lunes, 24 de enero de 2011

Dulce deseo frustrado - Héctor Luis Rivero López



Cuando la pecosa y yo nos encontramos en aquel callejón, me enseñó una; y le pedí, mejor, casi le imploré, que al menos me dejara tocarla.
Y accedió…
—¿Puedo darle una chupadita?
Su “NO” fue rotundo.
Y, riéndose, se echó a correr, dejándome sin probar un poquito de aquella piruleta de fresa que tanto me gustaban. Tenía para aquel entonces catorce años y fue, definitivamente, mi primera decepción con el sexo opuesto.


Tomado del blog SIN TON CON SON

Acerca del autor:
Héctor Luis Rivero López

3 comentarios:

Ogui dijo...

¡Una joya en formato químicamente impuro! ¡Chapó!

Claudia Sánchez dijo...

¡Me encantó Héctor!
Saludos!

Javi dijo...

Candidez y elegancia.
Bonito cuento.
Un saludo, Héctor.