lunes, 7 de octubre de 2013

Los lunáticos del tic-tac en la Luna oscura están en mi cabeza – Héctor Ranea


—¡Buenas, vengo por mi tema!
El empleado miró en su monitor.
—¿Número?
—¡Veintidós!
—Hoy no tiene. ¡Que pase el que sigue!
Pasa el siguiente.
—¡Buenas, vengo por mi tema!
—¿Número?
—¡Veintidós!
—Hoy le va la inflación y el proceso migratorio de querubes.
—¡Carajo! No lo estudié —murmuró al irse—. ¿Puedo repetir el de ayer? —preguntó, pero el empleado ya atendía al próximo veintidós.
—¡Carajo! Cuando me dijeron que cada loco tendría su tema me imaginé otra cosa —masculló sacudiendo la cabeza.
Un señor petiso y de grandes orejas, lleno de tierra en sus zapatos, le avisó:
—Señor, se le cayó la cabeza.
—Debió haber sido cuando la sacudí —dijo el veintidós—. No gano para sustos.

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Héctor Ranea