miércoles, 30 de octubre de 2013

El gato envenenado – Sergio Gaut vel Hartman


Mi gato Atila se enfermó y lo llevé al hospital Fiorito. Dijeron que había comido veneno para ratas, lo que no deja de ser bastante surrealista, ya que uno no come la comida de sus enemigos, aunque tal vez lo gatos sí; nunca fui gato. Las entrañas de Atila parecían un matadero, con toda esa sangre chorreando por mil orificios. Luego de dos días de espera, me encaró el profesor Alexander Kurchatovinov, futuro premio Nobel de medicina, y me dijo:
—Las próximas veinticuatro horas determinarán si Atila tiene posibilidades de sobrevivir o no. —Pero lo dijo en ruso, por lo que solo hoy supe lo que dijo, demasiado tarde, cuando mi gato ya había sido vendido como liebre a un restaurante gourmet de Puerto Madero. Calculo en cuantas porciones puede haber sido dividido Atila y levanto apuestas sobre la cantidad de muertos que pueden resultar de esa ingesta.

Sobre el autor: Sergio Gaut vel Hartman