lunes, 20 de julio de 2009

Temporal – Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea


La tarde estaba en vías de llorar a través del sauce mientras el Sol parecía nadar sin prisa. El mundo entero se detenía en el calor del viento Norte que derretía hasta el deseo más profundo. El tipo decidió pasar el tiempo con un buen refresco pero lo invadió la creatividad y decidió que la mejor manera de pasar el tiempo era matándolo. Craso error. Debió saber que al tiempo hay que usarlo en propio provecho, es buen esclavo de quienes son sus súbditos pero el enemigo más sanguinario de quienes quieren matarlo. Lo encontraron con un reloj en su tráquea, un almanaque de mármol encastrado en el ano y una miríada de agujas de minutero clavadas en el damero de la piel... muchos días después. Ironías del tiempo.

3 comentarios:

Víctor dijo...

Uff, condenado a pena de muerte por cronicidio en grado de tentativa. Quizás un tanto excesiva la condena. Si se aplicara la misma balanza con los genocidas el mundo iría mucho mejor.

Saludos lelos!!!

Katrina Amorob dijo...

"Debió saber que al tiempo hay que usarlo en propio provecho, es buen esclavo de quienes son sus súbditos pero el enemigo más sanguinario de quienes quieren matarlo."

Muchas personas deberían de saberlo...

Ogui dijo...

Exacto Víctor, perdimos tiempo, matamos tiempo, al no usarlo para trabajar para juzgar y condenar a los genocidas...