martes, 21 de mayo de 2013

Estéril – Sergio Gaut vel Hartman



Tisher se aseguró de que Al-rabbán asistiera a la asamblea y de que Junner permaneciera en su casa, custodiado por dos gorilas idiotas, entrenados para retener a la gente en algún lugar neutral. Era el día previsto para que todos los colonos de Fourthess debatieran la permanencia de los terrestres en ese mundo inhóspito y no quería correr el menor riesgo. Pero el planeta, sin ayuda de ninguna criatura de mente superior o inteligencia reconocida, se encargó de que todas las previsiones se desmoronaran. Soplaron vientos de trescientos kilómetros por hora, cayeron trozos de hielo del tamaño de estadios deportivos, se abrieron grietas en el suelo de doscientos metros de ancho. El debate, por lo tanto, resultó absolutamente innecesario.

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Sergio Gaut vel Hartman