jueves, 18 de marzo de 2010

De titanes y dilemas - Héctor Ranea


El águila llegó temprano a cenar. Venía a comer otra vez hígado de Prometeo y la verdad que estaba harta de semejante dieta. Esa noche, el Titán le preparó dos hígados. Cuando llegó al lugar adecuado le dijo al desdichado:
—¿Y ahora, dónde me meto el otro? ¡No pretenderás que me coma los dos!
Prometeo le dijo:
—Respuesta obvia, metételo en el culo.

3 comentarios:

Baizabal dijo...

jajaja genial

Ogui dijo...

Gracias!

zarapastro dijo...

Que buena, a veces no sólo se cansa quien come.