanas de los peregrinos, cuando se sintió atravesado por un nulificador. Era Abigor. –Iluso ángel menor del Coro de Sat`Manel, no sabes que Dios ya no escucha- le dijo mientras lo desaparecía del mundo espiritual. Pero el pobre ángel solo obedecía a su carisma: buscar refugio en ese Padre que, incomprensiblemente, infinitamente, inexplicablemente había desaparecido del Universo...

Foto: Héctor Ranea

Venganza alimentaria - Sergio Patiño Migoya


En aquel país, los hombres crían cuervos para que se alimenten de gusanos, tradición rencorosa contra los que habrán de devorar sus carnes después de silbar la guadaña. Aunque la verdad es otra: los cuervos no comen gusanos por adiestrados, sino por el sabor a humano que guardan en sus cuerpecillos. Odian a los hombres y, con gusto, les arrancarían los ojos si esto no fuese perder la compostura, cosa que un cuervo de bien nunca haría. Por mucho que la gente diga.

Tomado de http://breventosybrevesias.blogspot.com/

Foto: Héctor Ranea

Asuntos laborales - María Elena Lorenzín


Cuando buscó trabajo como perseguidor de sueños, todos lo tomaron a risa. Eso fue antes de que hiciera una demostración de sus habilidades. Ahora también lo contratan para atrapar pesadillas.
Foto: Héctor Ranea