miércoles, 30 de junio de 2010

Borges y Kafka – Sergio Gaut vel Hartman

Borges y Kafka caminaban por una calle cualquiera, tal vez en Ginebra, Praga o Buenos Aires; a los efectos de esta historia es irrelevante. De pronto, de un edificio en ruinas, sale un monstruoso insecto acorazado.
—¡Gregor! —exclama Kafka.
—¿Es Gregor Samsa? —pregunta Borges.
—En efecto, pero está muy desmejorado.
—Amarillo. Sospeché desde un principio que estaba enfermo de ictericia o por lo menos de una enfermedad hepática.
—Nada de eso. Está cubierto por la arena que cae de uno de sus libros.
—No sea ingenuo, querido Franz. Si mis libros sangraran arena alguien se ocuparía de comercializarla como si fuera oro en polvo. 

7 comentarios:

Víctor dijo...

Original esta conversación de los dos pesos pesados de la literatura. Y la afirmación final de Borges, muy adecuada en los tiempos que corren. Me gustó, Sergio.

Claudia Sánchez dijo...

¡Me encantó! Casi puedo verlos, pateando arenas y cucarachas.
Saludos!

María Taltavull dijo...

¡Muy buenas las líneas de diálogo! Me gusta ese principio, aclarando la irrelevancia de la ciudad donde trascure el paseo y la charla. Un microrrelato que condensa la literatura con mayúsculas.

"Sangrar arena", es un gran logro: nunca mejor combinación para definir qué emanaría y cómo de un libro de Borges. Y sospecho que esa arena valdría mucho más que el oro. ¡Bravo!

María

Esteban Dublín dijo...

Genial, Sergio. Qué cuento maravilloso.

©Claudia Isabel dijo...

Muy bueno Sergio!

Wara dijo...

Y al margen de si la arena es o no infinita, pues vaya negocio podrían montarse algunos. Me ha gustado el relato.

Saludos.

Javi dijo...

Sergio no deja de sorprendernos. Muy bueno.