domingo, 4 de octubre de 2009

Ecos - Adelaida Saucedo


A las diez en punto de la noche sonaba el susurro masculino. Al cabo de un minuto, se escuchaba el grito apagado de una mujer y, después, el eco de su llanto. La primera vez que lo escuchó, buscó el origen del llanto, que terminaba puntualmente a las diez y cinco, por todo el sótano del aparcamiento.
No logró encontrarlo y de oír la misma secuencia noche tras noche, empezó a ignorarlo. El susurro hoy es cerca de su oído y, aunque acelera el paso y su taconeo reverbera en los pasillos vacíos, sabe que en un minuto el grito ahogado será el suyo.

2 comentarios:

Elizabeth Quezada dijo...

Muy interesante!!! Una forma breve de denunciar la violencia a la mujer.

Anónimo dijo...

chicos todo bien pero por favor pongan el nombre a las fotos de los cuadros.
Susana Boettner