miércoles, 31 de diciembre de 2008

Conversión - Rosana Poe


CONVERSIÓN
Rosana Poe

Devorarme una ración doble de tallarines no fue el problema, sino que, de nuevo, un pedazo de camarón se había colado a mi plato. Me cubrió un sudor frío y mi estómago comenzó a contraerse; apenas podía mantener la boca cerrada. Busqué la mirada del gordo y sudoroso chino, quien preparaba más tallarines. Aquel mosaico de tonalidades, que minutos antes me había parecido tan apetitoso, potenció mi tortura: cubitos de zanahoria, pedazos de brócoli, trozos de cerdo bañados en aceite... Al correr hacia mí con un balde en la mano, el chino golpeó la olla y provocó una cascada de tallarines que se escurrió lentamente hasta el piso. No pude más. Mi propia cascada interna, burbujeante paleta de colores, buscó una salida. Un agudo retortijón me dobló en dos, me llevó a diez centímetros del piso y me abrió la boca por completo.

1 comentario:

Rosana Poe dijo...

Muchas gracias por la corrección. Quedó mucho mejor escrito así. Aunque en realidad describir en los mismos términos los tallarines y el vómito fue premeditado, pues yo quería que el lector 'convirtiera' en vómito el platillo. Por eso lo llamé igual ('mosaico de colores', con las mismas palabras). No fue descuido. De todos modos creo que no funcionaba muy bien. Un abrazo.