viernes, 8 de abril de 2011

El cuento perdido – Sergio Gaut vel Hartman


Es una pena que el texto que acabo de dictarle a mi robot se haya perdido. De todos modos, hago un nuevo intento (este) con el propósito de crear un cuento alternativo, propiciando la posibilidad de que mis lectores se imaginen (erróneamente) que el otro era genial y no adviertan que estos son los pocos retazos torpes e inválidos que sobrevivieron a un intento fallido.

Sergio Gaut vel Hartman

Imagen: "Galatea", de Gustave Moreau

10 comentarios:

El Titán dijo...

lástima: yo quería leer el otro cuento, aunque este esté muy bien también...

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Todo lo que escribimos es un residuo torpe y deshilachado de lo que hubiéramos podido escribir si recordáramos lo que nuestra mente y nuestro corazón urdieron en secreto y no lograron dar a luz.

Javi dijo...

El problema es que nuestra mente tenga secretos para nosotros mismos. Si pudiéramos llegar al fondo de ella, mover, cortar, pegar, eliminar... Claro, entonces sería como el ordenador, y en ese caso le faltaría el corazón.

El Titán dijo...

Sergio: le salió una sentencia borgeana...¿o se escribe borgiana?

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Sentencia borgeana es la que fue expedida en el cuento "Sin hilo de Ariadna". ¿Lo leíste?

http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2009/06/sin-hilo-de-ariadna-sergio-gaut-vel.html

El Titán dijo...

ah bueno...¿usté no será un clon de Borges?

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Soy un clon armado con células de los escritores que me gusta leer: LeGuin, Butler, Sturgeon, Vonnegut, Ballard, Dick, Priest. Tengo de cada uno un poco.

El Titán dijo...

Ya está: definió al escritor en su plenitud, en la totalidad que cabe en esa palabra...es más: cada texto propio, ¿no será un texto escrito con las manos de todos los autores que nos gustan?

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

En efecto, Esteban. Ahora solo falta que le des forma y tu último comentario será una excelente microficción.

El Titán dijo...

y si lo hacemos a cuatro manos? lo mio ya lo plantee, ahora juegue usté, maestro...