jueves, 3 de julio de 2008

La historia imposible 2 - Gabriel Marquez


LA HISTORIA IMPOSIBLE 2
Gabriel Marquez

Llegando a la parada del colectivo ya tenía una idea más o menos ordenada acerca de su historia.
Se subió al colectivo, se sentó y mientras se acomodaba y cerraba lo ojos para no distraerse con el paisaje, iba puliéndolo.
Tenía un inicio que enganchaba, un nudo casi gordiano que presentaba una situación prácticamente insoslayable. Y lo mejor era el desenlace. Una obra maestra, una vuelta de tuerca que nadie esperaba y que cerraba de la mejor manera el relato.
El problema es que, cuando escribió en su mente la palabra "Fin", se durmió... Y el relato se perdió para siempre en su desmemoria.

El fin de la saga - Walter D. Böhmer


EL FIN DE LA SAGA
Walter D. Böhmer

Volvió a espiar por la mira telescópica, sudando de miedo, el sudor más frío que existía. Apostado en la terraza esperaba por la llegada del dictador
“No dudes” retumbaba en su cabeza el consejo de Skywalker, “tenés que componer mi error”.
Cuando la escotilla se abrió y Yoda apareció por la rampa, su corazón pareció ocupar todo el pecho. Ahí estaba el pequeño gran déspota verde y arrugado, el inmenso portador del lado oscuro.
Realizó el disparo con miedo... y erró.
Oswald grito dentro del disfraz de Chewbacca, y comenzó a arrugarse junto al papel.
—Esto no sirve —dijo George arrojando la bola al tacho.

Idilio 6 - José Vicente Ortuño


IDILIO 6
José Vicente Ortuño

Una mañana me desperté y encontré Fiódor Dostoyevski en el lugar de mi esposa.
—¿Qué hace aquí? —le pregunté—. ¿No es usted el vecino del subsuelo?
—Para la mujer, toda reforma, toda salvación de cualquier clase de ruina y toda renovación moral, está en el amor —dijo él rascándose el escroto.
—¿Y a mí qué coño me cuenta? ¡Y quítese mi pijama! —exclamé iracundo.
—El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive —añadió, no sé con qué intención.
—¿Sabe? Su filosofía me da asco —añadí y le vomité en los zapatos.

Encuentros clandestinos – Sergio Gaut vel Hartman


ENCUENTROS CLANDESTINOS
Sergio Gaut vel Hartman

Ocurrió en una de tantas citas, realizadas en lugares sólo conocidos por un par de centenares de agentes federales y una pocas docenas de asistentes, productores y secretarios. Nada que hiciera peligrar la confidencialidad del asunto.
—¡Oh, Jack, te amo tanto!
—Y yo a ti, Marilyn. —Kennedy arrojó a la diva sobre el sofá, pero mientras la desnudaba tropezó con una sorpresa—. ¿De quién es esta oreja?
—Es de Vincent van Gogh, el pintor; se la cortó y me la mandó —se defendió Marilyn Monroe.
—¿Me estás metiendo los cuernos con una oreja?
—¡No, por Dios! Sólo somos amantes platónicos.
—No me interesa la filosofía; ¡sólo quiero saber si esta oreja trama asesinarme!

La confesión - Manuel Peyrou


LA CONFESIÓN
Manuel Peyrou

En la primavera de 1232, cerca de Aviñón, el caballero Gontran D'Orville mató por la espalda al odiado conde Geoffroy, señor del lugar. Inmediatamente confesó que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el Conde.
Lo sentenciaron a morir decapitado, y diez minutos antes de la ejecución le permitieron recibir a su mujer, en la celda.
—¿Por qué mentiste? —preguntó Giselle D'Orville—. ¿Por qué me llenas de vergüenza?
—Porque soy débil —repuso—. De este modo simplemente me cortarán la cabeza. Si hubiera confesado que lo maté porque era un tirano, primero me torturarían.

Últimos momentos - Manuel Tabernero Holgado



El Presidente abrió la ventana del despacho. La noche caía sobre el jardín y el aire olía a primavera.
Suspiró y volvió al escritorio.
Trabajaba cuando apareció la mosca. Uno de esos moscardones que dibujan ochos en el aire y zumban en medio del silencio hasta hacerte perder los nervios.
Una y otra vez, la mosca pasaba bajo la luz del flexo, brillaba como un cristal y se escabullía sobre su hombro izquierdo, perdiéndose en la oscuridad.
El Presidente reparó en que el bicho emitía un zumbido uniforme y demasiado potente.
Pero ya era demasiado tarde.
Oyó cómo la mosca volvía otra vez. Nervioso, levantó la vista.
Y la mosca abrió fuego.

Los ojos - José Luis Zárate


LOS OJOS
José Luis Zárate

Los cuentos se le convertían, siempre, en pesadillas. Pero las pesadillas parecen otra cosa bajo el sol y la vigilante mirada de las madres, que no entendían la magia del diácono. La oscura diversión. Alicia supo que había amor en esas palabras, pero el amor era una pesadilla. No podía avanzar. Pero tampoco permanecer estático. Por ello le regaló una imagen. Dejó caer el vestido en la inocente sesión de fotografía. Sólo él lo supo. Así ambos temían cerrar los ojos en la noche, por lo que vendría, y ambos fueron felices con su secreto.

Doble personalidad - Miguel Carqueija


DOBLE PERSONALIDAD
Miguel Carqueija

—¡Qué bueno que conseguimos desactivar la bomba, Batman! ¿Se imaginó el ayuntamiento de Gotham saltando por los aires?
—Sí, Robin, sería terrible... pero ¿qué es esto? Hay una pegatina de multa en el parabrisas del batimóvil.
—¡Santa burocracia, Batman! ¿Esos guardias ya no tienen lo que hacer?
—En verdad el batimóvil es el coche más multado en Gotham City... sólo por exceso de velocidad, doscientas multas por año... ¡felizmente Bruce Wayne es millonario!
—¿Está bromeando, Batman? ¿Usted paga las multas?
—Un superhéroe debe dar el mayor ejemplo de ciudadanía, respeto a las leyes y a la autoridad pública...
—¡Por favor, Batman! Va a terminar pareciendo que yo no conozco la caja dos de las Empresas Wayne...

Título original: Dupla personalidade
Traducción del portugués: GvH

Dones - Olga A. de Linares


DONES
Olga A. de Linares

Mientras piensa que la literatura siempre asoció descensos con infierno, baja las escalerillas, todavía inseguro. Después de tantos años, la recuperada visión le parece una ficción más, un nuevo sueño tras el otro, más grave, de la muerte.
Su Virgilio en este extraño mundo de las profundidades lo conduce, silencioso, por pasillos que le recuerdan aquellos laberintos que su imaginación supo crear.
Contradiciendo las teorías, han llegado por fin ante las puertas del Paraíso. Ese que él había pedido, tiempo atrás, en uno de sus poemas.
Feliz como un chico, Borges sigue al Capitán Nemo; juntos entran a la sala, donde doce mil libros, y el tiempo sin tiempo de la eternidad, los aguardan.

El paraíso imperfecto - Augusto Monterroso


EL PARAÍSO IMPERFECTO
Augusto Monterroso

—Es cierto —dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno—; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

Ucronía y misterio 4 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 4
Pablo Contursi

Dos tipos charlan sobre las extrañas circunstancias que los reúnen en una celda:
—Estoy seguro de estar soñando —dice Fredric Brown—. Todo lo que veo aquí me recuerda a mi triste infancia.
—¿No serás un viajero del tiempo? —pregunta Napoleón Bonaparte.
—¿Un viajero del tiempo...? ¡Qué gracioso!
—¿Gracioso?
—Tus palabras confirman que sos un producto de mi mente: los viajes en el tiempo son un tema clásico de la ciencia ficción.
—Bueno, ¿y cómo podemos escapar?
—¿Querés escapar? Si me despierto vas a desaparecer, porque no existís de verdad.
—Prefiero eso antes que el encierro.
—A ver, tratá de despertarme: ¡pegame una trompada!
Napoleón le pega, y el universo entero se desvanece.

miércoles, 2 de julio de 2008

Libertad de movilización — Aymer Waldir Zuluaga Miranda


LIBERTAD DE MOVILIZACIÓN
Aymer Waldir Zuluaga Miranda

Cuasimodo persiguió, cojeando, a la ágil Esmeralda hasta su guarida marroquí. Ella desde sus verdes ojos interrogó al parisino por el atrevimiento. El jorobado buscó las palabras precisas y jadeando dijo: “ya viene inmigración, salid corriendo”.

Un jardín en ti - Giulia Moon


UN JARDÍN EN TI
Giulia Moon

Arena sobre mis ojos. Y tierra, hierba, flores... Gusto de bichos caminando sobre mi cuerpo. Lombrices y hormigas excavando mis entrañas, escarabajos construyendo las madrigueras de sus crías, voraces en mis carnes. Minúsculas actividades incesantes. Ruidos que son vida. Movimiento. Transformación. La muerte es el silencio absoluto, la paz que no deseo. Quiero vivir eternamente envuelta en esta tierra mojada. Quiero vivir para siempre en las hormigas, en los escarabajos, en las flores. En ti, en ti, en ti...

Título original: Um Jardim em Você
Traducción del portugués: GvH

Titán - Héctor Ranea


TITÁN
Héctor Ranea

Me avergoncé ni bien emití mi queja. El colono me dijo: –Vuestra pena es nuestra dicha. No supe qué contestarle. En efecto, el agigantarse del Sol había transformado a Titán en un planeta habitable sin necesidad de máscaras ni edificaciones anticorrosión. Me espetó: –Dé gracias que les mandamos la última nave, que si no, estarían ustedes achicharrados. En verdad, en esos momentos se veía una pequeña peca incandescente en el Sol rojo. Era lo que quedaba de la Tierra.

Espía por error - Jordi Cebrián


ESPÍA POR ERROR
Jordi Cebrián

Quiso enviar sus fotografías por internet, para que se las imprimieran en forma de libro. Pero se equivocó de página web, y en vez de .es puso .com, así que cuando ya había entrado sus datos personales y enviado las fotos, descubrió que se había alistado a algún servicio de espionaje extranjero. Cuando vinieron a verle dos hombres con gafas oscuras, pidiéndole resultados e información relevante, les contó que todo era un estúpido error. No juegues con nosotros, le dijeron, volveremos mañana. Así que se pasó la noche inventando calumnias sobre sus vecinos, esperanzado en que al menos pagaran bien.


Publicado en Cien Palabras
http://cienpalabras.blogspot.com/

La historia imposible - Gabriel Marquez


LA HISTORIA IMPOSIBLE
Gabriel Marquez

Estaba en su trabajo tratando de hilar una historia; sin embargo, no podía. Las ideas bullían en su cerebro y se mezclaban oscuras ciudades góticas estilo Lobvecraft con computadoras dementes como las de Clarke, de la mano con robots programados con las tres leyes de Asimov deambulando por laberintos de espejos borgianos donde revoloteaban bandadas de cuervos que gritaban: "¡Poe! ¡Poe!".
Miró su reloj: eran las cinco.
Apagó la computadora y se fue a su casa pensando que en el camino de regreso podría ordenar las ideas y escribir algo como la gente.

Deliciosa naturaleza humana - Walter D. Böhmer


DELICIOSA NATURALEZA HUMANA
Walter D. Böhmer

Quizá era más fácil, o no, vaya uno a saber.
Ir descubriendo las dificultades y bonanzas en el camino era lo que disfrutaba, de las espinas y los frutos; el frío y el aroma de los eucaliptus. Sentir el pasto bajo los pies, las piedras escocerle la piel y el sol envejeciendo el rostro.
Quizá lo malo era bueno, o no, vaya uno a saber.
Descubrirlo era éxtasis para él, el orgasmo en un paseo matinal después de toda una vida recluido, prisionero de la naturaleza.
—Levántate y anda —dijo una voz en su cabeza.
Hannibal Lecter lo iba a disfrutar, o no, vaya uno a saber.

El muso - José Vicente Ortuño


EL MUSO
José Vicente Ortuño

—Sí, soy un muso, ¿algún problema al respecto?
—Esperaba una jovencita ligera de ropa, no un tipo con pinta de motero. Supongo que al menos serás gay.
—Eso es sexismo. Mi sexo y orientación sexual no influyen en mi competencia profesional.
—Pues yo soy el artista y quiero una musa femenina.
—Imposible, hay un turno de oficio y acude quien le corresponde.
—Entonces, ¿hay más de nueve musas?
—Claro, el Parlamento Olímpico aprobó mil plazas en la Oferta de Empleo Público.
—¿Entonces las musas… y los musos, son funcionarios?
—Claro, funcionarios por oposición. Los días del enchufismo pasaron a la historia.
—Vale, inspírame un relato.
—Tenga, rellene este impreso de solicitud y no olvide firmar...

Transgenia – Sergio Gaut vel Hartman


TRANSGENIA
Sergio Gaut vel Hartman

—¿Qué significa esto, papi?
—¿De qué se trata, hijo?
—“Investigadores estadounidenses crean mosquitos transgénicos resistentes a la malaria. Se pretende que reemplacen a los mosquitos ‘Anopheles’, transmisores de la enfermedad”.
—Una vieja noticia —dice TG 54—, de la época en que llegamos a estas tierras y exterminamos a esos inmundos asesinos.
—Eso lo sé, me lo contaste muchas veces. Pero ¿qué significa “estadounidenses”?
—Ah, eso. Era uno de los tantos pueblos en los que estaba dividida la especie que dominaba el planeta por entonces.

Hetaira - Laviga


HETAIRA
Laviga

La esclava se esforzaba por aprender. Tironeaba del corsé con precisión y rapidez. Pronto no serían necesarias más vírgenes que ella para vestir a la reina. Pronto sólo con ella alcanzaría. Pronto quedarían las dos en la alcoba.
Solas. Con el tiempo suficiente.

El príncipe torpe - Liliana Savoia


EL PRÍNCIPE TORPE
Liliana Savoia

El final fue tenebroso. El príncipe, en vez de encontrarla tendida en un claro del bosque rodeada de flores y animalitos, la había descubierto en un ataúd en el que el cristal parecía empañado, lo abrió comprobando que en efecto estaba húmedo por dentro. Buscando a tientas la causa del vapor en un cajón hermético, hizo una ligera presión con las puntas de los dedos en el pecho. La pinchó varias veces y la sometió a todo tipo de pruebas para confirmar si estaba viva, pero la Bella Durmiente no despertó. En ningún momento al príncipe se le ocurrió darle un beso en la boca rosada.

Sueño frustrado - Pablo Kaniefsky


SUEÑO FRUSTRADO
Pablo Kaniefsky

Queríamos ser albañiles. Los tres. Nos influía mucho el padre de Salvorito, intendente del pueblo, que decía: "De las cosas que hacen los hombres, hay tres imprescindibles: curar, enseñar y hacer casas". Hermosos discursos daba don Hardin. El padre de Ted no, don Chiang era callado. Pero la vida te lleva, bah, eso decimos los indolentes con poco gusto por hacer fuerza, así que ni Ted ni yo lo logramos. Terminé programando en una empresa, Google, que fundaron unos tipos que quieren conquistar el mundo, como Pinky y Cerebro. Ted, al menos, escribió un cuento de albañiles que construyen hasta el cielo.
Cuando volvemos al pueblo, nos carcome la envidia ver a Salvorito arriba del andamio.

Ya fue - Miguel Carqueija


YA FUE
Miguel Carqueija

—¡Ernesto! ¡Ernesto! ¿Dónde está usted? Olvidé de avisarle... sabe, aquella piscina en el laboratorio... ¡no es para nadar! ¡Estoy realizando experiencias con un preparado que disuelve materia orgánica! Por lo tanto... ¡Ernesto! ¡Ernesto! ¿Dónde se metió usted, hombre?

Título original: Já era
Traducción del portugués: GvH

Parásitos - Olga A. de Linares


PARÁSITOS
Olga A. de Linares

Le había dicho que tuviera cuidado, que no podíamos correr el riesgo de que se escaparan, que esas criaturas, tan poca cosa en apariencia, son peligrosas; destructivas y violentas, las mutaciones inducidas no bastan para controlar su salvajismo.
Pero el inútil dejó que los especimenes escaparan del laboratorio...
Y ya sé a quién culparán los Superiores cuando lo sepan. Como Supervisor General... ¡el pecado será mío!
Me pregunto qué harán conmigo... ¿Exilio? ¿Degradación? ¿Expulsión de la Asamblea?
En fin... ya me enteraré. Por ahora, más que mi futuro castigo, me inquieta lo que harán los parásitos, esa plaga suelta sobre un mundo tan prometedor... ¡Malditos humanos! ¡Pobre tercer planeta, la que le espera!

Ganarse el sueño - Nicolás Pili


GANARSE EL SUEÑO
Nicolás Pili

Una pastilla recetada, no por eso menos amarga y decepcionante; apoyada sobre la baranda del balcón simulaba un equilibrio cuerdo-suicida que no merecía. Benjamín la tomó entre sus dedos, la examinó unos segundos y la engulló con el fondo de té que quedaba en su taza. Tosió un par de veces, y decidió volver a la cama. El zumbido de la heladera y las luces titilantes del resto de los electrodomésticos anunciaban que había vuelto la electricidad. Benjamín apagó las velas, se metió vestido en la cama, programó el despertador, cerró los ojos, y se durmió.

Ucronía y misterio 3 - Pablo Contursi


UCRONÍA Y MISTERIO 3
Pablo Contursi

Dos personas hacen planes para fugarse de una habitación cerrada:
—¿Escaparnos? —dice Napoleón Bonaparte—. ¿Cómo?
—Mirá —contesta Fredric Brown—, estoy seguro de que estamos en un sueño.
—¿Un sueño? ¿Tuyo o mío?
—Mío, por supuesto. Vos jamás podrías saber nada de mí: nací después de que murieses. En mi época, en cambio, vos sos una conocida personalidad histórica.
—¿En serio?
—Aparte, todo lo que veo acá me recuerda a mi infancia, a mi alegre infancia: ese jarrón de porcelana, ese cuadro con un faro de luz verde, estas baldosas blancas y negras, ese pico y esa pala...
—¿Y qué me decís de ese cuchillo que tenés clavado en el pecho?

Muerte de Ivan Ilich - David Vivancos Allepuz


MUERTE DE IVÁN ILICH
David Vivancos Allepuz

El criado corrió hasta la habitación de su amo alertado por los gritos. Con la
mirada perdida en alguna parte del cuarto, Tolstoi respiraba agitado sentado en su lecho. Por tercera noche consecutiva Iván Ilich le había sorprendido durante el sueño, se le había echado encima, sus dedos como garfios habían apretado desesperadamente el cuello del escritor mientras le reprochaba enloquecido la crueldad de su enfermedad, el dolor insufrible, angustioso, el desconsuelo, la impotencia ante la muerte inevitable, la indiferencia de sus seres queridos.
Todavía consternado, Tolstoi pidió su batín y se sentó delante del escritorio
dispuesto a poner fin al padecimiento de Iván Ilich. El reloj marcaba las tres
de la madrugada.

Fiesta - Giulia Moon


FIESTA
Giulia Moon

Era una tontería conmemorar una fecha en el calendario. Nada muy importante, sólo su aniversario. Los amigos querían festejar, pero él prefería quedarse quieto en su rincón. Pero ellos insistían, mencionando todas a veces que se negaba a participar. Ni siquiera estaba seguro de la fecha. ¿Y si no correspondía el día solar de 24 horas? Su aniversario podría caer en otro momento, ¿correcto? De acuerdo, no quería ser aguafiestas. Adelante, pueden soltar los fuegos. Suspiró profundamente. Su suspiro produjo el mayor tsunami jamás visto sobre aquel planeta azul. Imaginen cuando soplase las velas del bizcochuelo. Pero todo bien. Había millones de mundos. Uno más o menos... Se estiró despacio, extendiendo sus inmensos tentáculos por el vacío.

Título original: A Festa
Traducción del portugués: GvH

Cometa - Héctor Ranea


COMETA
Héctor Ranea

La Sociedad se formó en el aciago 1986, cuando el Cometa decidió no brillar, equivocar ligeramente el rumbo, el punto de sublimación del hielo mugriento. Allí, en Sierra de la Ventana, los defraudados formaron la Logia Secreta del Cometa. Se juramentaron volver a ver el Halley en 2061. Es por eso que ese año la enorme cola que precedía al cometa en su retorno al vacío, iluminó a tantos muertos que renacieron para verlo. El año que viene, seguramente, volverán a ver el Halley.

Temporada 1950 - Francisco Tario


TEMPORADA 1950
Francisco Tario

Cae el telón en el quinto acto: “El Burgués Ennoblecido”. La sala, atiborrada de público, se estremece con los aplausos. Es un clamor, semejante a una tormenta. Los actores, hasta los más humildes, se deshacen en genuflexiones. De pronto, suena una grito en galería:
—¡El autor! ¡El autor a escena!
Aparece Moliére, sudoroso y enrojecido, y los aplausos se redoblan.