viernes, 26 de agosto de 2011

La mujer que llora – Héctor Ranea


¿Alguien podría explicarme qué hace una mosca libando del labio de un cadáver? ¿Acaso saca jugos comestibles aún, recién terminado de preparar para su velatorio? No tengo explicación. La mosca parece contenta, saltando del párpado a los labios, de los labios a la oreja y recomienza. Todo frío, pálido. Suena indecente, lo sé, pero no puedo evitar mirarla.
Las preguntas que me hago no tendrán, supongo, respuesta, pues la mujer que llora está sola. Sus lágrimas parecen derretir una vela luminosamente oscura, como una estrella negra donde las lágrimas pueden tallar el cuerpo de una vela madura.
De pronto la mujer la ve, se percata del insecto. Se acerca para echarlo. Le puedo ver mejor cuando se acerca a darme el último beso. Esa gota salada que solía quemarme de pasión cuando me tocaba, cae y es apenas algo de calor en tanta piel muerta de mi cara.

Sobre el autor: Héctor Ranea

4 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Fabuloso, Héctor!!!!

Ogui dijo...

Gracias, Patricia! :)

©Claudia Isabel dijo...

Excelente!

Ogui dijo...

¡Gracias, Claudia! Es un viejo cuentico... Me alegro que te guste.