domingo, 14 de marzo de 2010

Deshojando la margarita - Víctor Lorenzo Cinca


Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere... se iba diciendo mentalmente a medida que caían al suelo uno a uno los pétalos de la margarita. Me quiere, no me quiere, me quiere... Cayó el último ―no me quiere― y la margarita, desnuda y avergonzada, convertida en un feo tallo apétalo, supo que el chico ya no la amaba.


Tomado de Realidades para Lelos

1 comentario:

Baizabal dijo...

¡Vaya! Qué buena minificción, excelente. Mis más sinceras felicitaciones