viernes, 5 de noviembre de 2010

Pasarela - Héctor Ranea


La modelo empezó su caminata saliendo de la doble bambalina, atrás tenía un nombre famoso del arte inigualable de la Haute Couture. El vestido décolleté, tenía unas volutas hechas en una tela moderna que mostraba sin dejar ver. A medida que paseaba, con un paso que asemejaba el de los caballos sevillanos, rígida, maquillada como una máscara veneciana, se pudo ver que estaba adelgazando a ojos vista. A la mitad de la pasarela las damas, los artistas, los empresarios que chupaban en el ring side, se sorprendieron ya que la transparencia del vestido dejaba ver sus genitales. Más allá, vieron sus costillas, sus fémures. Al final del pasadizo, ya era un esqueleto que caminaba erguido. Se rompieron copas y botellas de champán y vino caro al notar que era, nomás, la Muerte. Pero todos se tranquilizaron al punto, al entender que la Muerte había venido por la Doncella.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Retorno - David Moreno



La guerra había terminado. Los soldados recogieron sus pertrechos y limpiaron los tanques, fusiles y el resto del armamento. Los generales guardaron sus medallas y limpiaron sus uniformes. Todos pensaban en regresar a casa para abrazar a sus familiares. Y todos regresaron. También, junto a ellos, los fantasmas de los fallecidos en combate.

Tomado de No Comments

Hado - Claudia Sánchez



Aquel día supe que las predicciones se estaban cumpliendo. La luz alternaba con las sombras minuto a minuto. Finalmente los planetas se estaban alineando. No sentí miedo, ni siquiera cuando las gárgolas cobraron vida y sus casas desaparecieron. Tampoco lo sentí cuando una luz cegadora me arrancó de la tierra.
Nunca supe qué fue lo que me salvó ni por qué. Sé que, desde entonces, me rodean seres extraños, la mayoría alados, en un lugar como el que debió ser la tierra en sus orígenes.
No sufro. Pero, cada tanto, el gigante descorre la cúpula celeste y derrama agua salada de sus ojos, cubriéndolo todo. La sal, para siempre, permanece en nuestras alas.

Tomado de: Cortitos

Legítima defensa - Javier López



—Protesto —exclamó sin dejarme terminar la argumentación el abogado de la parte contraria. Lo que usted cometió contra mi cliente es un homicidio pues, sabido es en derecho, sólo puede considerarse defensa propia cuando la fuerza empleada sea proporcional a la amenaza recibida. Mi cliente le amenazó con una navaja y usted lo descuartizó de un tajo con una espada.
—Tenga a bien considerar, señor letrado —contesté— que su cliente intentó robarme esgrimiendo una navaja de Ockham, y yo respondí usando contra él una espada de Damocles.

Juego de niños - Kalton Bruhl



—Me gustaría que te fueras a dormir —le dijo la madre al niño. —Éste pareció no escucharla y siguió absorto, modelando un trozo de arcilla—. ¡Te he dicho que vayas a dormir! —insistió la madre, aumentando el tono de su voz.
—Pero, mamá —reaccionó por fin el niño—, me falta mucho para terminarlo. Quiero que quede igualito a mí.
—Nada de peros —concluyó ella—, a tu habitación.
El niño se levantó enfadado y apretó los puños al ver su obra inconclusa. Pensó que ni siquiera era tan tarde, ya que apenas era el sexto día de la creación.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Diagnóstico acertado - Víctor Lorenzo Cinca


Mientras aguarda los resultados de las pruebas clínicas, con los dedos cruzados y un ligero temblor en las rodillas, el paciente intenta tranquilizarse mirando los diplomas que cuelgan en las parades. El doctor, con frialdad, extrae del sobre una hoja repleta de gráficos, números y palabras incomprensibles, sellada y rubricada en la parte inferior, y carraspea antes de leerla.

—Umm... los análisis médicos no suelen equivocarse, joven, y aquí dice que uno de nosotros debería estar seriamente preocupado, porque le queda muy poco tiempo de vida —arroja a bocajarro el doctor, sin poder reprimir una sonrisa macabra.

—Pues espero que esta vez tampoco se equivoquen —contesta el paciente sacando la pistola de su bolsa de mano.


Morir todavía - Sebastián Chilano


El hombre busca la inmortalidad. Para esta vida, para la otra; cualquier tipo de inmortalidad: escrita, sonora; como sea, el hombre quiere ser recordado. Hace dos siglos, tras ensayos randomizados y experimentación fase 5 se conoció la vacuna Ab aeternum que prolongó la vida hasta el límite de la capacidad celular: 163 años. Nadie moría antes, al menos por enfermedades. Pero pronto se vio el primer efecto adverso. A los 109 años las personas se deprimían. Se trató de ocultar pero, como en las antiguas películas de zombis, la peste se esparció. La vacunación masiva se detuvo, pero el daño no. Las personas al cumplir 109 años se deprimen y suicidan; algunos con métodos cruentos, otros dejan de alimentarse. Hoy leí que un hombre cumplió 110 años y aún es feliz. Eso nos da esperanza. Se cree que es por el arroz que consume. Pero no se sabe nada más.

Aviso - Carlos Feinstein


¿Cansado de los cumpleaños aburridos, harto de la torta con velitas y de los parientes pelmazos? Planee algo memorable para su próxima fiesta, una verdadera matanza de zombis. Nada de cine 3D, películas con efectos especiales asquerosos o realidad virtual. Sienta en vivo y en directo el ruido de los cráneos estallando ante el disparo de la escopeta, sienta el calor de la sangre cuando se enfrenta a una horda despiadada de zombis asesinos reclamando por su cerebro. Nuestra empresa le brinda las mejores escopetas anti-zombi, con munición expansiva. Cascos de seguridad electrificados (sienta el horror y dolor del zombi cuando intenta morder el casco y reciba unos 10.000 voltios) y una cantidad considerable de zombis frescos garantizados para su diversión. Sus amigos disfrutarán la matanza y hablaron de su fiesta durante semanas. Anímese, llame ya al 0-800-tendaldezombis.

Sobre el autor: Carlos Feinstein

jueves, 28 de octubre de 2010

El mal estado de la aceituna – Héctor Ranea



Una mosca blanca se posó en un olivo milenario de Mallorca. Por fuera, las aceitunas salvajes parecían ser idénticas pero por dentro, en el hueso, un gusano lo corroía hasta devorarlo. Al llegar a la pulpa se metamorfoseaba en un animal similar a una aceituna.
Éstos fueron devorados por gaviotas y las aceitunas mutantes se expandieron por todo el Mediterráneo. El aceite de oliva comenzó a tener mal sabor. Los expertos encontraron que su nivel de proteínas lo asimilaban más a una manteca porcina que al producto vegetal.
La invasión dejó sin olivares a Europa, y ya viajaba por el planeta para apoderarse de todos los olivares. En menos de un año desapareció el aceite de oliva.
Mucho antes que eso, la StandOil sacó una versión sintética del aceite de oliva que se llamó Mosca Blanca.

Salvando el momento - Jorge X. Antares



El dragón iba a quemar la ciudad. En ese momento, Roldín, el Galante, vio a la pérfida bestia y se lanzó a la lucha. A pesar de la diferencia de tamaño, el audaz aventurero consiguió clavar su espada Revientatruenos en el engendro y matarlo.
La gente del pueblo se acercó a su salvador para agradecérselo. Sus sonrisas mostraban sus colmillos afilados.

Perspectivas - Claudia Sánchez



"¡Es una niña!" dijo la partera, mientras con unas pinzas de depilar sacaba a la criatura por el ojo de la cerradura de aquel cinturón de castidad. La parturienta rememoraba la noche en que tuvo la sorpresiva visita de aquel liliputiense que traía noticias de su esposo. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/

martes, 26 de octubre de 2010

El hilo – Ruy Feben


El Almirante cayó preso del Imperio Indígena en la batalla del altiplano: se le daría muerte pasadas dos lunas. Ese día, el pueblo se reúne en el templo; el condenado espera al pie del patíbulo. El Sumo Sacerdote le susurra al oído:
—Estarás al pie de un risco muy hondo; a tu derecha estará el Paraíso, el Reino del Sol, donde siempre amanece; a la zurda los infiernos inundados de ocaso eterno. Cruzarás sobre un hilo, ancho como libélula. Cargarás en la diestra tus virtudes; en la izquierda, tus pecados. El peso de cada mano decidirá tu suerte.
La cabeza del Almirante cae sin saber si el lado opuesto del hilo depara otro risco donde el sol nunca nace ni muere.

Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/

Lovin’ you… - Paloma Zubieta López


Odio que me miren raro y hasta me eviten. He intentado explicarles una y otra vez pero se niegan a creerme, problema de ellos. Hay momentos en que simplemente me abandono con frenesí al amor, con la pasión y entrega que sólo él puede hacerme sentir: labios, espalda, dedos, calor que asfixia, vientre, temblor, oreja, brazo, sudor envolvente, boca, muslo, mano, desgarro que inunda, grito… ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí! En que no entienden. Lo peor es que me persiguen diciendo que estoy loca. Yo no le hago daño a nadie al disfrutar muchísimo la vida. ¿Cuál es el problema en que siga teniendo relaciones sexuales, intensas y satisfactorias, con mi marido? ¿Qué más da si en julio harán tres años de su muerte?

Tomado de: http://deesquinasyrincones.blogspot.com/

La mordida de David - Saturnino Rodríguez Riverón


La hormiga escritora muerde la mano del escritor, que entre otras cosas, ha escrito textos semejantes a esa misma mordida. ¿ Por qué?, pregunta el escritor. Porque tú no eres una hormiga para escribir como mi mordida, grita la hormiga. Y tú no eres tan escritora para morder como escribo yo, alega David. Y antes de aplastarla con el pulgar, recomienda al autor limpiar el texto: Hay demasiadas hormigas y escritores.

Última pregunta - José Luis Vasconcelos


—¿Nuestra vida transcurre dentro de una pecera? —inquirió tristemente Jonás a la ballena, tan sólo un segundo antes de que los dientes de ésta trituraran su cuerpo.

—Puede ser —respondió con pesar el cetáceo; los restos de Jonás ya se mezclaban entre los ácidos gástricos que burbujeaban sobre el cráter de aquel volcán a punto de hacer erupción.


Tomado de: http://rojanota.blogspot.com/

domingo, 24 de octubre de 2010

Defensa Kafkiana, Variante Sahara – Sergio Gaut vel Hartman


El eximio mentalista Jorge Luis Borges vagaba entre las dunas de un tormentoso desierto. Se intuía perseguido por un alfil negro, pero no lograba recordar las leyes del ajedrez, si alguna vez las había conocido. Soñaba con finales perdidos, y temía despertarse convertido en un monstruoso insecto de muchas patas, ridículamente pequeñas, tumbado sobre su espalda dura, repudiado por sus parientes y abandonado por sus afectos. En el sueño él no se llamaba Borges, sino Joseph K. No tengo escapatoria, refunfuñó el mentalista; estoy entrampado en una situación kafkiana. Careciendo de otras alternativas viables, y sabedor de que no despertaría fácilmente, decidió invocar a Caissa sin dejar de correr. Aunque era ateo, ella lo salvaría o no, vaya uno a saber, pero mientras se mantuviera dentro del sistema cabía la posibilidad de jugar otra partida.

Acerca del autor:

Delicatessen - Javier Ortiz León


Un niño juega en el jardín mientras sus padres lo ven a través del amplio ventanal. El niño lanza su pelota al cielo. Cuando regresa al suelo se escucha un gran estallido. Los padres salen, se tienden sobre el pasto reptando, y comienzan a devorar los jirones de carne desperdigados aquí y allá.

Animales extraordinarios – Héctor Ranea


Enamorarse de animales suele considerarse perversión sólo en el caso de llegar al contacto sexual con el ejemplar a disposición. Esto rezaba en la salidera de la nave inminentita pero toda vez que desembarcaban en planetas de la galaxia, debían encarcelar a los piratas que traían las huellas de dichos contactos con los seres visitados. El mayor escándalo ocurrió cuando, en una de sus tantas visitas a Tierra, pusieron la nave cabeza abajo los contactos sexuales entre el primer comandante (traducción libre) y una hembra muy carnosa, con redondeces bellas y de cien toneladas. La Stygiomedusa estaba muy feliz después del coito a juzgar por el apetito con el que devoró a varios ocupantes y ocasionales compañeras terráqueas. Se salvaron pocos y de milagro por una falla que hizo perder el agua en el habitáculo. El primer comandante fue la primera víctima. El amor, cuando quiere, mata sin fronteras.

El banquete de Robinsón - Serafín Gimeno


La mañana de un viernes, Robinsón descubrió el hilo vaporoso de una fogata en el extremo de su isla, no muy lejos, a sotavento. El humo de la combustión le trajo un aroma a carne sazonada. Se armó con su arcabuz y fue a averiguar el motivo de la barbacoa, qué se celebraba y quién organizaba el banquete.
Apostado en la selva, descubrió a sus vecinos antropófagos en la playa, ocupados en el sacrificio y cocción de varios condenados. En grandes fuentes, los cocineros servían las partes troceadas y condimentadas sobre una mesa en torno a la que se sentaban el rey caníbal y su séquito. El monarca descubrió a Robinsón oculto en la floresta y mediante gestos le invitó a sentarse a su mesa. Harto ya de tanta fruta, el naufrago aceptó la deferencia. Al fin y al cabo, ¿quién era él para juzgar las preferencias gastronómicas de nadie?

Parásitos interplanetarios - Marcos Zocaro


Con los dos soles escondiéndose por debajo del volcánico horizonte, el último de los insectos voladores inicia un moribundo y espiralado descenso a tierra, sellando así el fin de toda clase de vida sobre el planeta. Ante esto, el comandante de la nave nodriza felicita al resto de las naves, miles y miles que pueblan los cielos de este mundo en llamas, por el éxito de la misión: ya todos los recursos naturales y energéticos han sido consumidos. A continuación, sin perder más tiempo, el líder de los parásitos interplanetarios fija un nuevo rumbo y un nuevo objetivo: ahora la víctima será Betelyún, un planeta gigante que orbita alrededor de la estrella Betelgeuse, un planeta cuya civilización jamás podrá defenderse del ataque del Imperio humano.

*Publicado en el número 104 de la revista MiNatura.

viernes, 22 de octubre de 2010

Desprendimientos cárnicos - Serafín Gimeno

Un día me cayó una oreja, pude enmascarar el asunto con el uso de un sombrero. Al siguiente, fue el dedo anular el que se desprendió de mi mano derecha y al otro, el pulgar de mi izquierda. Tuve que ponerme guantes en pleno agosto. Cuando perdí la nariz, aquello fue más dificultoso. Al principio pensé que sufría de lepra, pero mi psiquiatra me dijo que tenía el ego poco afianzado.

Noé – Fernando Puga

Yo no soy Noé.
No oiré la voz que anuncia la tormenta que acabará con los hombres.
Y no tendría importancia que la oyere, porque aún oyéndola sería incompetente para entender el mensaje.
No. Yo no soy Noé. Yo no estoy loco. A mí no me hablan voces desde el más allá en medio del desierto, ni tengo el poder para reunir tantas yuntas de animales.
Yo no soy devoto, ni obediente, ni sumiso, ni amable, ni bonachón, ni un pan de dios.
Yo no.
Cuando la casa comience a inundarse, entre todos salvaremos la mayor cantidad de vidas y de cosas. Y yo entre todos. Lejos del arca donde Noé preserva la miseria del elegido que abandona a su suerte al desdichado.

Fábula de la pasión- Lilian Elphick

Esto que ves aquí se llama pasión -dijo Fábola, mostrándole a Tigre dos seres diminutos, iguales a ellos, que reían a la luz casi cegadora de la intriga, y que jugaban al corre que te pillo, entre brincos de besos, sin interés alguno en definir lo que les pasaba a esos dos gigantes, iguales a ellos, que los miraban desde el opaco reflejo.

El regalo - Juan Manuel Valitutti

El papá le regaló un gato a su hijo.
Un gato negro.
—¡Como los de las brujas! —anunció el complacido padre.
—¡Ah, son los que caminan en puntitas de pie! —coreó la animada madre.
El niño echó un vistazo al gato y dijo:
—¡Un gato! ¡Un gato! ¡Papá me ha regalado un gato!
El gato echó entonces un vistazo al niño y rumió:
—¡Un niño! ¡Oh, sí, un niño! ¡Me han regalado un niño!

miércoles, 20 de octubre de 2010

Sucesión hereditaria - David Moreno


Éramos como dos gotas de agua, pero el destino quiso que fuera él quien se coronase emperador. Tan sólo unos minutos nos separaban.
Esta noche, cuando el último rayo de sol desaparezca, cuando todo el pueblo aún aclame su nombre, mi sangre teñirá de escarlata el linaje azul de nuestra familia.


Tomado de http://nocomentsno.blogspot.com/

El chimpancé - Alejandro Ramírez Giraldo


El chimpancé se escapó del zoológico y se refugió en mi casa. Me suplicó con la mirada que lo protegiera y que no lo denunciara. Me apiadé de él. Desde entonces el fastidioso animal se ha empeñado en imitar todos mis movimientos. Aprendió a comportarse correctamente en la mesa, cocina modestamente y sus hábitos higiénicos son bastante dignos. Pero me tocó detenerlo cuando también intentó acostarse con mi esposa: inconforme, se sentó a observarnos y a anotar sus impresiones en una libreta.


Tomado del blog: http://www.minicuento.com/

Sobre el autor: Alejandro Ramírez Giraldo

Cuestión de principios – Sergio Gaut vel Hartman


…por eso insisto: mis argumentos para refutar la obscena, escandalosa y aberrante propuesta se apoyan en la nunca refutada ideología que hemos construido a lo largo del tiempo, un entramado conceptual que hunde sus puras e inmaculadas raíces en el fundamento original de los g’kilomb. No hay otra verdad que la nuestra. Si lo que deseamos es atropellar la moral ancestralmente aceptada, adelante, aprobemos el proyecto. Pero si aún conservamos algunos de los nobles e insignes principios que hemos defendido con nuestra propia sangre, rechacemos de plano esta invitación al escarnio y el impudor. Seamos firmes, seamos coherentes. No permitamos que triunfen los alucinados que, en aras de un supuesto progresismo, se dedican a avasallar nuestras sacrosantas costumbres. Pido que sea rechazada con vehemencia la moción presentada, según la cual las hembras de nuestra especie dejarían de ser consideradas animales de reproducción y quedaría prohibida su matanza e ingesta.

Acerca del autor:
Sergio Gaut vel Hartman

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Se imaginan? - Juan Manuel Valitutti


En un agujero en el suelo vivía un hobbit…El Profesor estudió lo que había escrito en el margen superior de la hoja. “No está mal”, pensó. Pero entonces vio el 1 (uno) con todo y su firma bajo el nombre de ese estudiantillo, que había tenido la desfachatez de entregarle el examen en blanco.¡Oh, cómo se deprimió! Hizo un boyo con la hoja y la arrojó al cesto, olvidando todo el asunto.Afortunadamente, cuando corrigió el segundo examen, le subió el ánimo: el alumno en cuestión merecía un 10 (diez).

El séptimo hijo varón - Martin Gardella


Despertó sola, temblando, y envuelta en sudor, sobresaltada por un sueño extraño, en el que un lobizón le hacía el amor salvajemente en su propia cama. Logró olvidar aquella pesadilla por algún tiempo. Seis meses después, para sorpresa de los médicos y la partera, dio luz a un pequeño lobo.

Escondida - Claudia Sánchez


No podía soportarlo más. La miró profundamente a los ojos, largo rato, buscando la respuesta que tanto ansiaba, hasta que apareció. Justo en el borde de sus ojos, una niña cristalina jugaba despreocupada en un jardín florido. Entonces supo que había llegado el momento de internar a su madre. Su mente nunca volvería de ese tiempo ni de ese lugar.

Tomado de: http://sanchezclaudiabe.blogspot.com/