miércoles, 16 de diciembre de 2009

Costo de Vida - Carlos Feinstein


Qué desastre, ya no se puede vivir así. ¡Cómo es posible que una porción de walkish cristalizado cueste cinco yure bolidors! Uno entiende que la crisis de los unkath nos haya afectado y que el valor del combustible nuclear esté por arriba de la capa Nagash. Pero el gobierno tendría que hacer algo. Es hora que las principales fuentes de alimentación tengan precios máximos. Es indigno que haya desnutridos a esta altura del partido. Nunca debería pasar de los tres yure bolidors el tronele de humano a término.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

domingo, 13 de diciembre de 2009

Albada (II) - Víctor Lorenzo Cinca


Abro los ojos y la encuentro tendida a mi lado, desnuda y sonriente, con una mano debajo de la almohada y la otra entre los muslos. En mis fantasías siempre la he imaginado de ese modo, acurrucada y tranquila, prisionera de sus sueños.
Me doy la vuelta con sigilo para no desvelarla y, acostada en el otro lado de la cama, topo con mi mujer, rígida y angustiada por las pesadillas, que se despierta con un humor de perros al mínimo ruido.


Tomado de Realidades para Lelos

Imagen: Nordlyset de Kent Vassdal

Sueño cazado - Saturnino Rodríguez Riverón


Cazador sale en busca de su presa. De la única, la que siempre quiso. La tiene, y se regocija. Ahora es todo un cazador, y un hombre.
A esto se reduce todo: atrapar un sueño y acostarse a soñarlo. O al revés.

Imagen: Vinterstemning de Kent Vassdal

Totalmente inexcusable - Héctor Gomis


Caballero, su comportamiento es totalmente inexcusable. He tenido que soportar que entrara en mi casa, y que, con todo el descaro del mundo, sedujera a mi mujer y le hiciera el amor violenta y apasionadamente delante de mis narices, y he aguantado estoicamente, observando sus furiosos embates contra mi esposa, solo por mi respeto a las buenas formas y mi enemistad con la violencia, pero lo que no le consiento, y lamento subir el tono de voz pero es que me enerva su actitud, como decía, no le pienso consentir que después de haberse satisfecho dentro de mi amada, se vista como si aquí nada hubiera pasado e intente salir de mi casa sin ni siquiera darle un beso de despedida como es de rigor.

Tomado de: http://uncuentoalasemana.blogspot.com

Imagen: Songs from the woods de Kent Vassdal

Me dejó dos veces - Samanta Ortega


Llegué a casa y me serví un trago. Todo para nada, pensé. Como mi mujer intentó dejarme por otro hace un año, la maté para que su fantasma se quedara conmigo. Ayer, el muy cabrón apareció en mi casa sin llamar; me dijo que había muerto de un ataque al corazón y que esta vez no podría impedirle que se la llevara.

Imagen: Et eventyr de Kent Vassdal

sábado, 12 de diciembre de 2009

Peor el remedio - Jorge X. Antares



Distribuido por los canales del agua potable, la droga hizo su efecto y el pueblo olvidó todo lo malo que había hecho el eterno partido en el poder. Con lo que no contaron los sabios dirigentes es que la gente también olvidó el miedo con el que les controlaban.

Trepanación - Antonio Cruz

Después del terrible traumatismo de cráneo, el especialista realizó una brillante trepanación para evacuar el hematoma. Seguramente, en el futuro, los estudiosos se devanarán los sesos para saber cual era la técnica empleada por los incas para esta operación.

Atahualpa Villalobos (Diario de viaje por las Indias Occidentales – 1585)

Terapia - Antonio Cruz



A Julio Cortázar
Un cronopio, médico de profesión y con ínfulas de escritor decide concurrir a un taller literario en la calle Cortázar de la ciudad de Santiago del Estero. Al día siguiente de trabajar en la lectura y reescritura de cuentos de un, para él, desconocido escritor franco-argentino cuyo nombre sería Julio, aunque no recuerda su apellido, atiende a un paciente al que le duele todo y sufre de anorexia e insomnio. El Cronopio inspirado por sus actividades literarias le receta la compra de un ramo de rosas. A los pocos días, el paciente regresa acompañado de un escribano y un abogado para iniciar un juicio por mala praxis.

Arturo Comán (Acerca de de los médicos escritores - 1964)

Llover a cántaros - Brice Tarvel

La princesa de las nubes tuvo la enojosa idea de ponerse a hacer alfarerías. Desde entonces, llovía a cántaros. Como la princesa no se molestaba en barrer sus restos, los de abajo se herían los pies en astillas cortantes, lo que terminaba por hacer de su vida un infierno. ¿Iba a ser necesario enviar a un maestro alfarero a las nubes, para que ella aprendiera?

Traducción del francés: Jacques Fuentealba

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Herencia y resignación – Héctor Ranea



Muerto el último Barón Ballamust, y nombrado como único e universal albacea y heredero, Lorenzo comenzó su tarea de acuerdo a lo hablado con la tía Elsa acerca de repartir las joyas entre escuelas carenciadas, los libros entregados a bibliotecas públicas y el dinero de las diversas y numerosas cajas entre instituciones de bien público, dejándose para él una fortuna suficiente como para poder viajar. Sin embargo, en el contrato había una cláusula que fue la más difícil de cumplir para el albacea, cual era la de recolectar en los armarios del palacio las innumerables perchas robadas a hoteles de todo el mundo por generaciones incontables, desde la época de las primeras cruzadas, se especulaba, de familias de los Ballamust. Algunos hoteles, comprensiblemente, habían desaparecido, pero el joven Lorenzo tenía todo el tiempo del mundo para satisfacer los últimos deseos de la bella tía para rastrear a sus herederos.

Imagen: Diseño de Ingibjorg Hanna Bjarnadottir

La profecía - Francisco Chávez Montalvo



Cuenta la leyenda que el rey cocodrilo, monarca de los pantanos y soberano de los ríos, al ver que le habían llevado prisionera a una serpiente con facha de pitonisa, preguntó:
—¿De qué se le acusa?
—De herejía, Milord —respondió un guardia caimán— la adivina ha osado profetizar que habrá una criatura que será capaz de acabar con todos los reptiles.
Al escuchar ésto, el acorazado animal de fauces puntiagudas exclamó:
—¿Acaso no sabía el padre de mi padre, al igual que todos nuestros ancestros, que lo único que podrá destruirnos será una catástrofe que acabará con cocodrilos, lagartos y dinosaurios por igual?
Desde entonces los cocodrilos han sobrevivido, superando airosamente la extinción masiva de dinosaurios y siendo adorados por culturas milenarias, hasta que a alguien se le ocurrió que podían convertirse en zapatos.

El volcán - Saturnino Rodríguez Riverón



El tragacandelas engullía tizones tras tizones, pequeñas teas encendidas y carbones al rojo vivo. Parecía el dragón de la leyenda, pero en sentido contrario. Con el tiempo, todo el fuego acumulado en su interior explotó, hizo erupción súbita, y la lava salida de sus entrañas corrió sin detenerse varios kilómetros. También las cenizas, que echaron a volar, cubrieron la ciudad por varias horas como si el sol hubiese sido borrado de un manotazo. Tuvieron que intervenir los bomberos para detener un incendio tan particular. Personados los paramédicos en el lugar del siniestro, un doctor en prevención de futuras catástrofes, le prescribió una dieta mucho más gélida: helados, refrescos fríos, comida congelada, en general.

Imagen: Nanda Botella, "Volcán"

Plataforma uno - Antonio Cruz


El hombre de edad madura transita por la estación de trenes. Nadie repara en él. Se mueve con una sutileza que espanta y se asemeja a un fantasma.
Entra al bar situado frente a la plataforma uno. Invariablemente ocupa una mesa que da hacia la misma y fija su mirada durante horas observando absorto la constante partida de los trenes.
Ninguna de las personas que pueblan el bar, lleno de gente, se da cuenta de su presencia, aunque curiosamente nadie se sienta a su lado.
Él permanece solo, abstraído y concentrado mirando la partida de los diferentes convoyes. Cuando el expreso de las 07,30 se coloca en posición de partida, sus ojos cobran vida. Su corazón late más aprisa.
Cuando el tren parte, sonríe de manera triste, se levanta y se marcha.
Ese era el tren que abordó el día de su muerte.

Imagen: Claude Monet "Tren en la nieve" (1875)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Hecho clave – Sergio Gaut vel Hartman


El escriba levantó la vista del papiro y buscó inspiración en las inscripciones de las paredes, en las cercanas pirámides, en el perfume de las cortesanas… infructuosamente.
Miles de años en el futuro, el doctor Philip Morris ponía a punto su máquina del tiempo, listo para viajar al pasado. Ignoraba que su llegada le proporcionaría al escriba los elementos que necesitaba para completar su crónica y tampoco sabía que el registro del evento desencadenaría una sucesión de paradojas que eliminarían su continuo y harían colapsar el universo.

Problema inverso - Héctor Ranea


Dado como dato el cazador, sus armas, su atuendo, se puede colegir las presas a las que desea convertir en cadáveres. Ahora bien, dada la presa como dato: ¿Podría usted reconstruir el cazador si sólo supiera que es un ciudadano deseoso de aniquilar la presa? Dicho de otra manera: dada como dato la mujer muerta: ¿Podría usted contestar quién fue su asesino o asesina? Al revés, seguro que se puede.

Favor de no pedalear mi bicicleta - Carlos Feinstein


Imaginé la luz, entonces él creo la sombra. Planté las galaxias, y él las separó con inmensos espacios vacíos. Encendí las estrellas y las condenó a una vejez oscura. Ordené planetas y encadenó su suerte a cada uno de sus astros dominantes.
Irritado, creé un desafió mayor, uno sin solución, quizás la forma de maldad más sublime.
Ahora, lo veo ofuscado, ha probado meteoritos, miseria, enfermedades, guerras, religiones, mesías, y profetas. Cada día que pasa la invasión progresa en número y está condenado a repetir cada uno de sus experimentos fallidos una y otra vez.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

Furia - Jorge Oropeza

A pesar de la embriaguez, el anciano volvió a sentir la rabia que le acompañó cuando propinó las muertes más atroces: veneno, mutilación, estrangulamiento. No podía recordar ya cuántos gatos habían muerto en sus manos por aquella ira que le provocaban tales animales. Pero de una cosa si que estaba seguro: esa misma furia podía verla ahora en los ojos del gato que, lentamente, le hundía sus filosos dientes en la garganta.

Tomado de http://www.elvacioquevincula.blogspot.com/

Sobre el autor: Jorge Oropeza

Frutos - Samanta Ortega



Un día le dije a mamá: te estás arrugando mucho. Me contestó que el clima seco es malo para las pieles tan sensibles. Mirándola pensé que en esos surcos se podrían plantar semillas. Se lo comenté y le gustó la idea, dijo que no se le había ocurrido.
Hizo falta hidratar bien la superficie y algunos cuidados básicos.
En una semana es su cumpleaños y tiempo de cosecha. Brindaremos a lo grande por sus frutos maduros, de los que todos disfrutaremos, especialmente ella.

Números – Antonio J. Cebrián


Cuando reconstruyeron la mente del crítico literario en una máquina, ésta empezó a expresarse como sólo lo saben hacer las máquinas: con números.
—Uno dos tres, Seven, Eleven, Treinta y tantos, Trescientos, Mil novecientos ochenta y cuatro, Mil novecientos noventa y nueve, Dos mil uno…

Sobre el autor: Antonio J. Cebrián

Todo en orden - Alejandro Ramírez Giraldo

Después de calcular con precisión durante meses, el suicida cree que es el momento de realizar el acto. Pero antes de disparar el revólver, en el alféizar de la ventana en el décimo tercer piso, se acuerda que olvidó enviar las invitaciones para sus exequias.

Tomado del blog: http://cuentominicuento.blogspot.com/

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

sábado, 5 de diciembre de 2009

Viejas fotos - Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea


Empezó una tarde sin Internet, cuando el profesor Gargamuel miraba viejas fotos. Encontró casi por azar las de su graduación y le llamó la atención una en la que aparecía una compañera, Huberta S. Lo singular era que cada vez que miraba la foto ella estaba en diferentes posiciones. Finalmente, la mujer se le insinuó sin rodeos.
Huberta resultó ser una pesada. La foto aparecía cuando el profesor se duchaba y comentaba aspectos del físico del académico. Luego de tanta insistencia, él aceptó una cita y supuso que por unos segundos tendría paz. Pero no hubo paz cuando ella apareció en cuerpo y alma, dispuesta a cualquier cosa en nombre del sexo.
Y hubo menos aún cuando, ya en su estudio, Gargamuel se sumergió en las procelosas aguas de Google y descubrió que Huberta S. había muerto en 1995 arrollada por un tanque del ejército israelí, en pleno Neguev.

Racismo incluido - Saturnino Rodríguez Riverón


Guillermo Tell afina el pulso por enésima ocasión.
Dispara, y falla. La manzana ha quedado intacta, así como su hijo, también intacto. Sus saetas van a parar directamente al continente africano, como si una puntería selectiva hubiera poseído su brazo. Silba la cuerda del formidable arco y cae abatido un negro. Ni una sola de sus flechas ha dado en el blanco.

A merced del oleaje - Javier López


Cuando los guías se disponen a llevar a los turistas a visitar las pirámides cada mañana, antes tienen que consultar con el Instituto Meteorológico de El Cairo para saber cómo soplaron los vientos durante la noche. Entonces, sobre el mapa realizan complicados cálculos con reglas y compases, y sobre el terreno utilizan  sextantes. Dependiendo de la dirección del viento, las arenas del desierto se han movido como las olas del mar durante la noche. Y las pirámides, al compás de éstas, podrían aparecer hoy en cualquier lugar.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Yo, planta - Adriana Alarco de Zadra


¡Oh, no! ¡Me he convertido en una planta! Un vegetal que no se mueve de su sitio. ¡Mis brazos son hojas y mis piernas tallos! Abro la boca y los pétalos se zarandean. ¡No puede ser, debo estar soñando!
Lo que me queda es abrazar a cualquiera que pase por aquí; veo a una mosca. Abro mis pétalos sin sueños y la trago. Adiós, amigos, si pasan o pasean por el Jardín Botánico no dejen de visitarme. Quizás se queden sin un ojo, sin un dedo, sin nariz. Pero tendrán el placer de conocerme... íntimamente.

Sobre la autora: Adriana Alarco de Zadra

Zodiaco - Paloma Zubieta López


Era una gran fiesta. Ya entrado en copas, el centauro lanzó una flecha que rebotó en la balanza para después chocar contra el caparazón del cangrejo. A pesar del estruendo, el toro y el carnero ni se inmutaron, tan concentrados estaban en su plática sobre el joven del ánfora que trataba, sin mucho éxito, de seducir a la virgen. En una fuente, el alacrán mareaba a los peces con la intención de cazarlos. Los gemelos probaban la paciencia del león jalándole la cola al tiempo que el unicornio, en una esquina, mostraba signos severos de intoxicación alcohólica. Cuando el astrónomo miró por el telescopio, sufrió un sobresalto: la configuración de los cielos había cambiado por completo en un abrir y cerrar de ojos.

Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/

Pasajero del futuro – Héctor Ranea

Voy pensando en el último libro que he leído. Plantea la posibilidad de viajar en el tiempo por lapsos breves pero retornar sin memoria de haber jamás viajado. ¿Sería por eso que pierdo memoria de los asesinatos cometidos durante los infortunados viajes y la sangre en mis manos huele a sangre ajena, y que tal vez fui yo quien me mató tantas veces incontables en el futuro, en el pasado?

Un cuento – José Luis Zárate

Dios creó al mundo en seis días. Lo pobló de criaturas, paisajes, maravillas infinitas. Lo hizo para arrullar al niño que no se cansa de esas historias: el jardín, el diluvio, la torre que quería llegar desde el cuento hasta la casa del niño. Pidiendo, escuchando, imaginando, se duerme una vez más. Dios lo arropa, apaga la luz, sabe que tarde o temprano ya no le pedirán el cuento de las buenas noches. Los niños crecen y cuando este lo haga, cuando no pida más la historia de la creación: desapareceremos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Ficcional – Sergio Gaut vel Hartman


—¿Qué hace?
—Escribo ficciones. —El ciego mantuvo la vista en el fuego. No quería ser interrogado por aquel hombre que olía a salitre, ese habitante de las tierras blancas, podía adivinarlo, que había venido a reclamar un lugar en la trama de su primera novela.
—Eso imaginé. ¿Por qué no crea un personaje basado en mi vida? Ha sido muy rica, plena de emociones y aventuras.
—No me interesa —dijo el ciego—. Puedo dibujar seres y peripecias sin ver porque las imágenes del infierno permanecen en mi mente. Es inútil. No lo usaría de modelo bajo ninguna circunstancia.
—Es usted testarudo. ¿Qué espera de la vida? —agregó con acritud el visitante.
—Un milagro secreto —respondió el ciego. Permaneció unos segundos en silencio y luego movió la cabeza antes de pronunciar las últimas palabras—. Váyase. Acabo de tomar una decisión: no escribiré ninguna novela.

Sobre el terrorismo – Ruy Feben


Verde y negro, cuadro estático: el empleado prepara una hamburguesa, comensales entran y salen por la puerta, tras la ventana el día fluye. Ocurre cuando el video marca 13:20 25’36”: la pantalla se hace blanca (una luz, afuera), la imagen vibra, casi se va.
Pero vuelve. Afuera la gente corre (vemos pies, brazos sin rostro). Repta pánico. Un hombre (sangre, golpes, ropas rotas) entra furioso al local. Toma una, dos, tres hamburguesas. Cojea intempestivo a la puerta; le grita algo al empleado y luego sale. La cámara lo pierde, verde-negro, brazos-piernas.
-¿Qué te gritó?
-(Respondo al policía): “Voy a morirme hoy, puedo comer todas las grasas transque quiera”.


Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/

De piedra - Paola Cescon


Me habían comentado que el dolor de un cólico renal es, para el género masculino, lo más parecido al trabajo de parto.
Helo ahí, golpea su cabeza contra la pared en una suerte de rito autista.
Su cuerpo está arrugado por las horas pasadas bajo el agua intentando amainar “tamaño padecimiento”. El rostro denota una intensa fatiga; la continua lamentación ha conseguido gracias al sostenutto, agujerear la membrana del tímpano (de mis dos ¿eh?).
La casa gira en torno a sus duchas, inyecciones y, a la espera de encontrar en la orina, pelela mediante, la tan desgraciada piedrita. Piedrita que no nace.
Y sigue la tortura marital durante una semana.
¿Que los hombres son superiores a las mujeres?
¡Andá a parir!


Tomado de http://ardenhembras.blogspot.com/