domingo, 23 de noviembre de 2008

La batalla final - Sergio Gaut vel Hartman


La primera batalla se produjo en el baño. Los entes de talco fueron masacrados por las criaturas de jabón y los blancos rastros de la carnicería permanecieron mucho tiempo entre el inodoro y la bañera. Pero la perversa felicidad de los jabonosos no duró para siempre. Del dormitorio llegaron los organismos de alcohol portando ardientes deseos de venganza. De nada sirvió la ayuda de los seres antisépticos y desinfectantes que se unieron a los antes victimarios y ahora víctimas. La paz alcohólica reinó en el baño y sólo los reflejos de la lámpara en la sedosa piel de algunas pompas fugitivas permitieron que los mosaicos y los azulejos urdieran la trama de una falsa memoria, que no tardó en hacerse leyenda.

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