miércoles, 29 de junio de 2011

Creando el universo en un café - Sergio Gaut vel Hartman


—No estoy satisfecho.
—¿No?
—No; quería hacer… otra cosa. Mucha galaxia al pedo, mucha nube de gas, un montón de agujeros negros, para nada. Esto está como muerto, no sé… le falta nervio, garra, despelote…
—¿Y si le metés seres autónomos, fuera de todo control?
—¿De dónde sacaste esa idea?
—Se me ocurrió. Objetos que interactúen entre sí y con el medio ambiente, sin programación.
—¿Te parece? No creo que salga algo funcional, pero voy a probar. ¿En un mundo o en varios?
—Metelos en varios, uno de cada diez. No se van a encontrar de inmediato, pero en algún momento… paf.
—Tenés razón. Cuando se encuentren va a ser divertido.


Sobre el autor: Sergio Gaut vel Hartman


Imagen: Desert Country, de zzen en deviantArt

9 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Divertido micro mientras pensemos que para tal encuentro falte muuuuuuuuuucho tiempo.

Espero que además de escritor no resultes profeta, Sergio

gabrielabaade dijo...

Me encantó.
Patricia, tal vez sea divertido en realidad.

Patricia Nasello dijo...

Ojalá Gabriela.
Quizá se trate del tipo de lecturas con las que me crié: me inspira mas desconfianza un ser de otro planeta que un encuentro con un dragón o un fantasma.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

A mí me resultó divertido escribirlo, pero es indiscutible que esa es una capacidad que le debemos a nuestros creadores. Es decir, si existe tal cosa, prefiero pensar en que los creadores son una banda de vagos irresponsables, ya que la otra posibilidad, una banda de circunspectos que se toman todo a la tremenda, resulta aterradora. Y no hay más que mirar los resultados para descubrir que los artistas somos una suerte de desafío a las reglas que los circunspectos y tremendistas han dictado para que el universo funcione. ¿Aclaré u oscurecí?

Ogui dijo...

¡Tal vez sea una banda de escritores de minificciones! Es decir, si existen tales cosas, claro. Estoy seguro que existen las bandas de escritores de minificciones y de lo otro, también estoy seguro de que no existen... :D

Ceci Vietri dijo...

Me encantan los relatos que te hacen pensar en la magnitud del universo y en nuestra pequeñez. Que increible sería descubir que hay mundos enteros que nos son ajenos.

Muy interesante Sergio!

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Hay mundos enteros que nos son ajenos, Ceci, pero los hay que nos son propios, los que nosotros creamos con nuestras ficciones. Cada universo ficcional tiene su correlato entre las infinitas posibilidades disponibles. Ojo al piojo: que las criaturas creadas pueden emerger de la ficción y hacer reclamos, piquetes y hasta cometer asesinatos, si sus divergencias con el escritor son insalvables.

Javier López dijo...

Hace años (muchos) daba por sentada la existencia de Dios sin hacerme preguntas, sin ponerlo en duda, sin contrastar sus posibilidades de ser o no ser. Claro, por entonces no tenía uso de razón. Cuando lo tuve, me convertí en ateo.
De la misma manera, llevo años metido en este micro (a veces macro) mundo de la microficción sin plantearme su verdadera existencia. Doy por hecho que las microficciones existen, puesto que las leo y a veces las escribo. Ahora bien, a la luz de la razón, ¿supondrá también creer en la microficción un acto de fe? ¿Estaremos dando falsamente como ciertos su existencia, los comentarios que producen (éstos, por ejemplo), los blogs, los grupos literarios, las computadoras, la internet? ¿Y el ser humano? ¿No podría ocurrir que seamos simplemente personajes de una microficción cuya existencia nadie puede demostrar?
En ese caso, ojalá las microficciones existan. Y si no, también.

Lidia M. Domes dijo...

Me encantó...

También prefiero los vagos irresponsables, y ahora... a seguir adelante!!!

Un abrazo!