
Para calmar el llanto, relató la vez que chocó tras pasar bajo una escalera (la niña viéndolo absorta). La vez que perdió el empleo tras tirar sal en la mesa; la fortuna tras romper un espejo. Todo es pura mala suerte, nenita; pero calma: a ti no va a pasarte eso.
Subieron al puente que cruza la avenida. Arriba, Don Epifanio escaló con trabajos al barandal, la nena en hombros. Un gato negro pasó tras ellos en el instante que saltaron al vacío.
Tomado de: http://elclaxon.arts-history.mx/
2 comentarios:
Fantásticos todos los micros que he leído de Ruy, en los que la magia y los ritos tienen un tratamiento increíble para tan corto desarrollo.
Mi enhorabuena.
Joderrrr, ¡ya es mala suerte!!!!, jajaja.
Cuanto puede influir en las personas todas las superticiones.
Muy bueno.
Saludos.
Publicar un comentario