miércoles, 24 de marzo de 2010

El payaso - José Vicente Ortuño


El payaso hizo alarde de toda su panoplia de trucos y la parafernalia propia de su oficio, pero el público permaneció en silencio, ajeno a las gracias con las que intentaba provocar su hilaridad. Al término de su actuación salió de la pista cabizbajo, arrastrando la guitarra con la que había efectuado su último intento para hacerlos reír.
Comenzó el siguiente número, el de una trapecista que realizaba increíbles proezas. Tampoco el público se sintió impresionado por la habilidad de la muchacha, ni siquiera cuando un soporte del trapecio se rompió y ésta cayó al vacío, estrellándose en el centro de la pista.
El payaso corrió a socorrer a su compañera y amada, pero no pudo hacer nada, sólo llorar sobre su cuerpo roto. Durante unos instantes, bajo la carpa sólo se escuchó el llanto del payaso, luego, el público comenzó a reír.

6 comentarios:

Javi dijo...

Hermosísima historia de circo (una de mis pasiones), JV.

Florieclipse dijo...

Tu cuento pasó frente a mis ojos como una escena de cine mudo, Vicente. Una escena triste y bella al mismo tiempo.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Otro cuento brillante. ¿Qué les pasa a ustedes, que sólo pueden escribir buenos textos?

Nélida Magdalena Gonzalez de Tapia dijo...

Coincido con Florieclipse, me imaginé la historia como una película.Gracias por compartir este hermoso y triste cuento.Neli ♠

Jose Vicente dijo...

Ante tanto alago me ruborizo cual damisela en primavera. Gracias. JVO.

axxonita dijo...

Muy bueno, J.V.
Extremadamente visible, un videoclip.