jueves, 9 de diciembre de 2010

Corpulencia - Rolando Revagliatti


Con semejante físico, es lógico, se da el gustazo de trompear, de vez en cuando, a escogidos cretinos en tren de patoteros. Ha noqueado, por ejemplo, a energúmenos choferes de colectivos. ¿Por qué limitarse a una discusión estéril, pudiendo escarmentarlos? ¡Ha corregido a tantos, elevándolos con naturalidad por sobre su cabeza, agitándolos, hasta hacerles deponer actitudes necias, presuntamente arraigadas! Impuso siempre su corpulencia, y permítaseme enunciarlo así: su preclaro vigor, como factor desmoralizante frente a comportamientos repetitivos de groseros y malintencionados. Ya desde la niñez el admirable Hércules implementó los mentados recursos. Con las mujeres se contiene: se limita a la —también mentada— estéril discusión.

2 comentarios:

Julio Genissel dijo...

Muy bueno!!... Pero ahora que miro hacia arriba no sé si el epigrafe me lo escribió la maquina a mí, y te aseguro que siquiera te conozco. ¿O es que estoy un poco paranoico?
El cuento excelente, la moraleja muy buena desde muchos puntos de vista:
1- Descarta la violencia de género
2- Reconfirma que con las mujeres no se puede hablar, solo discutir, y en tal caso luego del rito inicial, hablar.
3- A algunos personajes solo les cabe una buena trompada.
4- Las discuciones siempre son estériles cuando no las gana uno.
Y así podría seguir... pero no puedo evitar mirar el cartelito de arriba, así que po ahora es suficiente. Buenos días.

Perfecta por fuera dijo...

divino blog te sigo, si gustas pasa por el mio :)