jueves, 3 de julio de 2008

Ucronía y misterio 4 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 4
Pablo Contursi

Dos tipos charlan sobre las extrañas circunstancias que los reúnen en una celda:
—Estoy seguro de estar soñando —dice Fredric Brown—. Todo lo que veo aquí me recuerda a mi triste infancia.
—¿No serás un viajero del tiempo? —pregunta Napoleón Bonaparte.
—¿Un viajero del tiempo...? ¡Qué gracioso!
—¿Gracioso?
—Tus palabras confirman que sos un producto de mi mente: los viajes en el tiempo son un tema clásico de la ciencia ficción.
—Bueno, ¿y cómo podemos escapar?
—¿Querés escapar? Si me despierto vas a desaparecer, porque no existís de verdad.
—Prefiero eso antes que el encierro.
—A ver, tratá de despertarme: ¡pegame una trompada!
Napoleón le pega, y el universo entero se desvanece.

miércoles, 2 de julio de 2008

Libertad de movilización — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


LIBERTAD DE MOVILIZACIÓN
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Cuasimodo persiguió, cojeando, a la ágil Esmeralda hasta su guarida marroquí. Ella desde sus verdes ojos interrogó al parisino por el atrevimiento. El jorobado buscó las palabras precisas y jadeando dijo: “ya viene inmigración, salid corriendo”.

Un jardín en ti - Giulia Moon


UN JARDÍN EN TI
Giulia Moon

Arena sobre mis ojos. Y tierra, hierba, flores... Gusto de bichos caminando sobre mi cuerpo. Lombrices y hormigas excavando mis entrañas, escarabajos construyendo las madrigueras de sus crías, voraces en mis carnes. Minúsculas actividades incesantes. Ruidos que son vida. Movimiento. Transformación. La muerte es el silencio absoluto, la paz que no deseo. Quiero vivir eternamente envuelta en esta tierra mojada. Quiero vivir para siempre en las hormigas, en los escarabajos, en las flores. En ti, en ti, en ti...

Título original: Um Jardim em Você
Traducción del portugués: GvH

Titán - Héctor Ranea


TITÁN
Héctor Ranea

Me avergoncé ni bien emití mi queja. El colono me dijo: –Vuestra pena es nuestra dicha. No supe qué contestarle. En efecto, el agigantarse del Sol había transformado a Titán en un planeta habitable sin necesidad de máscaras ni edificaciones anticorrosión. Me espetó: –Dé gracias que les mandamos la última nave, que si no, estarían ustedes achicharrados. En verdad, en esos momentos se veía una pequeña peca incandescente en el Sol rojo. Era lo que quedaba de la Tierra.

Espía por error - Jordi Cebrián


ESPÍA POR ERROR
Jordi Cebrián

Quiso enviar sus fotografías por internet, para que se las imprimieran en forma de libro. Pero se equivocó de página web, y en vez de .es puso .com, así que cuando ya había entrado sus datos personales y enviado las fotos, descubrió que se había alistado a algún servicio de espionaje extranjero. Cuando vinieron a verle dos hombres con gafas oscuras, pidiéndole resultados e información relevante, les contó que todo era un estúpido error. No juegues con nosotros, le dijeron, volveremos mañana. Así que se pasó la noche inventando calumnias sobre sus vecinos, esperanzado en que al menos pagaran bien.


Publicado en Cien Palabras
http://cienpalabras.blogspot.com/

La historia imposible - Gabriel Marquez


LA HISTORIA IMPOSIBLE
Gabriel Marquez

Estaba en su trabajo tratando de hilar una historia; sin embargo, no podía. Las ideas bullían en su cerebro y se mezclaban oscuras ciudades góticas estilo Lobvecraft con computadoras dementes como las de Clarke, de la mano con robots programados con las tres leyes de Asimov deambulando por laberintos de espejos borgianos donde revoloteaban bandadas de cuervos que gritaban: "¡Poe! ¡Poe!".
Miró su reloj: eran las cinco.
Apagó la computadora y se fue a su casa pensando que en el camino de regreso podría ordenar las ideas y escribir algo como la gente.

Deliciosa naturaleza humana - Walter D. Böhmer


DELICIOSA NATURALEZA HUMANA
Walter D. Böhmer

Quizá era más fácil, o no, vaya uno a saber.
Ir descubriendo las dificultades y bonanzas en el camino era lo que disfrutaba, de las espinas y los frutos; el frío y el aroma de los eucaliptus. Sentir el pasto bajo los pies, las piedras escocerle la piel y el sol envejeciendo el rostro.
Quizá lo malo era bueno, o no, vaya uno a saber.
Descubrirlo era éxtasis para él, el orgasmo en un paseo matinal después de toda una vida recluido, prisionero de la naturaleza.
—Levántate y anda —dijo una voz en su cabeza.
Hannibal Lecter lo iba a disfrutar, o no, vaya uno a saber.

El muso - José Vicente Ortuño


EL MUSO
José Vicente Ortuño

—Sí, soy un muso, ¿algún problema al respecto?
—Esperaba una jovencita ligera de ropa, no un tipo con pinta de motero. Supongo que al menos serás gay.
—Eso es sexismo. Mi sexo y orientación sexual no influyen en mi competencia profesional.
—Pues yo soy el artista y quiero una musa femenina.
—Imposible, hay un turno de oficio y acude quien le corresponde.
—Entonces, ¿hay más de nueve musas?
—Claro, el Parlamento Olímpico aprobó mil plazas en la Oferta de Empleo Público.
—¿Entonces las musas… y los musos, son funcionarios?
—Claro, funcionarios por oposición. Los días del enchufismo pasaron a la historia.
—Vale, inspírame un relato.
—Tenga, rellene este impreso de solicitud y no olvide firmar...

Transgenia – Sergio Gaut vel Hartman


TRANSGENIA
Sergio Gaut vel Hartman

—¿Qué significa esto, papi?
—¿De qué se trata, hijo?
—“Investigadores estadounidenses crean mosquitos transgénicos resistentes a la malaria. Se pretende que reemplacen a los mosquitos ‘Anopheles’, transmisores de la enfermedad”.
—Una vieja noticia —dice TG 54—, de la época en que llegamos a estas tierras y exterminamos a esos inmundos asesinos.
—Eso lo sé, me lo contaste muchas veces. Pero ¿qué significa “estadounidenses”?
—Ah, eso. Era uno de los tantos pueblos en los que estaba dividida la especie que dominaba el planeta por entonces.

Hetaira - Laviga


HETAIRA
Laviga

La esclava se esforzaba por aprender. Tironeaba del corsé con precisión y rapidez. Pronto no serían necesarias más vírgenes que ella para vestir a la reina. Pronto sólo con ella alcanzaría. Pronto quedarían las dos en la alcoba.
Solas. Con el tiempo suficiente.

El príncipe torpe - Liliana Savoia


EL PRÍNCIPE TORPE
Liliana Savoia

El final fue tenebroso. El príncipe, en vez de encontrarla tendida en un claro del bosque rodeada de flores y animalitos, la había descubierto en un ataúd en el que el cristal parecía empañado, lo abrió comprobando que en efecto estaba húmedo por dentro. Buscando a tientas la causa del vapor en un cajón hermético, hizo una ligera presión con las puntas de los dedos en el pecho. La pinchó varias veces y la sometió a todo tipo de pruebas para confirmar si estaba viva, pero la Bella Durmiente no despertó. En ningún momento al príncipe se le ocurrió darle un beso en la boca rosada.

Sueño frustrado - Pablo Kaniefsky


SUEÑO FRUSTRADO
Pablo Kaniefsky

Queríamos ser albañiles. Los tres. Nos influía mucho el padre de Salvorito, intendente del pueblo, que decía: "De las cosas que hacen los hombres, hay tres imprescindibles: curar, enseñar y hacer casas". Hermosos discursos daba don Hardin. El padre de Ted no, don Chiang era callado. Pero la vida te lleva, bah, eso decimos los indolentes con poco gusto por hacer fuerza, así que ni Ted ni yo lo logramos. Terminé programando en una empresa, Google, que fundaron unos tipos que quieren conquistar el mundo, como Pinky y Cerebro. Ted, al menos, escribió un cuento de albañiles que construyen hasta el cielo.
Cuando volvemos al pueblo, nos carcome la envidia ver a Salvorito arriba del andamio.

Ya fue - Miguel Carqueija


YA FUE
Miguel Carqueija

—¡Ernesto! ¡Ernesto! ¿Dónde está usted? Olvidé de avisarle... sabe, aquella piscina en el laboratorio... ¡no es para nadar! ¡Estoy realizando experiencias con un preparado que disuelve materia orgánica! Por lo tanto... ¡Ernesto! ¡Ernesto! ¿Dónde se metió usted, hombre?

Título original: Já era
Traducción del portugués: GvH

Parásitos - Olga A. de Linares


PARÁSITOS
Olga A. de Linares

Le había dicho que tuviera cuidado, que no podíamos correr el riesgo de que se escaparan, que esas criaturas, tan poca cosa en apariencia, son peligrosas; destructivas y violentas, las mutaciones inducidas no bastan para controlar su salvajismo.
Pero el inútil dejó que los especimenes escaparan del laboratorio...
Y ya sé a quién culparán los Superiores cuando lo sepan. Como Supervisor General... ¡el pecado será mío!
Me pregunto qué harán conmigo... ¿Exilio? ¿Degradación? ¿Expulsión de la Asamblea?
En fin... ya me enteraré. Por ahora, más que mi futuro castigo, me inquieta lo que harán los parásitos, esa plaga suelta sobre un mundo tan prometedor... ¡Malditos humanos! ¡Pobre tercer planeta, la que le espera!

Ganarse el sueño - Nicolás Pili


GANARSE EL SUEÑO
Nicolás Pili

Una pastilla recetada, no por eso menos amarga y decepcionante; apoyada sobre la baranda del balcón simulaba un equilibrio cuerdo-suicida que no merecía. Benjamín la tomó entre sus dedos, la examinó unos segundos y la engulló con el fondo de té que quedaba en su taza. Tosió un par de veces, y decidió volver a la cama. El zumbido de la heladera y las luces titilantes del resto de los electrodomésticos anunciaban que había vuelto la electricidad. Benjamín apagó las velas, se metió vestido en la cama, programó el despertador, cerró los ojos, y se durmió.

Ucronía y misterio 3 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 3
Pablo Contursi

Dos personas hacen planes para fugarse de una habitación cerrada:
—¿Escaparnos? —dice Napoleón Bonaparte—. ¿Cómo?
—Mirá —contesta Fredric Brown—, estoy seguro de que estamos en un sueño.
—¿Un sueño? ¿Tuyo o mío?
—Mío, por supuesto. Vos jamás podrías saber nada de mí: nací después de que murieses. En mi época, en cambio, vos sos una conocida personalidad histórica.
—¿En serio?
—Aparte, todo lo que veo acá me recuerda a mi infancia, a mi alegre infancia: ese jarrón de porcelana, ese cuadro con un faro de luz verde, estas baldosas blancas y negras, ese pico y esa pala...
—¿Y qué me decís de ese cuchillo que tenés clavado en el pecho?

Muerte de Ivan Ilich - David Vivancos Allepuz


MUERTE DE IVÁN ILICH
David Vivancos Allepuz

El criado corrió hasta la habitación de su amo alertado por los gritos. Con la
mirada perdida en alguna parte del cuarto, Tolstoi respiraba agitado sentado en su lecho. Por tercera noche consecutiva Iván Ilich le había sorprendido durante el sueño, se le había echado encima, sus dedos como garfios habían apretado desesperadamente el cuello del escritor mientras le reprochaba enloquecido la crueldad de su enfermedad, el dolor insufrible, angustioso, el desconsuelo, la impotencia ante la muerte inevitable, la indiferencia de sus seres queridos.
Todavía consternado, Tolstoi pidió su batín y se sentó delante del escritorio
dispuesto a poner fin al padecimiento de Iván Ilich. El reloj marcaba las tres
de la madrugada.

Fiesta - Giulia Moon


FIESTA
Giulia Moon

Era una tontería conmemorar una fecha en el calendario. Nada muy importante, sólo su aniversario. Los amigos querían festejar, pero él prefería quedarse quieto en su rincón. Pero ellos insistían, mencionando todas a veces que se negaba a participar. Ni siquiera estaba seguro de la fecha. ¿Y si no correspondía el día solar de 24 horas? Su aniversario podría caer en otro momento, ¿correcto? De acuerdo, no quería ser aguafiestas. Adelante, pueden soltar los fuegos. Suspiró profundamente. Su suspiro produjo el mayor tsunami jamás visto sobre aquel planeta azul. Imaginen cuando soplase las velas del bizcochuelo. Pero todo bien. Había millones de mundos. Uno más o menos... Se estiró despacio, extendiendo sus inmensos tentáculos por el vacío.

Título original: A Festa
Traducción del portugués: GvH

Cometa - Héctor Ranea


COMETA
Héctor Ranea

La Sociedad se formó en el aciago 1986, cuando el Cometa decidió no brillar, equivocar ligeramente el rumbo, el punto de sublimación del hielo mugriento. Allí, en Sierra de la Ventana, los defraudados formaron la Logia Secreta del Cometa. Se juramentaron volver a ver el Halley en 2061. Es por eso que ese año la enorme cola que precedía al cometa en su retorno al vacío, iluminó a tantos muertos que renacieron para verlo. El año que viene, seguramente, volverán a ver el Halley.

Temporada 1950 - Francisco Tario


TEMPORADA 1950
Francisco Tario

Cae el telón en el quinto acto: “El Burgués Ennoblecido”. La sala, atiborrada de público, se estremece con los aplausos. Es un clamor, semejante a una tormenta. Los actores, hasta los más humildes, se deshacen en genuflexiones. De pronto, suena una grito en galería:
—¡El autor! ¡El autor a escena!
Aparece Moliére, sudoroso y enrojecido, y los aplausos se redoblan.

martes, 1 de julio de 2008

Miserere nobis - Jérôme Charlet


MISERERE NOBIS
Jérôme Charlet

Estoy en la cocina, delante del fregadero; la ventana abierta da al jardín. ¡Qué bella noche! La pierna de cordero estaba deliciosa y las zanahorias, sabrosas.
Hicimos bien de comprar esta casa. ¡Una bicoca!
No obstante, como cada tarde, Bautista se echó a llorar. Sin razón. Él decía haber oído gritos en la casa, los gritos estridentes de un niño. Desde que nos mudamos, cada tarde lo mismo. Se le pasará. Debe ser por todas las historias que escuché en la escuela, sobre nuestra casa y sus presuntos fantasmas.
De repente, el grito de mi mujer. Me precipito fuera. Y la veo inclinada sobre el cuerpo de Bautista, degollado.

Título original: Miserere nobis
Traducción del francés: GvH

Idilio 5 - José Vicente Ortuño


IDILIO 5
José Vicente Ortuño

Una mañana me desperté y encontré a Marilyn Monroe en el lugar de mi esposa.
—¿Qué hace una chica como tú en una cama como esta? —le pregunté excitado.
—El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza —respondió ella.
—¡Tómame, soy todo tuyo! —exclamé mostrándole mi erecto miembro viril.
—¿Sabe? Su pene no sólo es una birria, sino que me da asco —añadió y me vomitó en la entrepierna.

Modos de ser - Sergio Gaut vel Hartman


MODOS DE SER
Sergio Gaut vel Hartman

—En Japón —dijo el Zurdo— están los hikikomori, los jóvenes que se recluyen en sus habitaciones porque no pueden seguir el ritmo de la sociedad nipona. Penan durante años, limitando sus relaciones a las que pueden mantener a través de Internet y un día, hartos, cometen seppuku.
—¡Qué interesante! —En los ojos de Amira brilló una extraña luz—. Y qué raro, ¿no? O sea, que suicidarse por amor, como estamos haciendo nosotros, no se les pasa por la cabeza.
—Y, no. Para eso tendrían que ser capaces de enamorarse. Creo que me está haciendo efecto.
—A mí también, Zurdo. Adiós.

El criptólogo — Jordi Cebrián


EL CRIPTÓLOGO
Jordi Cebrián

Aquel texto cifrado se le resiste. Es experto en criptografía, lingüística y estructuralismo. Ha reventado más claves secretas de las que puede recordar, y sabe combinar intuición y tecnología informática. Pero, tras años de trabajo infructuoso, aquél código se revela más duro que ningún otro. Mentiras que son verdades y certezas vestidas de engaño; metáforas de metáforas; numerología... Todo se combina así para confundir y marear. En ocasiones piensa con temor que tal vez allí no haya nada, pero rechaza la idea de inmediato, y sigue analizando el largo texto: "...el ángel de Yahvé llamó desde lo alto a Abraham..."

Publicado en Cien Palabras
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Moon Story - William A. Trabacilo


MOON STORY
William A. Trabacilo

El comandante Aldrin asoma la cabeza a la cima de la meseta, luego de escalar trabajosamente. Asombrado, lo primero que nota son los pies de otro astronauta, enfundados en blanco. El sujeto se halla de espaldas a él, con los brazos en jarras; no puede ver la mirada, entre inquisitiva y arrogante, con la que el otro examina el paisaje.
Aldrin termina de subir, y cuando el extraño nota su presencia, gira con rapidez, accionando un disparador de muñeca.
Al recobrar el conocimiento, lo primero que el comandante observa es el rostro del que lo está atendiendo.
—Agradezca que mi arma sólo estaba en modalidad “aturdir”.
—Diablos, tocayo, yo pensé que sólo eras un juguete.

Genealógico — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


GENEALÓGICO
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Preocupado por poblar su árbol, el aristócrata inicia la investigación histórica, ramas y ramas de nobles ascendientes forman los brazos del frondoso arbusto, quiere el linajudo saber de donde proviene el tesoro de su abolengo. En medio del tronco encuentra, perfectamente labrado, un corazón que une el nombre de una puta y un pirata.

Ucronía y misterio 2 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 2
Pablo Contursi

—No sabemos por qué nos encerraron juntos. Yo te conozco: sos un personaje histórico famosísimo. Pero vos no me conocés.
—¿Personaje?
—Perdón, perdón. Pero falleciste antes de que yo naciera.
—Yo afirmo que hoy es 6 de mayo de 1821. No tengo dudas de que soy Napoleón Bonaparte. No tengo dudas de que mi encierro es injusto. Ni tengo dudas de mi odio a los británicos.
—Y yo estoy seguro de que hoy es 12 de marzo de 1972. Me llamo Fredric Brown y soy escritor. Ni Frederick, ni Frederic: ¡Fredric! Escribo cuentos y novelas de misterio policial, por dinero. Y de ciencia ficción, por placer.
—¿Misterio? ¿Ciencia ficción?
—Mientras te voy contando, ¡escapémonos!

Cada cual atiende su juego - Olga A. de Linares


CADA CUAL ATIENDE SU JUEGO...
Olga A. de Linares

Dios, aunque sea para desmentir a Einstein, sí juega a los dados con el Universo. Con algo tiene que entretenerse.
Pero ese no es el problema. El viejo sabe bien cómo tirarlos.
Tampoco hay que preocuparse porque el Otro, (ya saben de quién hablo), sea un excelente jugador de truco, poker y similares.
Porque los puros y temerosos huyen de semejantes vicios. Y los que no, tan tramposos como él, van con las cartas marcadas. Además, si pierden, siempre se puede decir “¡allá ellos!”
El verdadero problema, lo que no nos deja dormir a la noche, es que a la Humanidad le encanta jugar a la ruleta rusa.

Cuervo 2 - Héctor Ranea


CUERVO 2
Héctor Ranea

Se nos acercó en el parque y solicitó con circunspección un refrigerio liviano. Al principio, no habíamos tomado en cuenta su presencia, por lo que se dio a conocer con un gesto casi impúdico de tocarse las alas. Le dimos, al darnos cuenta de su ambiguo enojo, algo de nuestro almuerzo, que pareció, por un momento, satisfacerlo. Ante su nuevo pedido, debimos declarar que no teníamos qué darle. Nos solicitó permiso para acompañarnos a nuestro domicilio. Desde entonces, recita un poema que creo reconocer.

Yo, cuando era chico, escribía pensamientos - Saurio


YO, CUANDO ERA CHICO, ESCRIBÍA PENSAMIENTOS
Saurio

En el cielo las estrellas, en el campo las espinas, y en el medio de mi pecho el esternón, un hueso plano terminado en un apéndice xifoide que se encuentra en la parte anterior del torax y que mantiene unidas a las costillas. Lo que es una ventaja porque si no las costillas no sabrían qué hacer, andarían sueltas por ahí, y ustedes saben lo jodido que puede ser una costilla suelta, ¿no?, que te la agarra Dios, te la transforma en mina y así estamos como estamos, preguntándonos qué haría Adán antes de Eva, porque el tipo quizás no tendría ombligo pero sí tenía pito, manos y un montón de tiempo libre en el Jardín del Edén como para no dedicarse a las "manualidades". Lo que explicaría bastante bien por qué la hoja de parra se le quedaba pegada ahí y no se le caía.